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  • TENDINOPATÍAS Y LESIONES LIGAMENTOSAS: RECOMENDACIONES DIETÉTICAS, OBJETIVOS Y ENLACES DE INTERÉS PARA ENTREGAR A PACIENTES.

    DEFINICIÓN Y GENERALIDADES

    Conocemos como tendinopatía a la consecuencia de cargas excesivas en el tendón generando dolor y pérdida de funcionalidad. Uno de los grupos más afectados por este tipo de patología son los deportistas debido sobre todo a su gran volumen, intensidad y frecuencia de ejercicio físico. También puede afectar a personal trabajador sometido a esfuerzos físicos intensos y repetitivos (1). 

    En el caso de las lesiones ligamentosas, la ruptura total o parcial de los mismos se conoce como “esguince”, los cuales no solo producen cambios en la estructura y fisiología del ligamento, sino que también producen una alteración en la sinergia entre los tejidos adyacentes y el movimiento articular causando un déficit funcional.

    La reparación de este tipo de tejidos sigue un proceso similar al resto de tejidos conectivos del organismo: inflamación, proliferación y maduración (2). 

    La recuperación de este tipo de lesiones es más lenta que lesiones en otros tejidos, debido a que el paso de sangre es menor. Junto al reposo, tratamiento fisioterapéutico y ejercicios excéntricos, se debe llevar a cabo un tratamiento nutricional que optimice el periodo de recuperación (3)

    OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO (4)

    • Tratar de mantener un estado nutricional adecuado y una vida físicamente activa, evitando el sobrepeso o la desnutrición. 
    • Aumentar la ingesta de frutas y verduras para aumentar el aporte de antioxidantes.
    • Aumentar la ingesta de alimentos que contengan omega 3 por su capacidad antiinflamatoria.
    • Mantener una actividad física regular y evitar que la intensidad sea excesiva para prevenir posibles lesiones. 

     

    RECOMENDACIONES DIETÉTICAS Y OTROS OBJETIVOS PRÁCTICOS (1,4,5,6,7,8,9)

    • El colágeno, principal compuesto de los tendones, es el elemento que aporta rigidez y resistencia a la vez que flexibilidad cuya síntesis se produce constantemente para mantener un estado de los tendones adecuado. Según Keith Baar (2019), la ingesta de gelatina comercial combinada con una fuente de vitamina C y mediante la formación de hidroxiprolina, supuso un aumento en la síntesis de colágeno en atletas con lesiones tendinosas, por lo que el aporte de esta combinación en la alimentación puede suponer una mejora en la recuperación de la lesión. 
    • La ingesta proteica debe ser suficiente ya que se ha observado que la ingesta de leucina y glicina, combinada con actividad física, aumenta la síntesis de colágeno. Para obtener la máxima síntesis proteica, se debe ingerir de 1.6 a 2.5 g de proteína por kilogramo de peso y día, repartidos entre 4 y 6 tomas, aumentando la síntesis proteica un 25% en adultos sanos. 
    • Aumentar el aporte de alimentos con alto contenido en ácidos grasos omega 3, debido a su efecto antiinflamatorio. Algunos de los alimentos cuyas raciones contienen mayor cantidad de ácidos grasos omega 3 son los siguientes: 150 g de salmón (2.7 g), 125 g de sardinas (2.8 g), 150 g de caballa (4.2 g), 1 lata de anchoas (0.4 g), 1 lata de atún (1 g), 70g de soja en grano (0.4 g), 1 vaso de bebida de soja (0.3 g), 5 nueces (2.2 g), 1 cucharada de semillas de lino (2.28 g). 
    • Aumentar el aporte de fuentes de antioxidantes, con el objetivo de reducir el estrés oxidativo causado por la lesión. Algunos de los antioxidantes exógenos que podemos incluir en la alimentación y alimentos que los contienen son: vitamina E (aguacate, boniato, espárragos, espinacas, tomate, brócoli, zanahoria, aceites, cereales, arroz integral, lentejas, yema de huevo, mantequilla, plátano, moras, frutos secos), vitamina C (acelgas, tomates, perejil, pimiento verde, coliflor, coles de Bruselas, nabos, grosellas, cítricos, melón, kiwi, fresas), beta-Caroteno (zanahoria, tomate, espinacas, melón, melocotón, mango), flavonoides (espinacas, cebolla, ajo, té verde, vino, manzanas, peras, cítricos) y oligoelementos como el selenio, zinc, manganeso y cobre (carne, pescado, cereales integrales, lácteos, ajo, cebollas, brócoli, frutos secos, té, piña, vísceras, cacao y derivados). 

     

    ALIMENTOS DESACONSEJADOS

    Evitar la ingesta de alimentos proinflamatorios: aceites refinados, productos procesados, cereales refinados, grasas trans y alcohol.

    ENLACES DE INTERÉS

     

    REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

    1. Arnal-Gómez A, Espí-López GV, Cano Heras D, Muñoz-Gómez E, Balbastre Tejedor I, Ramírez Iñiguez-de la Torrez MV, et al. Revisión bibliográfica sobre la eficacia del ejercicio excéntrico como tratamiento para la tendinopatía del tendón de Aquiles. Archivos de Prevención de Riesgos Laborales. junio de 2020;23(2):211-33.
    2. Cárdenas Sandoval RP, Garzón Alvarado DA, Peinado Cortés LM. Mecanobiología de reparación del ligamento. Revista Cubana de Investigaciones Biomédicas. marzo de 2010;29(1):0-0.
    3. CuidatePlus [Internet]. 2009 [citado 26 de julio de 2023]. Tendinitis. Disponible en: https://cuidateplus.marca.com/enfermedades/musculos-y-huesos/tendinitis.html
    4. Servicio madrileño de salud. Recomendaciones dietético nutricionales “en las enfermedades articulares inflamatorias”. En: Recomendaciones Dietético Nutricionales. Mayo 2013. Madrid. p. 255.
    5. Baar K. Stress Relaxation and Targeted Nutrition to Treat Patellar Tendinopathy. International Journal of Sport Nutrition and Exercise Metabolism. 1 de julio de 2019;29(4):453-7.
    6. Barciela J. Tratamiento nutricional en las tendinopatías [Internet]. Laboratorio Cobas. 2020 [citado 26 de julio de 2023]. Disponible en: https://laboratoriocobas.com/tratamiento-nutricional-en-las-tendinopatias/
    7. Loiacono C, Palermi S, Massa B, Belviso I, Romano V, Di Gregorio A, et al. Tendinopathy: Pathophysiology, Therapeutic Options, and Role of Nutraceutics. A Narrative Literature Review. Medicina. 7 de agosto de 2019;55(8):447.
    8. Olivares LD, Cabrera GB, Martínez MTS. Importancia de los antioxidantes dietarios en la disminución del estrés oxidativo. 2010.
    9. Wall BT, Dirks ML, Snijders T, Senden JMG, Dolmans J, Van Loon LJC. Substantial skeletal muscle loss occurs during only 5 days of disuse. Acta Physiol. marzo de 2014;210(3):600-11.
  • LIPEDEMA: RECOMENDACIONES DIETÉTICAS, OBJETIVOS Y ENLACES DE INTERÉS PARA ENTREGAR A PACIENTES.

    DEFINICIÓN Y GENERALIDADES

    [NOTA PREVIA: El lipedema, además del tratamiento dietoterapéutico, debe ser tratado farmacológicamente. Estas recomendaciones solo tienen en cuenta los aspectos dietéticos de la enfermedad entre otros y no los farmacológicos. En este sentido, el paciente deberá consultar a su médico.]

    El lipedema es un trastorno crónico del tejido adiposo que afecta principalmente a la parte inferior del abdomen, caderas, nalgas y extremidades, no afectando a tronco, manos y pies (1). Esta patología está caracterizada por la producción de edema, aumento de los depósitos grasos, aumento en la sensibilidad del dolor y tendencia a la aparición de hematomas subcutáneos cuando se producen traumatismos (2). 

    Fue descrito por primera vez en 1940 por Allen y Hines y desde el año 2019 está reconocida por la OMS como patología del tejido subcutáneo (3). Debido a su posible confusión con la obesidad sin lipedema o el linfedema, el diagnóstico y el acceso a un tratamiento adecuado suele retrasarse años (2). 

    Afecta al 11-15% de la población femenina y las manifestaciones iniciales de lipedema suelen surgir en etapas de cambio hormonal (pubertad, embarazo y menopausia), existiendo en un 15-65% de los casos presencia de antecedentes familiares (1,2). 

    Las formas graves de esta patología pueden complicarse con insuficiencia venosa y debido a la sobrecarga de la capacidad de transporte de linfa, puede también asociarse a linfedema (1).

    El diagnóstico de la patología es principalmente clínico, siendo importante realizar una historia clínica adecuada y exploración física. Dentro de los criterios de diagnóstico, se encuentran (1,2): 

    • Antecedentes: miembros de la familia afectados e inicio de cambios hormonales/peso/forma corporal.
    • Examen físico: aumento de volumen desproporcionado, nódulos en tejidos palpables, tejido simétrico, tejido doloroso e hinchazón de extremidades (manos y pies no afectados). 
    • Señales: facilidad de aparición de hematomas y fragilidad vascular.
    • Comorbilidad: hiperlaxitud de articulaciones, pérdida de la elasticidad en la piel, obesidad, linfedema y enfermedad metabólica o vascular. 

     

    Respecto al tratamiento de la patología, se basa principalmente en llevar a cabo un estilo de vida saludable, disminución del porcentaje graso y ejercicio físico, recomendándose la práctica de deportes de agua debido al alivio en la pesadez de las articulaciones afectadas. También está recomendado el uso de medias de compresión linfática tipo II, disminuyendo síntomas como la pesadez y el dolor, pero no produciendo una reducción del volumen. En cuanto al tratamiento quirúrgico, se plantean la escisión de depósitos grasos y la liposucción (2,4).

     

    OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO (2,5)

    • Aportar los alimentos adecuados en la dieta para reducir la inflamación, fortalecer los tejidos y promover una circulación sanguínea y linfática adecuada. 
    • Mantener un peso saludable o reducirlo en el caso de que se sufra obesidad con el objetivo de reducir la carga en las extremidades afectadas. 
    • Llevar a cabo una correcta actividad física con el objetivo de reducir el tejido graso, aumentar la masa muscular y mantener un peso saludable. 

     

    RECOMENDACIONES DIETÉTICAS Y OTROS CONSEJOS PRÁCTICOS (5, 6, 7, 8)

    • Aumentar la ingesta de alimentos ricos en antioxidantes con el objetivo de reducir la inflamación. Algunos de los antioxidantes exógenos que podemos incluir en la alimentación y alimentos que los contienen son: vitamina E (aguacate, boniato, espárragos, espinacas, tomate, brócoli, zanahoria, aceites, cereales, arroz integral, lentejas, yema de huevo, mantequilla, plátano, moras, frutos secos), vitamina C (acelgas, tomates, perejil, pimiento verde, coliflor, coles de Bruselas, nabos, grosellas, cítricos, melón, kiwi, fresas), beta-caroteno (zanahoria, tomate, espinacas, melón, melocotón, mango), flavonoides (espinacas, cebolla, ajo, té verde, vino, manzanas, peras, cítricos), oligoelementos como el selenio, zinc, manganeso y cobre (carne, pescado, cereales integrales, lácteos, ajo, cebollas, brócoli, frutos secos, té, piña, vísceras, cacao y derivados). 
    • Priorizar fuentes proteicas magras con el objetivo de mejorar la reparación de tejido.
    • Aumentar el aporte de ácidos grasos omega 3 debido a sus propiedades antiinflamatorias. Algunos de los alimentos cuyas raciones contienen mayor porcentaje de ácidos grasos omega 3 son los siguientes: 150g de salmón (2.7g), 125g de sardinas (2.8g), 150g de caballa (4.2g), 1 lata de anchoas (0.4g), 1 lata de atún (1g), 70g de soja en grano (0.4g), 1 vaso de bebida de soja (0.3g), 5 nueces (2.2g), 1 cucharada de semillas de lino (2.28g). 
    • Evitar el consumo de alimentos con alto contenido en sodio, ya que pueden contribuir a un aumento en la retención de líquido. Alimentos con alto contenido en sodio (mg sodio cada 100g de alimento): cubitos de caldo, 23.187; bacalao salado, 8.100; almejas, chirlas, berberechos, 3.520; aceituna negra, 3.288; bacalao salado remojado, 3.120; arenque salado, 2.610; aceituna verde, 2.100; salami, 1.800; queso roquefort, 1.600; gambas y camarones, 1.590; caviar sustituto, 1.500; lomo embuchado, 1.470; pechuga de pavo (fiambre), 1.431; salmón ahumado, 1.200; queso azul, 1.260; mostaza, 1252; queso de burgos, 1.200; jamón serrano, 1.100; queso parmesano, 1.090; morcilla, 1.060; butifarra, 1.060; chorizo, 1.060; salchicha, 1.060; sobrasada, 1.060. 

     

    ALIMENTOS DESACONSEJADOS (5)

    Evitar el aporte de alimentos procesados, ricos en grasas saturadas, sales y con elevado contenido en azúcares añadidos con el objetivo de evitar un aumento en la inflamación y el exceso de peso.

     

    ENLACES DE INTERÉS 

    • Primer equipo médico dedicado al tratamiento del lipedema: https://lipedema.es/que-es-lipedema/
    • Guía completa sobre nutrición y dieta en lipedema Expertonutrición: https://expertonutricion.com/guia-completa-sobre-nutricion-y-dieta-en-lipedema/

     

    REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

    1. Herbst KL, Kahn LA, Iker E, Ehrlich C, Wright T, McHutchison L, et al. Standard of care for lipedema in the United States. Phlebology. diciembre de 2021;36(10):779-96.
    2. Redondo Galán C, García Bascones M, Marquina Valero MA. Lipedema: clínica, diagnóstico y tratamiento. Revisión de la literatura. Rehabilitación. abril de 2019;53(2):104-10.
    3. Novoa M. Documento de Consenso sobre Lipedema: no debe caer en el olvido.Cir. plást. iberolatinoam.2022.Vol. 48 – Nº 1
    4. ¿Cuál es el tratamiento de lipedema? [Internet]. Lipemedical. [citado 31 de julio de 2023]. Disponible en: https://lipedema.es/tratamiento-lipedema-2/
    5. García E. Guía completa sobre nutrición y dieta en lipedema [Internet]. Experto en Nutrición. 2023 [citado 31 de julio de 2023]. Disponible en: https://expertonutricion.com/guia-completa-sobre-nutricion-y-dieta-en-lipedema/
    6. Olivares LD, Cabrera GB, Martínez MTS. Importancia de los antioxidantes dietarios en la disminución del estrés oxidativo. 2010.
    7. Servicio madrileño de salud. Recomendaciones dietético nutricionales “en las enfermedades articulares inflamatorias”. En: Recomendaciones Dietético Nutricionales. Mayo 2013. Madrid. p. 255.
    8. Mataix Verdú FJ. Tabla de composición de alimentos. 5ª ed. Granada: Editorial Universidad de Granada; 2011. ISBN-13: 9788433849809.
  • ANEMIA MEGALOBLÁSTICA: RECOMENDACIONES DIETÉTICAS, OBJETIVOS Y ENLACES DE INTERÉS PARA ENTREGAR A PACIENTES.

    DEFINICIÓN Y GENERALIDADES

    [NOTA PREVIA: La anemia megaloblástica, además del tratamiento dietoterapéutico, debe ser tratada mediante la suplementación adecuada. Estas recomendaciones solo tienen en cuenta los aspectos dietéticos de la enfermedad entre otros y no los farmacológicos. En este sentido, el paciente deberá consultar a su médico.]

    La anemia megaloblástica es una patología debida a deficiencias en vitamina B12 y/o ácido fólico (vitamina B9) durante un periodo de tiempo prolongado (1,2). 

    Las causas principales de déficit de vitamina B12 son: alteración en la absorción, infección con “Helicobacter pylori”, resección gástrica, hiperclorhidria, aclorhidria, síndrome de intestino corto, “anemia perniciosa” y homocistinuria. En cuanto a estas causas, la más frecuente es la anemia perniciosa, una gastritis autoinmune que se produce en adultos de mediana edad y ancianos, que conduce a la destrucción de células parietales gástricas y la no producción de factor intrínseco, siendo causa principal de la aclorhidria comentada anteriormente (2).

    Las causas principales de déficit en vitamina B9 son: déficit dietético, alteración en la absorción, alteraciones intestinales, interacción con fármacos y requerimientos aumentados como en el caso de las embarazadas o pacientes con tumores (1,2,3).

    Otra causa del estado megaloblástico puede darse por el uso de fármacos, por lo general, antineoplásicos como hidroxiurea o inmunosupresores (4).

    En cuanto a la sintomatología, normalmente los pacientes son asintomáticos, ya que debido al lento desarrollo de la patología, el organismo lleva a cabo compensaciones cardiopulmonares y en el interior del eritrocito (5). No obstante, en casos de mayor gravedad, se presentan los siguientes síntomas: anorexia, pérdida de apetito, náuseas, diarrea, úlceras bucales, pérdida de pelo, fatiga, glositis (lengua dolorosa e hinchada), ictericia o fiebre (3,5). 

     

    OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO (3)

    • Corrección de los déficits de vitaminas y repleción de los depósitos mediante la alimentación. En el caso de ser necesario, se llevará a cabo la suplementación de ambas por vía oral, parenteral o intramuscular. 
    • Educación nutricional: Enseñar al paciente cuáles son las principales fuentes de vitamina B12 y B9 para que priorice el aporte de dichos alimentos en su ingesta diaria. 

     

    RECOMENDACIONES DIETÉTICAS Y OTROS CONSEJOS PRÁCTICOS (3,6,7)

    • Llevar a cabo una dieta equilibrada y variada para evitar cualquier déficit nutricional.
    • Aumentar el aporte de fuentes de vitamina B12. Algunos de los alimentos con mayor contenido de vitamina B12 (mcg/100 g de porción comestible) son: hígado de vaca, 81; riñón de cordero, 54; sardina enlatada o en escabeche, 26; riñón de ternera, 25; hígado de pollo e hígado de cerdo, 25; ostra, 16.75; mejillón, 16; jamón ibérico, 15.7; percebe, 15; foie gras, 15; caballa, 10; atún, 8. 
    • Aumentar el aporte de fuentes de vitamina B9. Algunos de los alimentos con mayor contenido de vitamina B9 (mcg/100 g de porción comestible) son: foie gras, 556; haba, 423; judía, 390; hígado de pollo, 380; soja, 370; cereales de maíz, 340; hígado de vaca, 266; pipas de girasol, 238; huevo de gallina, 210; espinaca, 143; espárrago verde, 113. 
    • La vitamina C en elevadas dosis puede disminuir la absorción de vitamina B12, por lo que se recomienda evitar el uso de suplementos de vitamina C o separarlos de las ingestas en la que haya fuentes de vitamina B12. 

     

    ALIMENTOS DESACONSEJADOS (8)

    No existen alimentos prohibidos o restringidos en esta patología. Simplemente debe cubrirse la  ingesta dietética de referencia (IDR) de la vitamina B9 y la vitamina B12. 

    • IDR vitamina B9: 400 microgramos/día. 
    • IDR vitamina B9 durante el embarazo: 600 microgramos/día.
    • IDR vitamina B12: 2.4 microgramos/día.
    • IDR vitamina B12 durante el embarazo y lactancia: 2.8 microgramos/día

     

    ENLACES DE INTERÉS

     

    REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

    1. Green R, Datta Mitra A. Megaloblastic Anemias. Medical Clinics of North America. marzo de 2017;101(2):297-317.
    2. Garay JB. Anemias carenciales II: anemia megaloblástica y otras anemias carenciales. Información terapéutica del sistema nacional de salud. 2006. p.67-75. 
    3. De Paz R. Manejo, prevención y control de la anemia megaloblástica secundaria a déficit de ácido fólico. Nutr Hosp. 2006; 21(1):113-9 
    4. Braunstein EM. Anemias macrocíticas megaloblásticas. Manual MSD versión para profesionales [Internet]. 2021[citado 1 de agosto de 2023]. Anemias macrocíticas megaloblásticas – Hematología y oncología. Disponible en: https://www.msdmanuals.com/es-es/professional/hematolog%C3%ADa-y-oncolog%C3%ADa/anemias-causadas-por-deficiencia-de-la-eritropoyesis/anemias-macroc%C3%ADticas-megalobl%C3%A1sticas
    5. Marín Castro MJ. Anemia Megaloblástica, generalidades y su relación con el déficit neurológico. archmed [Internet]. 25 de julio de 2019 [citado 27 de julio de 2023];19(2). Disponible en: https://revistasum.umanizales.edu.co/ojs/index.php/archivosmedicina/article/view/2776
    6. Base de Datos BEDCA [Internet]. [citado 27 de julio de 2023]. Disponible en: https://www.bedca.net/bdpub/
    7. Mayo Clinic [Internet]. [citado 27 de julio de 2023]. Vitamina B-12. Disponible en: https://www.mayoclinic.org/es/drugs-supplements-vitamin-b12/art-20363663
    8. Orane Huntchinson AL. Requerimientos nutricionales en el embarazo y de dónde suplirlos. Revista Clínica de la Escuela de Medicina UCR – HSJD. 2016. 6(5): 14. 
  • LITIASIS RENAL FOSFATOCÁLCICA: RECOMENDACIONES DIETÉTICAS, OBJETIVOS Y ENLACES DE INTERÉS PARA ENTREGAR A PACIENTES.

    DEFINICIÓN Y GENERALIDADES 

    [NOTA PREVIA: La litiasis renal fosfatocálcica, además del tratamiento dietoterapéutico, debe ser tratada farmacológicamente. Estas recomendaciones solo tienen en cuenta los aspectos dietéticos de la enfermedad entre otros y no los farmacológicos. En este sentido, el paciente deberá consultar a su médico.] 

    La litiasis renal es una enfermedad causada por piedras de diferente composición química en el interior de los riñones o de las vías urinarias (uréteres, vejiga). Los cálculos o “piedras” renales se componen de sustancias normales de la orina, pero que por diferentes razones se han concentrado y solidificado en fragmentos de mayor o menor tamaño (1). Se producen por eliminación excesiva de dichas sustancias o porque la formación de orina es escasa. Si son pequeños se eliminan por la orina sin producir síntomas, pero si son de gran tamaño quedan atrapados en el uréter o en la vejiga ocasionando un cuadro denominado cólico renal.

    En el caso de la litiasis fosfatocálcica, representa entre el 5 y el 10% de los casos de litiasis renal. En este tipo de litiasis, si el pH urinario es mayor de 6, aumenta el riesgo de que se lleve a cabo. Esto se debe a que a ese pH, el H2PO4 se convierte en HPO4, aumentado la saturación de fosfato mono hidrógeno de calcio (2). Otros factores de riesgo importantes en el desarrollo de la litiasis fosfatocálcica son la hipercalciuria, hipocitraturia y un bajo volumen urinario (3). 

     

    OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO (1,4)

    • Mantenimiento del peso adecuado para evitar complicaciones añadidas. 
    • Prevención o disminución de la aparición de cálculos.
    • Optimizar la ingesta de líquidos para mantener una diuresis alta (>2.5 l/día) y enfatizar en su importancia. 
    • Modificación de factores alimentarios que supongan un aumento en la predisposición de formación de cálculos.  

     

    RECOMENDACIONES DIETÉTICAS Y OTROS CONSEJOS PRÁCTICOS (1,2,4,5,6)

    • Reducción de la ingesta de sodio: un elevado consumo de sodio aumentará la excreción urinaria de calcio y disminuirá la excreción de citrato, por lo que aumentara la cristalización de fosfato cálcico. Se debe limitar la ingesta a 5 gramos de sal diarios. 
    • Límite en la ingesta proteica de origen animal: la ingesta de proteína de origen animal no láctea produce un aumento de la presencia de calcio, ácido úrico en orina, acidosis metabólica y disminución de la presencia de citratos en orina, por lo que se ha comprobado la relación entre la ingesta de proteína de origen animal y el aumento en la presencia de cálculos renales en hombres. Se puede sustituir dichas fuentes proteicas por proteína de origen vegetal, por ejemplo la proteína contenida en las legumbres. 
    • Asegurar un aporte adecuado y suficiente de calcio: Un déficit en la ingesta diaria de calcio supone un aumento de la secreción de vitamina D, la cual incrementa la reabsorción ósea y promueve la hipercalciuria. Se recomienda el aporte de 3-4 raciones de lácteo por día. 
    • Mantener una hidratación oral adecuada, ya que un descenso en la producción de orina (<1 litro al día) provoca una supersaturación de esta con sales formadoras de litiasis. 
    • Evitar el consumo de bebidas alcohólicas y refrescos carbonatados. 
    • Deben limitarse los azúcares puesto que estos favorecen la excreción de calcio en orina al disminuir la reabsorción renal del mismo: caramelos, golosinas, bollería, galletería, frutas en almíbar, confituras,  etcétera.
    • Evitar la toma de suplementos de vitamina D, ya que pese a ser necesaria para una adecuada salud ósea, un exceso de la misma puede favorecer la formación de cálculos. 
    • Aguas comercializadas: se desaconseja el aporte de aguas bicarbonatadas (> 170 mg/L) para la prevención de cálculos de fosfato cálcico. Algunas marcas comerciales son: Sierra Cazorla, Evian, Hipercor, Fuente Primavera, Covirán, Solán de Cabras, Fuente Liviana, Solares, Fuente Fría, Angosto, Fuen Santa, Aquarel, Supersol. 
    • Aguas comerciales con bajo contenido en sodio: Fuente Liviana, Fuente del Marquesado, Hipercor, Sierra Cazorla, Aquarel, Supersol, Bezoya, Evian, Lanjarón, Solan de Cabras, Fuente Fría, Font D´Or.
    • Aguas comerciales con bajo contenido en calcio: Bezoya, Lanjarón, Aquarel, Viladrau.


    ALIMENTOS DESACONSEJADOS
    (7)

    • Alimentos con elevado contenido en calcio (enriquecidos): yogur con calcio, leche desnatada calcio. 
    • Alimentos con alto contenido en sodio: cubitos de caldo, bacalao salado, almejas, chirlas, berberechos, aceituna negra, bacalao salado remojado, arenque salado, aceituna verde, salami, queso roquefort, gambas y camarones, caviar, lomo embuchado, pechuga de pavo (fiambre), salmón ahumado, queso azul, mostaza, queso de burgos, jamón serrano e ibérico, queso parmesano, morcilla, butifarra, chorizo, salchicha, sobrasada. 
    • Alimentos con alto contenido en vitamina D: aceite de hígado de bacalao, angula, arenque, caviar, cordero, atún, congrio, salmón ahumado, langostino, dorada. 
    • Bebidas alcohólicas y bebidas carbonatadas.

     

    ENLACES DE INTERÉS

     

    REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

    1. Satellite.pdf [Internet]. Recomendaciones dietético nutricionales. Servicio madrileño de Salud. Available from:http://www.madrid.org/cs/Satellite?blobcol=urldata&blobheader=application%2Fpdf&blobheadername1=Content-disposition&blobheadername2=cadena&blobheadervalue1=filename%3DRecomendaciones+dietetico+nutricionales.pdf&blobheadervalue2=language%3Des%26site%3DHospitalRamonCajal&blobkey=id&blobtable=MungoBlobs&blobwhere=1352862624022&ssbinary=true
    1. Rodrigo Orozco B, Carolina Camaggi M. Evaluación metabólica y nutricional en litiasis renal. Revista Médica Clínica Las Condes. julio de 2010;21(4):567-77.
    1. Gilberto González V. Litiasis renal: estudio y manejo endocrinológico. Revista Médica Clínica Las Condes. septiembre de 2013;24(5):798-803.
    1. Martínez García RM, Jiménez Ortega AI, Salas-González Ma D, Bermejo López LM, Rodríguez-rodríguez E. Nutritional intervention in the control of gallstones and renal lithiasis. Nutr Hosp [Internet]. 2019 [citado 25 de julio de 2023]; Disponible en: https://www.nutricionhospitalaria.org/articles/02813/show
    1. National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases [Internet]. [citado 25 de julio de 2023]. Alimentación, dieta y nutrición para las piedras en los riñones – NIDDK. Disponible en: https://www.niddk.nih.gov/health-information/informacion-de-la-salud/enfermedades-urologicas/piedras-rinones/alimentos-dietas-nutricion
    2. Muñoz M, Aranceta J, García-Jalón I. Nutrición aplicada y dietoterapia. En: Litiasis renal. Madrid: Ed. Eunsa; 2006. P. 373-407.
    3. Base de Datos BEDCA [Internet]. [citado 28 de julio de 2023]. Disponible en: https://www.bedca.net/bdpub/
  • SÍNDROME NEFRÓTICO: RECOMENDACIONES DIETÉTICAS, OBJETIVOS Y ENLACES DE INTERÉS PARA ENTREGAR A PACIENTES.

    DEFINICIÓN Y GENERALIDADES

    [NOTA PREVIA: El síndrome nefrótico, además del tratamiento dietoterapéutico, debe ser tratado farmacológicamente. Estas recomendaciones solo tienen en cuenta los aspectos dietéticos de la enfermedad entre otros y no los farmacológicos. En este sentido, el paciente deberá consultar a su médico.]

    El síndrome nefrótico es un trastorno renal caracterizado por la elevada pérdida de proteínas en la orina  y la disminución de niveles de proteína en sangre. Las personas que sufren esta patología deben controlar la formación de edemas (acumulación de líquido en cara, piernas, manos, etc.), la tensión arterial, los niveles de colesterol total, triglicéridos en sangre y la presencia de lípidos en orina. Se debe prestar atención a aspectos de la alimentación que pueden acelerar el progreso de la enfermedad y ocasionar una entrada precoz en diálisis (1).

    Existen 3 tipos de síndrome nefrótico (2):

    • Primario: Definido por la ausencia de una patología o fármaco causante de la alteración glomerular. 
    • Secundario: Causado por una patología o fármaco. 
    • Infantil: Ocurre principalmente en menores de un año de edad, normalmente asociado a una mutación genética.

     

    Las principales causas de síndrome nefrótico en adultos son (3): 

    • Glomerulopatías primarias: glomeruloesclerosis focal y segmentaría, glomerulopatía membranosa, glomerulonefritis membranoproliferativa. 
    • Glomerulopatías secundarias: diabetes mellitus, amiloidosis, crioglobulinemia. 
    • Ingesta de fármacos: AINE´s, mercurio, litio, bismuto, prifampicina, penicilamida, etc. 
    • Enfermedades autoinmunes: lupus eritematoso sistémico, artritis reumatoide, vasculitis sistémica, etc. 
    • Otras patologías: obesidad mórbida, anemia falciforme, VIH, necrosis papilar, etc. 

    El tratamiento farmacológico se basa en corticoides (prednisona), y en caso de resistencia, se lleva a cabo una terapia inmunosupresora mediante ciclofosfamida (2). 

     

    OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO (1,4)

    • Prevenir la pérdida de peso progresiva e involuntaria.  
    • Controlar el aporte proteico para lograr un balance nitrogenado neutro dependiendo de la función renal y etiología. 
    • Reemplazar las pérdidas de proteínas y lípidos en orina tratando de evitar la desnutrición.
    • Retrasar el desarrollo de la patología y controlar aspectos que pueden acelerar su progreso, como los altos niveles de colesterol y la elevada tensión arterial. 
    • Aplicar alternativas prácticas en la alimentación del paciente para mejorar su calidad de vida. 

     

    RECOMENDACIONES DIETÉTICAS Y OTROS CONSEJOS PRÁCTICOS (1,3,5,6,7)


    Recomendaciones dietéticas generales

    1. Controlar la cantidad de alimentos diaria: 
    • Realizar 3 comidas principales y 2-3 tentempiés
    • Controlar el peso corporal para evitar una posible desnutrición.
    • Separar la ingesta de los suplementos pautados de las comidas principales para evitar la pérdida de apetito.
    1. Llevar una dieta rica en alimentos frescos, verduras y frutas. La ingesta de frutas y verduras será libre siempre que no haya contraindicaciones como la pérdida de funcionalidad de riñón (<30 ml/min con control exhaustivo de potasio). 
    2. Controlar la ingesta de sal o alimentos ricos en sodio. 
    3. Evitar la ingesta de bollería industrial, comidas preparadas y snacks salados, debido a su alto contenido en sal, conservantes y potenciadores de sabor. 
    4. Evitar la ingesta de grasas no saludables y alcohol. 
    5. Llevar a cabo actividad física regular semanal. 

     

    Recomendaciones dietéticas específicas 

    Para el tratamiento de este tipo de pacientes, se debe controlar principalmente la ingesta de sodio, proteínas y líquidos en la dieta. 

    • Control de la ingesta proteica: El aporte proteico debe ser entre 0.8-1 g/kg/día, teniendo que ajustarse al individuo en base a los niveles de proteinuria y albúmina en sangre. La valoración del peso corporal para calcular la ingesta proteica se lleva a cabo sin contar el peso de los edemas causados por la patología. En cuanto a las fuentes proteicas recomendadas se encuentran los lácteos desnatados, carnes magras y bajas en grasa (pollo, pavo, lomo de ternera, etc), fiambres bajos en sal, pescado azul 2-3 veces por semana, huevos reforzados con claras (por cada yema, añadir 2 claras) y legumbres 2 veces por semana acompañadas de fuentes de hidratos de carbono (patata, arroz) evitando consumir en la misma comida carne o pescado.
    • Control de la ingesta de sal (sodio): La restricción dietética de sal es clave en el tratamiento de la patología, siendo la ingesta límite menos de 3 gramos de sal diarios (3). Un exceso en la ingesta de sodio, supondrá un aumento en la tensión arterial y favorecerá el desarrollo de edemas. Alimentos con alto contenido en sodio (mg sodio cada 100 gramos de alimento): Cubitos de caldo, 23.187; Bacalao salado, 8.100; Almejas, chirlas, berberechos, 3.520; Aceituna negra, 3.288; Bacalao salado remojado, 3.120; Arenque salado, 2.610; Aceituna verde, 2.100; Salami, 1.800; Queso roquefort, 1.600; Gambas y camarones, 1.590; Caviar sustituto, 1.500; Lomo embuchado, 1.470; Pechuga de pavo (fiambre), 1.431; Salmón ahumado, 1.200; Queso azul, 1.260; Mostaza, 1252; Queso de burgos, 1.200; Jamón serrano, 1.100; Queso parmesano, 1.090; Morcilla, 1.060; Butifarra, 1.060; Chorizo, 1.060; Salchicha, 1.060; Sobrasada, 1.060. 
    • Control de la ingesta de líquidos: En el síndrome nefrótico infantil se debe controlar la ingesta de líquido según su condición clínica. Algunas recomendaciones para reducir la ingesta de líquidos son las siguientes: Controlar la cantidad diaria de líquido mediante medidas caseras (vaso), evitar bebidas gaseosas, priorizar bebidas frías ya que calman mejor la sed y evitar comidas saladas. 


    ALIMENTOS DESACONSEJADOS
    (7)

    • Lácteos y derivados: quesos grasos.
    • Carnes y embutidos: salami, lomo embuchado, pechuga de pavo (fiambre), jamón serrano, butifarra, chorizo, morcilla, salchichas, sobrasada.
    • Pescados, moluscos, crustáceos: pescados salados o ahumados; pescados en escabeche, surimi, calamar, pescados en aceite. 
    • Frutos secos: frutos secos salados.  
    • Cereales: pan de maíz, pan blanco, biscotes con sal. 
    • Frutas: aceitunas, zumos de fruta envasados, frutas en conserva.  
    • Verduras: verduras enlatadas. 
    • Grasas: margarina, mantequilla con sal, mayonesa. 
    • Otros: pastillas/cubitos de caldo, mostaza, ketchup, aperitivos salados, condimentos, salsas comerciales.   

     

    ENLACES DE INTERÉS

     

    REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

    1. Servicio madrileño de salud. Recomendaciones dietético nutricionales “en el síndrome nefrótico”. En: Recomendaciones Dietético Nutricionales. Mayo 2013. Madrid. p. 217.
    2. Abarca Zúñiga V, Álvarez Rodríguez N. Síndrome nefrótico en pediatría. Rev.méd.sinerg. 26 de febrero de 2020;5(3):p 392.
    3. Hernández-Ordóñez SO. Síndrome Nefrótico. 2008;3: 94. 
    4. Vázquez M, Rodríguez JP. Fisiopatología y diagnóstico de la malnutrición en la insuficiencia renal aguda, crónica y síndrome nefrótico. Dietoterapia, nutrición clínica y metabolismo. 2012. p. 220. 
    5. Consejos generales de nutrición con el Síndrome Nefrótico | AESNI [Internet]. 2015 [citado 25 de julio de 2023]. Disponible en: https://aesni.es/consejos-nutricion/consejos-generales-nutricion/
    6. Stanford Medicine Children’s Health [Internet]. [citado 25 de julio de 2023]. Disponible en: https://www.stanfordchildrens.org/es/topic/default?id=nutrition-and-nephrotic-syndrome-90-P06192
    7. Mataix Verdú FJ. Tabla de composición de alimentos. 5ª ed. Granada: Editorial Universidad de Granada; 2011. ISBN-13: 9788433849809.
  • OSTEOPOROSIS: RECOMENDACIONES DIETÉTICAS, OBJETIVOS Y ENLACES DE INTERÉS PARA ENTREGAR A PACIENTES.

    DEFINICIÓN Y GENERALIDADES

    [NOTA PREVIA: La osteoporosis, además del tratamiento dietoterapéutico, debe ser tratada farmacológicamente. Estas recomendaciones solo tienen en cuenta los aspectos dietéticos de la enfermedad entre otros y no los farmacológicos. En este sentido, el paciente deberá consultar a su médico.]

    La osteoporosis es una enfermedad sistémica y crónica que se caracteriza por la pérdida progresiva de masa ósea y un deterioro de la microarquitectura del tejido de los huesos provocando así una mayor debilidad y porosidad además de un aumento del riesgo de fracturas (1). Es un importante problema de salud que afecta a más de tres millones de personas en España (2), sobre todo, a ancianos y mujeres después de la menopausia (3).

    A medida que se envejece aumentan las posibilidades de padecer osteoporosis debido a la progresiva pérdida de densidad del hueso. La osteoporosis es asintomática hasta que se produce una fractura por fragilidad (4), la consecuencia más grave de la osteoporosis. Estas fracturas, además de ser dolorosas, suelen producirse en el transcurso de la vida cotidiana, no solo por caídas o golpes, sino también al realizar movimientos bruscos o esfuerzos y son una manifestación de la enfermedad. En este sentido, se debe aplicar unos buenos hábitos en el hogar con el fin de prevenir caídas o movimientos que puedan producir dichas fracturas.

     

    Durante la infancia y la juventud la masa ósea aumenta hasta alcanzar un valor máximo alrededor de los 30 años o pico de masa ósea, observándose posteriormente una pérdida progresiva a lo largo de la vida. Cualquier factor que incida en la adquisición de ese pico o aumente su pérdida en la edad adulta va a contribuir al desarrollo de osteoporosis y va a ser considerado un factor de riesgo. Además del factor de riesgo mencionado, otros factores pueden ser  (5,6,7):

    1. a) Genéticos o constitucionales tales como edad avanzada (mayores de 50 años), sexo femenino (afecta mayoritariamente a las mujeres donde la menopausia provoca la aceleración en la pérdida o reabsorción ósea), raza caucásica y/o asiática, antecedentes familiares de fractura osteoporótica, bajo peso, etcétera.
    2. b) Estilo de vida y nutrición como baja ingesta de calcio en la dieta, déficit de vitamina D (dieta pobre, malabsorción, falta de exposición solar), dieta rica en fosfatos, consumo elevado de proteínas, exceso de tabaco, alcohol y cafeína, sedentarismo, etcétera.
    3. c) Factores de riesgo por déficit de hormonas sexuales.
    4. d) Tratamientos farmacológicos.
    5. e) Patologías que afectan al metabolismo óseo.

     

    La clasificación de la osteoporosis (7,8) se hace en base a si hay un alto o bajo remodelado óseo (recambio) por parte de los osteoblastos (células encargadas de generar tejido óseo nuevo) y osteoclastos (se encargan de reabsorber o eliminar la materia ósea).

    En la osteoporosis de alto recambio (OAR) los osteoblastos (construcción) funcionan con normalidad mientras que se da una excesiva actividad osteoclástica (destrucción). El resultado es la acumulación de catabolitos en orina procedentes de la degradación del colágeno.

     

    En la osteoporosis de bajo recambio (OBR) los osteoblastos (construcción) no producen osteoide, mientras que se da una normal actividad osteoclástica (destrucción) por lo que no se origina una acumulación de catabolitos en orina.

     

    A pesar de la clasificación anterior, y a efectos prácticos, actualmente sigue vigente la clasificación tradicional de osteoporosis primaria y secundaria. La primaria se divide en tipo I o posmenopáusica y tipo II o senil.

     

    La osteoporosis de tipo I o posmenopáusica se caracteriza por darse en una franja de edad entre 50-75 años y tener un alto recambio. Es debida a falta de estímulo estrogénico. La proporción en mujeres/varones es de 6:1.  Se da en el hueso trabecular, produciéndose las fracturas en las vértebras.  La pérdida ósea anual gira alrededor del 2 al 3% de la masa ósea total en los 6 a 10 primeros años tras la menopausia.

     

    La osteoporosis de tipo II o senil se caracteriza por darse a partir de los 75 años y tener un bajo recambio. Se debe a una deficiencia crónica en la ingesta de calcio. La proporción en mujeres/varones es de 2:1. Las fracturas se producen a nivel trabecular y cortical, sobre todo en cuello femoral, húmero y pelvis.

     

    Respecto a las causas de la osteoporosis secundaria responden a enfermedades endocrinas, enfermedades digestivas, renales, respiratorias, reumáticas inflamatorias, neoplasias, fármacos e inactividad prolongada.

     

    OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO (3,9)

    • Evitar ingestas deficitarias de vitaminas (vitamina D, A, K,…) y minerales (calcio, fósforo, magnesio,…) respetando las ingestas dietéticas de referencia en función del sexo, edad y estado fisiológico. Control de la ingesta proteínica.
    • Evitar o ralentizar la pérdida de masa ósea que aparece con el paso de los años.
    • Asegurar un correcto desarrollo óseo en población en fase de crecimiento.
    • Favorecer la recuperación de las fracturas óseas.
    • Conseguir o mantener un adecuado estado nutricional junto a un estilo de vida activo físicamente.
    • Evitar el exceso de peso.
    • Formación dietética y nutricional orientada a la educación del paciente en el ámbito de la patología con el fin de modificar los factores alimentarios que predisponen a la osteoporosis.

     

     

    RECOMENDACIONES DIETÉTICAS  Y OTROS CONSEJOS PRÁCTICOS (6,8,9)

    Dentro de las medidas no farmacológicas y de carácter preventivo que pueden aplicarse contra la osteoporosis se dispone de cuatro de ellas: dieta, ejercicio, supresión de tóxicos y medidas ambientales para reducir el riesgo de caídas y fracturas.

    1. Dieta: aspectos relacionados con la alimentación y nutrición.
    • El calcio y fósforo son los minerales más importantes en la composición ósea (90%).
    • Un aporte deficitario y sostenido de calcio, aunque sea ligero, está asociado a una menor masa ósea y mayor riesgo de osteoporosis.
    • Los lácteos aportan más del 80% del calcio de la dieta por lo que aquellas personas que limitan el consumo de este grupo de alimentos poseen un mayor riesgo de padecer osteoporosis. Por otra parte, la lactosa de la leche, y en menor grado en los derivados lácteos, actúa como promotor en la mejora de la biodisponibilidad de calcio.
    • Evitar el tabaco, alcohol, cafeína y exceso de sodio: el tabaco acelera la excreción urinaria de calcio. El alcohol acelera la velocidad de pérdida de masa ósea. Ambos inciden tóxicamente sobre los osteoblastos favoreciendo la desmineralización del hueso. Por su parte, la cafeína promueve un aumento de la excreción de calcio a nivel fecal y renal. Y en cuanto al exceso de sodio aumenta la excreción de calcio por orina.
    • Una ingesta excesiva de grasa, sobre todo grasas saturadas, promueve una disminución de la absorción de calcio, ya que ambos forman compuestos insolubles que se eliminan vía fecal.
    • En relación a los hidratos de carbono y fibra:
      • La lactosa aumenta la biodisponibilidad del calcio lácteo, tal y como se ha mencionado anteriormente.
      • El aumento de la sacarosa (azúcar) puede aumentar la eliminación urinaria de calcio por aumento de la insulina, la cual, inhibe la absorción renal de calcio.
      • Un elevado contenido en fibra en la dieta puede repercutir negativamente sobre la absorción de calcio. El ácido fítico y ácido oxálico son dos compuestos presentes en la porción fibrosa de algunos alimentos. Ambos unidos al calcio forman compuestos insolubles que impiden su absorción.
    • Una ingesta correcta de proteínas favorece la absorción del calcio en el intestino delgado. Pero su exceso (a excepción de las proteínas procedentes de la leche) puede resultar perjudicial por inducir hipercalciuria.
    • Minerales:
      • Calcio: existe una correlación positiva entre ingesta de calcio y generación de masa ósea, preferentemente cortical. La absorción de calcio intestinal requiere de una proteína transportadora cuya síntesis requiere de vitamina D.
      • Fósforo: su exceso puede movilizar el calcio de los huesos, en especial si la ingesta de calcio es baja. Se recomienda una relación en la dieta de calcio/fósforo >1. Por tanto, independientemente de que se esté aportando una suficiente cantidad de calcio, si la proporción no es respetada podría darse situaciones de desmineralización.
      • Zinc: estimula la formación e inhibe la reabsorción ósea. Su ingesta deficitaria representa un factor de riesgo en el desarrollo de la osteoporosis.
      • Magnesio: el magnesio del hueso supone 50% de las reservas totales del organismo. Una dieta deficitaria en este mineral entre otros factores moviliza los depósitos óseos de magnesio, lo cual repercute negativamente sobre la salud ósea.
      • Hierro: este mineral compite con el calcio en su absorción por lo que es aconsejable no mezclar en una misma ingesta alimentos ricos en estos minerales.
      • Elementos traza como el cobre, manganeso, flúor, boro, estroncio y radio actúan como cofactores enzimáticos en el metabolismo óseo.
      • Metales como aluminio, cadmio o plomo componentes todos ellos de la contaminación ambiental podrían tener efectos tóxicos sobre el metabolismo óseo.
    • Vitaminas:
      • Vitamina D: participa en la absorción de calcio y fósforo y en el proceso de mineralización. Una ingesta deficitaria puede ser contrarrestada con una exposición adecuada al sol, pues esta vitamina se sintetiza a nivel cutáneo.
      • Vitamina K: implicada en el metabolismo óseo, su carencia se relaciona con el desarrollo de osteoporosis.
      • Vitamina A y C: responsables del remodelado óseo. Existen evidencias entre la ingesta de vitamina C y densidad ósea. Deficiencias crónicas se relacionan con osteoporosis.

    En resumen, y más allá de llevar una dieta rica en los nutrientes limitantes para la prevención de la osteoporosis, no hay que perder de vista aquellos factores que afectan a la biodisponibilidad del calcio. A continuación, se detalla un listado de elementos que favorecen y disminuyen dicha biodisponibilidad:

    • Aumentan la biodisponibilidad de calcio:
      • Necesidades del organismo.
      • Bajo contenido en calcio de la dieta.
      • Vitamina D.
      • Proteínas (no su exceso).
      • Medio gástrico ácido.
      • Cantidades moderadas de grasa.
      • Relación calcio/fósforo >
    • Disminuyen la biodisponibilidad de calcio:
      • Deficiencia de vitamina D.
      • Ácido oxálico y ácido fítico.
      • Medio gástrico básico.
      • Motilidad intestinal excesiva.
      • Estrés y ejercicio extenuante.
      • Relación calcio/fósforo <
      • Exceso de proteínas y grasas, sobre todo saturadas.

    ALIMENTOS ACONSEJADOS por su contenido en nutrientes:

    Alimentos con elevado/moderado contenido en CALCIO (mg/100 g de porción comestible (PC)):

    • Queso manchego curado: 1200
    • Entre 850 a 400: quesos Gruyère Enmental, manchego semicurado de bola, Cabrales, Roquefort, gallego, queso manchego fresco, sardinas en aceite.
    • Entre 254 a 186: almendras, avellanas, pizzas, cigalas, langostinos, gambas y camarones, soja, queso de burgos.
    • Entre 180 a 145: yogur entero, desnatado, con frutas, higos secos, helados, garbanzos.
    • Entre 144 a 120: pulpo, caracoles, ostras, natillas y flanes comerciales, pistachos, leche de vaca entera, semidesnatada, desnatada, judías blancas, pintas, habas secas, almejas, chirlas, berberechos y similares, turrones y mazapanes, bombones, chocolate con leche, ostras, vieiras y percebes.
    • Entre 119 a 78: batidos lácteos, galletas, acelgas, cardo, grelos y nabizas, espinacas, puerro, queso en porciones, pipas de girasol, puré de patata (en copos, deshidratado), croquetas, pescaditos (chanquetes, morralla, etcétera), mejillones, calamares y similares.
    • Entre 77 a 40: nueces, dátiles, pasas, guisantes secos, arenques, sardinas y otros ricos en grasa (en conserva, salados o ahumados), aceitunas, cacahuetes, requesón y cuajada, langosta y bogavante, nabos, apio, lentejas, huevo de gallina, cabeza de jabalí, chicharrones, cabeza de cerdo, bacalao y otros pobres en grasa (conservas saladas y ahumadas), pescadilla, pasteles, pastas y otros dulces, perdiz y codorniz, pescado empanado y pastel de pescado (precocinados), moras, sardinas, alcachofas, coles y repollo, judías verdes, lechuga y escarola, zanahoria.

     

    Alimentos con elevado/moderado contenido en FÓSFORO (mg/100 g de PC):

    • Entre 1290 a 1000: levadura seca, yema de huevo desecada, germen de trigo, leche desnatada en polvo (Sveltesse).
    • Entre 950 a 750: leche desnatada en polvo, bacalao salado, queso parmesano, crema de pollo y champiñón (Campbell), leche entera en polvo (la lechera) y queso Enmental.
    • Entre 740 a 600: leche en polvo, piñones sin cáscara, soja seca, girasol, pepita, queso semigraso, harina de soja, queso de Burgos, queso Gruyère y frutos secos.

    Alimentos con elevado/moderado contenido en MAGNESIO (mg/100 g de PC):

    • Pipas de girasol: 420
    • Entre 258 a 100: almendras, cacahuetes, caracoles, soja, garbanzos, judías blancas, pintas, habas y guisantes secos, avellanas, pistachos, nueces, turrones y mazapanes, maíz, chocolate.
    • Entre 95 a 56: percebes, pan integral, higos secos, lentejas, cigalas, langostinos, gambas y camarones, acelgas, puré de patata (en copos, deshidratado), bacalao y otros pobres en grasa (conservas saladas y ahumadas), harina de maíz, dátiles, pastas (fideos, macarrones), pez espada, pescaditos (chanquetes, morralla, etcétera).
    • Entre 55 a 50: chocolate con leche, bombones, espinacas, sardinas (conserva en aceite), almejas, chirlas, berberechos y similares, quesos Gruyère y Enmental, manchego curado.
    • Entre 48 a 30: cangrejos, nécoras y similares, centollo, ostras, pasas, ciruelas secas, aguacate, papayas, plátano, queso manchego semicurado, vieiras, castañas, perdiz y codorniz, guisantes verdes, arenques, sardinas y otros ricos en grasa (conservas saladas y ahumadas), langosta y bogavante, galletas.
    • Entre 29 a 20: arenque, caballa, jurel o chicharro, pescadilla, congrio, sargo, boquerón, lenguado, sardinas, atún, bonito, palometa, trucha, lubina, mújol, salmón y reo, moras, harina de trigo, queso de bola, manchego fresco, gallego, habas, judías verdes, sardinas (conserva en escabeche), patata, conejo y liebre, besugo, breca y faneca, dorada, salmonetes, raya, abadejo, bacaladilla, merluza, mero, rape, mejillones.

     

    Alimentos con elevado/moderado contenido en ZINC (mg/100 g de PC):

    • Ostras: 52
    • Entre 6 a 4: caballo, centollo, pipas de girasol, hígado, caracoles, soja, quesos de bola, Gruyère y Enmental, manchego curado, judías blancas, pintas.
    • Entre 3,8 a 3: carne de vacuno, cangrejos, nécoras y similares, cigalas, langostinos, gambas y camarones, pan integral, queso manchego semicurado, guisantes secos, habas secas, cordero, lentejas, queso manchego fresco, cacahuetes, sardinas (conserva en aceite).
    • Entre 2,9 a 2: mortadela, lomo embuchado, lengua, maíz, carne de cerdo, bacón, foie-gras y patés, jamón cocido (york, dulce, etcétera), lacón y paletilla, jamón serrano e ibérico (mejor este último por su menor valor en grasas saturadas), langosta y bogavante, nueces, pan blanco, queso gallego, membrillo.

     

    Alimentos con elevado/moderado contenido en VITAMINA A (mcg de ER/100 g de PC):

    • Hígado: 13540
    • Foie-gras y patés: 8300
    • Entre 1330 a 828: zanahoria, grelos, nabizas, anguila, angula, espinacas, margarina y mantequilla.
    • Entre 670 a 320: boniato, batata, nata, congrio, pez espada, queso gallego, queso manchego curado, acelgas, tomate al natural y queso en porciones.
    • Entre 300 a 100: quesos de bola, de Cabrales, Roquefort, manchego semicurado, caqui, albaricoque, almejas, chirlas, berberechos y similares, melón, queso manchego fresco, tomate, mango, pasteles, pastas y otros dulces, lechuga, escarola, puerro, ciruelas secas, queso Gruyère, Enmental, bollos, riñones, huevo de gallina, huevas frescas, guayaba, fruta de pasión y melocotón.
    • Entre 95 a 50: empanadillas, pimientos de todas clases, calabaza, calabacín, ostras, espárragos, arenque, mayonesa comercial, croquetas, calamares y similares, pulpo, judías verdes, sardinas, soja, atún fresco, atún, bonito, caballa y otros (conservas en aceite y en escabeche), mejillones y guisantes verdes (frescos y congelados).

     

    Alimentos con elevado/moderado contenido en VITAMINA D (mcg/100 g de PC):

    • Anguila y angula: 110
    • Entre 25 a 15: atún fresco, bonito fresco, atún, bonito, caballa y otros (conservas en aceite y en escabeche), congrio, arenques, sardinas y otros ricos en grasa (conserva salada y ahumada), caballa, jurel o chicharro, palometa.
    • Entre 8 a 1: boquerón, pescaditos (chanquete, morralla, etcétera), sardinas (conservas en aceite y en escabeche), huevas frescas, huevo de gallina, bollos, mayonesa comercial, pasteles, pastas y otros dulces.
    • Entre 0,76 a 0,02: mantequilla, hígado, foie-gras, patés, queso en porciones, quesos Gruyère, Enmental, manchego curado, Cabrales, Roquefort, semicurado, croquetas, albóndigas (precocinadas), carne empanada, pasteles carne (precocinados), queso de bola, gallego, manchego fresco, pizzas, leche de vaca entera, batidos lácteos, queso de Burgos, requesón y cuajada.

     

    Alimentos con elevado/moderado contenido en VITAMINA C (mg/100 g de PC):

    • Guayaba: 273.
    • Pimientos de todas clases: 131.
    • Entre 80 a 65: papaya, pizzas, kiwi, coliflor, coles, repollo.
    • Entre 60 a 30: frambuesa, limón, naranja, pomelo, grelos, nabiza, mango, mandarina, nabos, espinacas y zumo de cítricos.
    • Entre 26 a 6: espárragos, puerro, tomate, boniato, batata, melón, habas, judías verdes, fruta de pasión, guisantes verdes, calabaza, calabacín, acelgas, rábanos, piña, huevas frescas, cebolla, cebolleta, sesos, zumos de frutas no cítricas, guisantes congelados, patata, chirimoyas, mollejas, aguacate, mora, tomate al natural, caqui, hígado, membrillo, pastas de frutas, lechuga, escarola, puré de patata (en copos, deshidratado), ajo, riñones, pepino, remolacha, tomate frito, manzana, plátano, alcachofas, cerezas, guindas, melocotón, albaricoque, granada, piña en almíbar, apio, mermeladas, pistachos, berenjena, zanahoria, patatas fritas.

     

    Alimentos con elevado/moderado contenido en VITAMINA K (10):

    • Alto contenido: remolacha, repollo, brócoli, endibia, cebollino, perejil, espinacas, col rizada, col lombarda, coles de Bruselas, coliflor, turrones, mazapanes, pasteles de boniato, té verde, té negro, perejil, ciruelas pasas, orejones, castañas, kiwi, pasas, higos, aguacate.
    • Medio contenido: pimiento verde, lechuga iceberg, judías verdes, alcachofas, puerros, apio, guisantes, pepinos, mayonesa, mantequilla, margarina, orégano, anacardo, higos, avellanas, pistachos, uva, ciruela, atún en aceite.
    • Bajo contenido: champiñones, cebolla, lentejas, calabaza, berenjenas, calabacín, judías blancas, pimiento rojo, rábano, maíz, patata, garbanzos, espárragos, lechuga, aceite de oliva, aceite de soja, aceite de maíz, aceite de cacahuete, aceite de girasol, quesos, yogurt, huevos, cuajada, leche, café, colas diversas, zumos de frutas, miel, ajo, vinagre, mostaza, especias (chile, pimentón), azúcar, albaricoques, piñones, cacahuetes, almendras, nueces, pera, mango, papaya, melocotón, manzana cruda (con piel), nectarina, cerezas, piña cruda, albaricoque, plátano, naranja, melón, fresa, sandía, pomelo, jamón, carne de ternera, carne de pollo, carne de cerdo, moluscos, crustáceos.

    ALIMENTOS DESACONSEJADOS O DE CONSUMO ESPORÁDICO por su bajo contenido en nutrientes limitantes y/o por una elevada cantidad de nutrientes que favorecen la resorción ósea o disminuyen la biodisponibilidad del calcio:

    • Alimentos con elevado/moderado contenido en GRASAS SATURADAS: mantequilla, margarina, manteca de cerdo, tocino, nata, quesos en general (mayor cantidad cuanto mayor es el grado de curación), cerdo graso, chocolate y chocolate con leche, embutido, fiambres grasos (mortadela, salami, chorizo, etcétera), salsas, procesados cárnicos (salchichas, hamburguesas, etcétera), patés, cordero, bollería (sobre todo industrial), helados, pasteles, galletas.

     

    • Alimentos con elevado/moderado contenido en SODIO: sal de cocina, de mesa, marina, yodada tipo Maldon, carnes saladas, ahumadas y curadas, pescados ahumados y secados, charcutería, quesos en general, pan y biscotes con sal, aceitunas, sopas de sobre, purés instantáneos, cubitos saborizantes, patatas chips, frutos secos oleaginosos salados (de aperitivo), pastelería industrial, mantequilla salada, margarina con sal, condimentos salados (mostaza, etcétera), conservas en general tipo encurtidos (pepinillos, cebolletas, etcétera).

     

     

    • Alimentos con elevado/moderado contenido en AZÚCARES: lácteos (leche condensada, leche entera, quesos grasos, yogures enteros o con nata/chocolate…), cereales de desayuno azucarados, galletas, patatas fritas o de bolsa, frutas (secas, confitadas, en almíbar), azúcar refinado, dulces, chucherías, mermeladas, zumos comerciales y naturales, refrescos, tónicas, mosto, bebidas alcohólicas.
    • Alimentos con elevado/moderado contenido en ALCOHOL: vinos, sidras, champagne, cervezas, bebidas destiladas (ron, ginebra, whisky,…), licores, etcétera.
    • Alimentos con elevado/moderado contenido en CAFEÍNA: café (taza de 180 ml), elaborado con método tradicional o con aparatos domésticos (103 y 75 mg respectivamente), instantáneo (57 mg), descafeinado (2 mg). (taza de 180ml) en infusión de 3 minutos (36 mg), instantáneo 1 cucharadita (25-35 mg), sin cafeína (1 mg). Bebidas de cola (360 ml) entre 35 y 50 mg, Bebidas de cola sin cafeína contienes trazas. Bebidas energéticas (200 ml) entre 38 y 72 mg. Cacao y chocolate: bebida de cacao (taza 180 g) 4 mg, chocolate con leche (240 g) 8 mg, chocolate (tableta) (30 g) 8-30 mg, chocolate de pastelería amargo (30 g) 58 mg, pudín de chocolate (media taza) 4,8 mg.

     

    1. Ejercicio: aspectos físico-deportivos en la prevención de la osteoporosis.
    • En la inactividad física hay una mayor pérdida de calcio por la orina. Cuando una persona queda inmovilizada durante mucho tiempo por una enfermedad o traumatismo, la densidad ósea disminuye rápidamente. Después de 6 meses de inmovilización el tejido óseo total puede reducirse entre un 30 a un 40%.
    • Las personas que realizan algún ejercicio físico tienen una mayor masa ósea que aquellas que no practican ninguno. De hecho, en estado de ingravidez, los astronautas pierden masa ósea en los periodos de tiempo que se encuentran en el espacio.
    • Las actividades de sobrecarga (calistenia, crossfit, bodybuiling, etcétera), incluso el caminar, tienen mayor efecto positivo sobre los huesos que aquellos ejercicios en los que el individuo no soporta su propio peso, tales como natación o ciclismo.
    • El ejercicio de sobrecarga estimula la masa ósea de forma localizada por lo que se aconseja trabajar todas las partes del cuerpo (se puede observar que el brazo activo de un tenista posee hasta un 20% más de hueso que el inactivo).
    • Varios investigadores del instituto Osteoporosis Prevention and Treatment Centery Rand Corporation, en Santa Mónica, California, (EE.UU), estudiaron un programa de ejercicios isométricos de resistencia progresiva en una muestra de pacientes mujeres con osteoporosis. Los autores concluyeron que la realización de 5 a 10 minutos diarios de ejercicios de resistencia, en localizaciones específicas, 6 días por semana (durante 8 semanas en el estudio) son un estímulo adecuado para fortalecer los músculos de las extremidades superiores e inferiores, la columna cervical, así como la dorsolumbar. Es decir, esto conduciría a una menor pérdida de masa ósea y a un menor riesgo de fracturas. Dicho estudio asocia el incremento de la formación ósea al aumento significativo de la concentración de fosfatasa alcalina ósea en la sangre en las pacientes que participaron en el estudio.
    1. Supresión de tóxicos.

     

    • Tabaco: el tabaco acelera la excreción urinaria de calcio y produce una absorción menos eficiente de este mineral. Por suerte para los exfumadores los efectos del tabaco en este grupo de personas son parcialmente reversibles (los exfumadores presentan densidades óseas intermedias entre los fumadores y las personas que nunca han fumado).
    • Alcohol: el alcohol interfiere en el metabolismo del calcio además de que la velocidad de pérdida de masa ósea es superior en personas con alto consumo de alcohol. Los efectos negativos, tanto del alcohol como del tabaco se deben también a una acción tóxica sobre los osteoblastos.
    • Cafeína: tal y como se ha mencionado anteriormente, un exceso de cafeína puede incrementar la excreción de calcio a nivel fecal y urinario por lo que este tóxico está implicado directamente en la promoción de la osteoporosis.
    1. Medidas personales y ambientales (en interiores y exteriores) dirigidas a reducir el riesgo de caídas y fracturas óseas:
    • Usar un calzado apropiado (sin tacón ni cordones, cerrado, bien sujeto y con suela antideslizante) y acompañado de una vestimenta adecuada. Evitar el uso de chancletas.
    • Disponer de una buena iluminación en el hogar, sobre todo en escaleras.
    • Evitar en la medida de lo posible el uso de escaleras. En caso de uso cotidiano, agarrarse siempre al pasamanos. Muchas personas que viven en viviendas unifamiliares las adaptan pasando a hacer la práctica totalidad de sus vidas en las plantas bajas que antaño eran cocheras.
    • Disponer de un pavimento en el hogar antideslizante. En este sentido, se desaconseja el uso de productos de limpieza tipo ceras o sprays vinílicos para mopas que confieren un carácter brillante al suelo, pero deslizante.
    • En el caso de alfombras, estas deberán estar fijadas al suelo y no tenerlas sueltas.
    • Siempre mejor ducha que bañera. Colocar tanto en la bañera como en la ducha barras que ayuden a entrar y salir con seguridad además de colocar en el suelo alfombras de goma antideslizantes.
    • No dejar cables por el suelo, pegarlos a la pared o instalar enchufes nuevos.
    • Tener ordenadas las zonas de paso. Es importante que estén bien despejadas.
    • Procurar que los juguetes de los niños (nietos) no estén por el suelo y sean recogidos siempre después de su uso.
    • Disponer del teléfono siempre en un lugar accesible.
    • Evitar tener los objetos de uso cotidiano en armarios altos. Mejor tenerlos siempre a mano.
    • Al despertarse por la mañana, o si se va al baño durante las horas de sueño, sentarse previamente un par de minutos en el borde de la cama antes de ponerse en pie.
    • En caso de ser necesario apoyarse en un bastón pues este ayuda a mantener una mejor estabilidad.
    • Es importante disponer de una buena visión por lo que es recomendable realizar revisiones periódicas de la vista.
    • Respecto a factores de riesgo ambientales de carácter exterior se debe prestar especial atención a pavimentos irregulares y/o deslizantes, condiciones climáticas como nieve o hielo, el transporte público, el tráfico urbano, etcétera.

     ENLACES DE INTERÉS

     

    REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

    1. National Institutes of Health, What is Osteoporosis?.Disponible en: http://www.niams.nih.gov/health_info/bone/osteoporosis/osteoporosis_ff.pdf. Fecha de acceso: 30 de septiembre de 2015
    2. Reginster JY, Burlet N. Osteoporosis: A still increasing prevalence. Bone. 2006 Feb;38 (2 Suppl 1):S4-9.
    3. pdf [Internet]. Recomendaciones dietético nutricionales. Servicio madrileño de Salud. [cited 2018 Apr 1]. Available from: http://www.madrid.org/cs/Satellite?blobcol=urldata&blobheader=application%2Fpdf&blobheadername1=Content-disposition&blobheadername2=cadena&blobheadervalue1=filename%3DRecomendaciones+dietetico+nutricionales.pdf&blobheadervalue2=language%3Des%26site%3DHospitalRamonCajal&blobkey=id&blobtable=MungoBlobs&blobwhere=1352862624022&ssbinary=true
    4. Boyle WJ et al. Nature 2003; 423;423:337-242
    5. De Paula FJA, Black DM, Rosen CJ. Osteoporosis and bone biology. Inc Melmed S, Poloonsky KS, Larsen PR, Kronenberg HM, eds. Williams Textbook of Endocrinology. 13 th ed. Philadelphia, PA: Elsevier, 2016 chap 29.
    6. OSTEOPOROSIS – AECOSAR [Internet]. 2021 [cited 2022 Apr 15]. Available from: https://www.aecosar.es/osteoporosis-2/
    7. Tratado de Geriatría [Internet]. [cited 2022 Apr 15]. Available from: https://www.segg.es/download.asp?file=/tratadogeriatria/PDF/S35-05%2070_III.pdf
    8. Guía Osteoporosis.pdf [Internet]. [cited 2022 Apr 15]. Available from: https://www.segg.es/media/descargas/guiaOsteoporosis.pdf
    9. Requejo AM, Ortega RM. Osteoporosis. Nutriguía. Madrid: Complutense editorial; 2009. p. 169-176.
    10. Tabla de alimentos [Internet]. Portal de Salud de la Junta de Castilla y León. [cited 2022 Apr 18]. Available from: https://www.saludcastillayleon.es/AulaPacientes/es/cuidados-recomendaciones/recomendaciones-personas-tratamiento-anticoagulante/antivitamina-k-avk/tabla-alimentos
  • HIPERPOTASEMIA: RECOMENDACIONES DIETÉTICAS, OBJETIVOS Y ENLACES DE INTERÉS PARA ENTREGAR A PACIENTES.

    DEFINICIÓN Y GENERALIDADES

    Los trastornos del metabolismo del potasio se encuentran entre las alteraciones electrolíticas más frecuentes en la práctica clínica, siendo su espectro de gravedad variable, desde la hipopotasemia leve inducida por diuréticos a la hiperpotasemia grave de consecuencias fatales. Tanto la hipo como la hiperpotasemia ocasionan alteraciones de la polarización de la membrana celular, que dan lugar a diversas manifestaciones clínicas, siendo las más graves las que afectan al sistema cardiovascular (1,2).

    La concentración de potasio plasmático es el resultado de la relación entre la ingesta, la eliminación y la distribución transcelular (3, 4, 5).

    Los requerimientos mínimos diarios de potasio son de aproximadamente 1.600 a 2.000 mg (40 a 50 mmol; 40 mg = 1 mmol). La Organización Mundial de la Salud aconseja una ingesta de 3.500 mg/día, que se corresponde con 90 mmol de potasio.

    Su principal vía de eliminación es la renal. Aproximadamente el 80% del potasio ingerido es excretado por los riñones, el 15 % por el tracto gastrointestinal y el 5 % restante por el sudor.

    Varios sistemas hormonales regulan la excreción urinaria e intestinal de potasio, de forma que su activación puede producir hipopotasemia y su bloqueo hiperpotasemia (6).

    La hiperpotasemia se define por una concentración sérica de potasio por encima del límite superior de la normalidad: [K+] > 5 o 5,5 mEq/l (7). Su gravedad se ha clasificado recientemente en función de las alteraciones electrocardiográficas (ecg) asociadas (8).  Valores de concentración de potasio entre 5 – 6 mmol/l con alteraciones ecg supone una hiperpotasemia de una gravedad moderada. Con estas mismas alteraciones ecg y con valores superiores a 6,1 mmol/L de potasio, supone una hiperpotasemia grave. En el caso en que no se den alteraciones ecg y la concentración de potasio se encuentra entre 5-6 mmol/l se considera una hiperpotasemia ligera. Si en las mismas condiciones ecg el valor está entre 6,1-6,5 mmoles/l se está ante una hiperpotasemia moderada. Valores superiores a 6,5 mmoles/l sin alteraciones ecg implica una hiperpotasemia grave.

    La hiperpotasemia es la más grave de las alteraciones electrolíticas porque puede provocar arritmias ventriculares en pocos minutos.

     Es importante advertir que algunos procesos pueden originar pseudohiperpotasemia, es decir, falsas elevaciones del potasio en sangre: las muestras de sangre tomadas a pacientes y que se han dejado reposar mucho tiempo antes de hacer la determinación de laboratorio son una de las causas más frecuentes, ya que se producen grados variables de hemólisis. Por otra parte, las enfermedades que cursan con trombocitosis o leucocitosis extremas pueden producir pseudohiperpotasemia, porque durante el proceso de coagulación de la sangre los leucocitos y las plaquetas, ricos en potasio, lo liberan desde el espacio intracelular al extracelular (6).

    La ingesta de potasio sola no suele producir hiperpotasemia, aunque, contribuye de forma importante a su desarrollo en pacientes con alteración de la excreción. Por ello deberá controlarse en la dieta el contenido de potasio.

    En la práctica clínica, la insuficiencia renal y los fármacos (9) son los principales factores que predisponen al desarrollo de hiperpotasemia aunque la primera solamente causa hiperpotasemia cuando el filtrado glomerular ha descendido por debajo de 10-15 ml/min/1.73 m2. Otros factores que causen lisis tisular como traumas, radioterapia, etcétera, pueden también llevar a la liberación del potasio intracelular al espacio extracelular.

     

    La clínica de la hiperpotasemia se manifiesta principalmente con trastornos de la conducción cardíaca y de la función neuromuscular (6).

     

    OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO

    • En hiperpotasemia grave sintomática: antagonizar los efectos cardíacos de la hiperpotasemia y al mismo tiempo promover el desplazamiento del potasio al interior de la célula y su eliminación del organismo en el menor tiempo posible. Su tratamiento es de extrema urgencia (tratamiento no dietético y exclusivamente médico)).
    • En hiperpotasemia crónica asintomática:
      • Restricción de potasio de la dieta a < 3 g/día (10).
      • Valorar la reducción o suspensión de los fármacos hiperkalemiantes.
      • Utilización de quelantes del potasio.
      • Diuréticos del asa como la furosemida y torasemida que pueden asociarse a tiazidas o acetazolamida para aumentar la eliminación de K.
      • Fludrocortisona (9 alfa-fluorhidrocortisona), en pacientes con insuficiencia suprarrenal y en algunos casos de hipoaldosteronismo hiporreninémico. Las dosis varían entre 50-200 mcg/día hasta 100 mcg tres veces/semana.

     

     RECOMENDACIONES DIETÉTICAS  Y OTROS CONSEJOS PRÁCTICOS

    ALIMENTOS NO RECOMENDADOS O DE USO ESPORÁDICO RICOS EN POTASIO (11,12):

    Más de 300 mg de potasio/ración: Plátano, aguacate, melón, frutas secas, frutos secos, mango, papaya, alcachofa, brotes de bambú frescos, hojas de remolacha, maíz en mazorca, alubias secas, boniato, patata, patatas fritas tipo chips, espinacas, batatas, acelgas, tomate fresco, en salsa o en zumo, concentrado de tomate, calabaza, leche, yogures, bebida de soja, batidos, melaza, eko, cordero pierna, beicon ahumado, embutido, champiñón, lomo embuchado, hígado, conejo, quinoa, cereales de trigo avena en copos, perejil fresco, pimienta seca, keptchup, tomate comercial, solomillos, paté de hígado, trucha, bacalao, sepia, guisante seco, queso de cabra semicurado y curado, atún, dorada, cigala, coco, zumo de pomelo, avena y derivados.

    Entre 200 y 300 mg/ración: Albaricoques enlatados, zumo de pomelo, kiwi, nectarina, coco fresco y desecado, naranja, zumo de naranja, melocotón, pera, espárragos frescos y congelados, remolachas, frescas, cocinadas, coles de Bruselas, setas cocinadas, chirivía, patata, cocida o en puré, calabaza, colinabo, muesli, frutos secos y semillas, manteca de cacahuete, chocolate, mazapán, regaliz, turrón, yogur con frutas, sopas comerciales, jamón serrano.

     

    OTRAS RECOMENDACIONES PARA LIMITAR LA INGESTA DE POTASIO

    Se debe evitar el ayuno prolongado, ya que la mayor salida de potasio de la célula se produce en el ayuno (13, 14, 15).

    Se aconseja poner en remojo las verduras y legumbres, cocer con mucha agua y cocer dos veces las verduras, legumbres y patatas (cambiando el agua (método de doble cocción*)).

    Las frutas que se vayan a consumir crudas, deben pelarse ya que el potasio se encuentra principalmente en la piel.

    Evitar el consumo de alimentos integrales por su mayor contenido en potasio.

    Las verduras congeladas tienen menos potasio que las frescas, ya que en el proceso de escaldado al que son sometidas antes de la congelación se pierde potasio.

    Remojo de más de 12 horas: cambiar el agua cuantas veces sea posible para reducir al máximo el contenido en potasio.

    Las verduras y patatas hay que pelarlas y cortarlas en trozos pequeños, siempre que sea posible, antes de cocerlas. Se deben sumergir en agua al menos 3 horas y después cocerlas (método de doble cocción).

    No consumir nunca el agua de remojo ni la de cocción de frutas y verduras. Por ejemplo, frutas en su jugo enlatadas.

    Tampoco se debe consumir el almíbar de las frutas. Estos alimentos en conserva pierden el potasio al estar mucho tiempo en contacto con el líquido. Se aconseja lavar el alimento y desechar el líquido de conserva. Por ejemplo, frutas en almíbar enlatadas.

    Evitar cocinar al vapor o al microondas.

    Algunas técnicas culinarias aconsejadas (16):

    REMOJO Y CAMBIO DE AGUA: En contacto con el agua los alimentos pierden potasio. Para conseguir eliminar la mayor cantidad posible se deben pelar bien (además en la piel es donde hay más cantidad), trocear en partes pequeñas para exponer mas superficie al agua tal y como se ha mencionado anteriormente, y a las 3 horas cambiar el agua por otra limpia y dejar el alimento otra media hora más. Ejemplo: patatas crudas, lechuga, etcétera.

    HERVIDO: Al hervir un alimento el potasio pasa al agua de cocción, más, si partimos de agua fría. Se debe hervir el alimento de 10 a 15 minutos y hacer un cambio de agua. Para conservar la textura del alimento es aconsejable tener preparada el segundo agua también hirviendo. Este líquido de cocción es muy rico en potasio ya que contiene todo el que han perdido los alimentos por lo que debemos desecharlo. Ejemplo: legumbres, verduras.

    CONGELACIÓN: como se ha mencionado, los alimentos congelados contienen menos potasio que los alimentos frescos. Ejemplo: verduras, hortalizas, etcétera.

    *Método de la doble cocción: Consiste en cambiar el agua de cocción a mitad de la misma. Es decir, desechar el caldo obtenido, que es donde queda solubilizado parte del potasio, y reponer de nuevo el agua para la cocción completa. Algunos alimentos de moderado o alto contenido en potasio pueden incluirse en la dieta si se cocinan de este modo (17).

     

     ENLACES DE INTERÉS

    https://www.msdmanuals.com/es-es/professional/trastornos-endocrinol%C3%B3gicos-y-metab%C3%B3licos/trastornos-electrol%C3%ADticos/hiperpotasemia

     

    REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

    1. Mount DB, Zandi-Nejad K. Disorders of potassium balance. In: Brenner BM, Levine SA, editors. Brenner and Rectors. The Kidney, 8th ed. Philadelphia: Saunders Elsevier, 2007;547-587. [Pubmed]. Hiperpotasemia.
    2. Greenlee M, Wingo CS, McDonough AA, Youn JH, Kone BC. Narrative review: evolving concepts in potassium homeostasis and hypokalemia. Ann Intern Med. 2009;150:619-625. [Pubmed]. Hiperpotasemia.
    3. Mount, DB, Zandi-Nejad, K. Disorders of Potassium Balance. In: Brenner and Rector’s The Kidney, 8th ed, Brenner, BM (Ed), W.B. Saunders Co., Philadelphia 2008. p. 547. [Pubmed].
    4. Clausen T. Hormonal and pharmacological modification of plasma potassium homeostasis. Fundam Clin Pharmacol. 2010; 24:595-605. [Pubmed].
    5. Rose BD. Homeostasis del potasio. Clinical Physiology of acid-base and electrolyte disorders. 5th ed, Mc Graw-Hill, New York, 2001. (Marbán S.L. 2005, edición en español) 372-404. [Pubmed].
    6. Trastornos del Potasio. Hipopotasemia. Hiperpotasemia | Nefrología al día [Internet]. [cited 2022 Mar 13]. Available from: http://www.nefrologiaaldia.org/es-articulo-trastornos-del-potasio-hipopotasemia-hiperpotasemia-383.
    7. Rose BD. Hiperpotasemia. Clinical Physiology of acid-base and electrolite disorders. 5th ed, Mc Graw-Hill, New York, 2001. (Marbán S.L. 2005, edición en español) 888-930. [Pubmed]
    8. Clase CM, Carrero J-J, Ellison DH, et al. Potassium homeostasis and management of dyskalemia in kidney diseases: conclusions from a Kidney Disease: Improving Global Outcomes (KDIGO) Controversies Conference. Kidney Int. 2020;97:42-61. Hiperpotasemia.
    9. Perazella MA. Drug-induced hyperkalemia: old culprits and new offenders. Am J Med 2000;109: 307-14. [Pubmed]. Hiperpotasemia.
    10. Cupisti A, Kovesdy CP, D’Alessandro C, Kalantar-Zadeh K. Dietary Approach to Recurrent or Chronic Hyperkalaemia in Patients with Decreased Kidney Function. Nutrients. 2018; 10:261.
    11. Kathleen L, Escott-Stump S, Raymon JL. Clínica: agua, electrolitos y equilibrio ácido-básico. Krause dietoterapia. Barcelona: Elsevier Inc.; 2013. p. 178-190.
    12. Escuela de Pacientes – Hiperpotasemia. Consejos dietéticos [Internet]. [cited 2022 Feb 7]. Available from: https://escuelapacientes.riojasalud.es/erc/educacion-pacientes/hiperpotasemia-consejos-dieteticos.
    13. Dumbauld SL, Rutsky EA, McDaniel HG: Carbohydrate metabolism during fasting in chronic hemodialysis patients. Kidney Int 1983, 24(2):222-226. [Pubmed].
    14. Allon M, Takeshian A, Shanklin N: Effect of insulin-plus-glucose infusion with or without epinephrine on fasting hyperkalemia. Kidney Int 1993, 43(1):212-217. [Pubmed]
    15. Gifford JD, Rutsky EA, Kirk KA, McDaniel HG: Control of serum potassium during fasting in patients with end-stage renal disease. Kidney Int 1989, 35(1):90-94. [Pubmed]
    16. Acidosis tubular renal: [cited 2022 Feb 7]. Available from: https://nefrologia.humv.es/AccesoPacientes/Recomendaciones/Listado.asp
    17. Muñoz M, Aranceta J, García-Jalón I. Nutrición aplicada y dietoterapia. En: Tratamiento dietético en la insuficiencia renal crónica. Madrid: Ed. Eunsa; 2006. P. 357-372.
  • GALACTOSEMIA TIPO III (deficiencia de enzima UDP-galactosa-4-epimerasa (GALE)): RECOMENDACIONES DIETÉTICAS, OBJETIVOS Y ENLACES DE INTERÉS PARA ENTREGAR A PACIENTES.

    DEFINICIÓN Y GENERALIDADES

    La galactosemia es una enfermedad autosómica recesiva caracterizada por la incapacidad de metabolizar la galactosa.

    El tratamiento actual de la enfermedad consiste en el seguimiento de una dieta estricta libre de lactosa y con bajas cantidades de galactosa (1).

    La galactosemia suele aparecer en la primera semana de vida. En este preciso momento debe interrumpirse de inmediato la alimentación con leche materna o artificial, ya que contiene galactosa. Se ha demostrado que se reducen las posibilidades de complicaciones siguiendo un plan de alimentación estricto exento de lactosa y bajo en galactosa (2).

    Debido a diferentes mutaciones genéticas, existe un déficit en la síntesis y actividad de alguna de las enzimas implicadas en el metabolismo de  este azúcar, lo que conlleva a la aparición de niveles elevados de galactosa y metabolitos tóxicos derivados de vías alternativas de su metabolismo en tejidos y fluidos corporales, manifestándose la enfermedad con un cuadro progresivo de deterioro físico. (vómitos, somnolencias, convulsiones…), alteraciones hepáticas, neurológicas y cataratas.

    Para que se produzca es necesario heredar dos copias mutadas del mismo gen, es decir, una copia mutada de cada progenitor. La mutación no está asociada a los cromosomas sexuales, por lo que puede darse tanto en hombres como en mujeres (3). Cada uno de los hijos de padres portadores de la misma mutación génica tiene un 25% de probabilidad de heredar la mutación de ambos progenitores y padecer la enfermedad. Por lo tanto, existe un 75% de probabilidades de que el niño no esté afectado por la enfermedad pero sea portador. Esta probabilidad sigue siendo la misma en cada embarazo.

    En el metabolismo de la galactosa participan varias enzimas como se ha mencionado anteriormente; sin embargo, las enzimas GALT (galactosa 1-fosfato-uridiltransferasa), GALK1 (galactoquinasa 1) y GALE (UDP-galactosa-4-epimerasa) son las implicadas en desarrollo de la enfermedad. Dependiendo de la cantidad y del tipo de enzima deficiente, existen varios tipos de galactosemia (1):

    • Galactosemia tipo I o Galactosemia clásica (déficit de galactosa 1-fosfato uridiltransferasa).
    • Galactosemia tipo II (déficit de galactoquinasa 1).
    • Galactosemia tipo III (déficit de UDP galactosa-4-epimerasa).

     

    En relación a la galactosemia tipo III se ve afectado el gen GALE que es el gen que codifica la síntesis de la enzima UDP-galactosa-4-epimerasa y está situado en el cromosoma 1. Cuando se da una mutación sobre este gen está existe una deficiencia de la enzima GALE.

    En función de los tejidos donde se da la deficiencia de esta enzima, se puede diferenciar entre una deficiencia generalizada caracterizada por la pérdida parcial de la actividad de epimerasa (GALE) en todos los tejidos. Una deficiencia intermedia que resulta de la pérdida parcial de la actividad de la enzima en varios tejidos Y finalmente, una deficiencia periférica que resulta de la pérdida parcial de la actividad enzimática solo en algunos tipos de células.

    Aquellos que presentan un déficit enzimático severo como es en el caso de la deficiencia generalizada de la enzima, presentan una clínica muy parecida a la de la galactosemia clásica; sin embargo, aquellos con una deficiencia periférica de la enzima son asintomáticos (4).

    Es importante diferenciar la intolerancia a la lactosa de la galactosemia ya que las causas, la sintomatología y las consecuencias son completamente diferentes, siendo la galactosemia una patología más grave. Las personas intolerantes a la lactosa poseen un déficit de lactasa, adquirida o heredada, cuyos síntomas son principalmente dolor abdominal, meteorismo y heces líquidas después de ingerir productos lácteos, pero no tienen ninguna complicación a largo plazo (5).

     

    OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO

    • Formación dietética y nutricional orientada a la educación del paciente con el fin de conseguir una dieta libre de lactosa y pobre en galactosa (1). Prestar especial atención a etiquetado en alimentos y excipientes de medicamentos.
    • Mantener o conseguir un adecuado estado nutricional con un apropiado aporte de calcio.
    • Asegurar un correcto desarrollo óseo en población en fase de crecimiento.
    • Evitar sintomatología.
    • Establecer el nivel de sensibilidad a la galactosa en función del tipo de galactosemia (clásica, tipo II o tipo III).

     

    RECOMENDACIONES DIETÉTICAS  Y OTROS CONSEJOS PRÁCTICOS

    El plan dietético de la persona con galactosemia es para toda la vida, por lo que ha de ser un plan de alimentación sano, equilibrado y adecuado a las necesidades del paciente.

    La ingesta media diaria de galactosa en una persona adulta es de 6,5 a 10 gramos (1). En personas con galactosemia se recomienda seguir una dieta restrictiva que en adultos no supere la cantidad de galactosa de 250-300 mg (4,6).

    En aquellos casos en los que la deficiencia enzimática es severa, como por ejemplo en la galactosemia tipo I o clásica, la ingesta máxima de galactosa es de 40 mg (1).

    Sin embargo, pueden existir casos en los que el paciente pueda tolerar mayor cantidad del azúcar. Es por ello que la cantidad de galactosa aportada en la dieta dependerá del tipo de galactosemia y de la actividad residual de la enzima afectada.

    Aquellos individuos que poseen una actividad residual de la enzima GALT de un 10 – 50% (Galactosemia clásica), pueden seguir una dieta exenta de lactosa hasta los 4 meses y a partir de ese momento comprobar de un modo progresivo y bajo controles de monitorización, el efecto de la introducción de la galactosa en la dieta hasta encontrar el umbral que no produzca toxicidad (6).

    Existen tres grupos de alimentos según la cantidad de galactosa que poseen por 100 g de fracción comestible de alimento (4,6):

    • Alimentos permitidos con contenido de ≤5 mg/100 g (prácticamente no poseen galactosa en su composición).
    • Alimentos uso prudente, moderado u ocasional con contenido en galactosa de 5-20 mg/100 g de galactosa.
    • Alimentos prohibidos porque son muy ricos en galactosa (> 20 mg/100g).

     

    ALIMENTOS PROHIBIDOS (7,8)

    • Leche y derivados, mantequilla, margarina con leche, nata, quesos, productos con caseína, suero lácteo o lactosa. Leche materna o formulas hidrolizadas infantiles con lactosa.
    • Papaya, caqui, arándanos, tomate. Zumos y mermeladas de las frutas prohibidas, con y sin lactosa. Pasas.
    • Garbanzos, lentejas, guisantes, alubias (en discusión). Productos derivados de la soja fermentados (miso, tempeh, natto, sufu).
    • Cereales o pastas manufacturadas con leche.
    • Conservas y cocinados con leche, vigilar los embutidos, jamón cocido, etcétera, vísceras como sesos, riñones, hígado, bazo.
    • Embutidos, productos cárnicos (salchichas, picadillo, etcétera) y conservas en leche.
    • Edulcorantes con lactosa.
    • Repostería casera o manufacturada con leche, helados de leche, chocolate, caramelos toffe, flanes, cremas.
    • Bebidas con leche, lactosa o caseína.
    • Aditivos: lactosa, galactosa, caseinatos (H4511 y H4512).

     

    ALIMENTOS PERMITIDOS en el contexto de una dieta saludable (7,8):

    • Soja: Fórmulas de soja y derivados con harina de soja no fermentados (tofu, “carne” de soja).
    • Cereales: trigo, cebada, avena, centeno, maíz, avena, arroz. Todas las pastas manufacturadas sin leche (fideos, macarrones, espaguetis). Palomitas de maíz sin mantequilla.
    • Harinas: Harina de soja, harina de girasol y harinas derivadas de los cereales anteriores.
    • Grasas: aceite de oliva virgen extra. Grasas no procedentes de la leche: aceites no vegetales, margarina sin leche, tocino, beicon, manteca de cerdo, mantequilla de coco.
    • Verduras y frutas: alcachofa, espárrago, calabacín, remolacha, coliflor, apio, cardo, col rizada, lechuga, champiñón, perejil, rábano, berenjena, zanahoria, cebolla, brócoli, repollo, pepino, nabo, patata, espinacas, judías verdes. Melón, uva, pomelo, naranja, fresa, mango, aceituna y albaricoque. Y de consumo ocasional: calabaza, col de Bruselas, pimiento, puerro, tomate. Manzana, melocotón, kiwi, sandía, plátano, pera.
    • Carnes, pescados, huevos: buey, pollo, ternera, codero, cerdo, jamón, pescado, marisco, huevo. En general todos los frescos los frescos.
    • Frutos secos: Cacahuetes, nueces. Y de consumo ocasional: pipas de girasol.
    • Azúcares: Azúcar de caña o remolacha, jarabe de maíz, miel, edulcorantes artificiales, jarabe de arce.
    • Otros: Agua, café, refrescos, té, vino, cerveza, especias, sal, gelatina, cabello de ángel, helados de agua, levadura y frutas sin lactosa.
    • Aditivos: ácido láctico (E270), lactato sódico y potásico (E325), lactato cálcico (E27), lactitol (E966), lactoalbúmina, licasina, glutamato monosódico (E621), agar-agar (E407), caragenano (E410), goma garrofín (E410).

     

    OTRAS RECOMENDACIONES.

    • En los pacientes con galactosemia los requerimientos calóricos, proteicos y de vitaminas y otros micronutrientes son similares a los de la población general, según edad y sexo.
    • La principal fuente de galactosa es la leche, por tanto, se debe evitar está en todas sus formas, así como los derivados lácteos.
    • En los lactantes se debe suspender la lactancia materna y evitar cualquier fórmula que contenga lactosa. Se recomiendan las formulas a base de soja y evitar las formulas denominadas “sin lactosa” con hidrolizados de proteínas de leche de vaca, ya que pueden contener lactosa junto a la caseína y lactoalbúmina utilizadas.
    • También son una posible fuente de galactosa o lactosa los productos manufacturados como helados, galletas, productos enlatados, de confitería, etcétera, por lo que es muy importante leer el etiquetado de los mismos.
    • En ocasiones la lactosa se utiliza como excipiente farmacéutico en medicamentos, por lo que es preciso vigilar cualquier tratamiento farmacológico a pautar siempre que la duración del mismo sea prolongada.

     

    ENLACES DE INTERÉS

    – Asociación para el estudio de los errores innatos del metabolismo (AECOM) (https://ae3com.eu).

     – Asociación Española de Pediatría (www.aeped.es).

    – Sociedad Española de Medicina de Laboratorio (SEQCML) (www.seqc.es).

    – Sociedad Española de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (www.seghnp.org).

    www.metabólicos.es

    www.guíametabólica.es

    www.orpha.net

    www.galactosemia.org

    – Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad (www.msssi.gob.es). 

    – Instituto de salud Carlos III (www.isciii.es).

    – Junta de Galicia, Servicio Gallego de Salud (www.sergas.es).

     

    REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

    1. TFG-M-N1315.pdf [Internet]. Galactosemia. [cited 2022 Mar 6]. Available from: https://uvadoc.uva.es/bitstream/handle/10324/31174/TFG-M-N1315.pdf?sequence=1&isAllowed=y
    2. Varela-Lema L, Paz-Valiñas L, Atienza Merino G. Cribado neonatal de la galactosemia clásica. Revisión Sistemática. Galicia: Instituto de Salud Carlos III y la Consellería de Sanidade de la Xunta de Galicia; 2014.
    3. González Andrade F, López Pulles R, Aguinaga G, Raza X, Echevarría S, Fuenmayor G. Tratamiento nutricional del paciente pediátrico y adolescente con galactosemia. Guía de Práctica Clínica (GPC). Quito: Programa Nacional de Genética (PRONAGE) y Dirección Nacional de Normalización; 2013.
    4. Cocho de Juan JA, García Jiménez I, Vitoria Miñana I, Benítez Brito N. Protocolo de diagnóstico y tratamiento de los errores del metabolismo de la galactosa. En: Gil Ortega D, editor. Protocolos de diagnóstico y tratamientos de los errores congénitos del metabolismo. 2ª ed. Majadahonda: AECOM; 2018. p. 111-123.
    5. Parra PA, Furió CS, Arancibia AG. Breath tests in children with suspected lactose intolerance. Rev Chil Pediatr. 2015; 86(2):80-5.
    6. López Galera RM. Curso “on line” de cribado neonatal. Tema 10: galactosemia; 2014.
    7. Ruiz Pons M, Sánchez-Valverde F, Dalmau Sierra J, Gómez López L. EIM del metabolismo de la galactosa. En: DRUG FARMA, S.L, editor. Tratamiento nutricional de los errores innatos del metabolismo. 2ª ed. Madrid: Nutricia S.A; 2007.p.56-70.
    8. Servicio de Endocrinología y Nutrición. Recomendaciones nutricionales en galactosemia. Hospital Clínico Universitario. Valladolid; 2018.
  • GALACTOSEMIA TIPO II (deficiencia de enzima galactoquinasa 1 (GALK1)): RECOMENDACIONES DIETÉTICAS, OBJETIVOS Y ENLACES DE INTERÉS PARA ENTREGAR A PACIENTES.

    DEFINICIÓN Y GENERALIDADES

    La galactosemia es una enfermedad autosómica recesiva caracterizada por la incapacidad de metabolizar la galactosa.

    El tratamiento actual de la enfermedad consiste en el seguimiento de una dieta estricta libre de lactosa y con bajas cantidades de galactosa (1).

    La galactosemia suele aparecer en la primera semana de vida. En este preciso momento debe interrumpirse de inmediato la alimentación con leche materna o artificial, ya que contiene galactosa. Se ha demostrado que se reducen las posibilidades de complicaciones siguiendo un plan de alimentación estricto exento de lactosa y bajo en galactosa (2).

    Debido a diferentes mutaciones genéticas, existe un déficit en la síntesis y actividad de alguna de las enzimas implicadas en el metabolismo de  este azúcar, lo que conlleva a la aparición de niveles elevados de galactosa y metabolitos tóxicos derivados de vías alternativas de su metabolismo en tejidos y fluidos corporales, manifestándose la enfermedad con un cuadro progresivo de deterioro físico. (vómitos, somnolencias, convulsiones…), alteraciones hepáticas, neurológicas y cataratas.

    Para que se produzca es necesario heredar dos copias mutadas del mismo gen, es decir, una copia mutada de cada progenitor. La mutación no está asociada a los cromosomas sexuales, por lo que puede darse tanto en hombres como en mujeres (3). Cada uno de los hijos de padres portadores de la misma mutación génica tiene un 25% de probabilidad de heredar la mutación de ambos progenitores y padecer la enfermedad. Por lo tanto, existe un 75% de probabilidades de que el niño no esté afectado por la enfermedad pero sea portador. Esta probabilidad sigue siendo la misma en cada embarazo.

    En el metabolismo de la galactosa participan varias enzimas como se ha mencionado anteriormente; sin embargo, las enzimas GALT (galactosa 1-fosfato-uridiltransferasa), GALK1 (galactoquinasa 1) y GALE (UDP-galactosa-4-epimerasa) son las implicadas en desarrollo de la enfermedad. Dependiendo de la cantidad y del tipo de enzima deficiente, existen varios tipos de galactosemia (1):

    • Galactosemia tipo I o Galactosemia clásica (déficit de galactosa 1-fosfato uridiltransferasa).
    • Galactosemia tipo II (déficit de galactoquinasa 1).
    • Galactosemia tipo III (déficit de UDP galactosa-4-epimerasa).

     

    En relación a la galactosemia tipo II se ve afectado el gen GALK1 ubicado en el  cromosoma 17. Cuando hay una mutación en el mismo, existe un déficit de enzima galactoquinasa 1 (GALK1). La deficiencia en la enzima GALK1, hace que la galactosa no puede metabolizarse en su totalidad, por lo que esta se acumula en la sangre activando la síntesis de galactitol y galactonato.

    Este tipo de galactosemia no causa trastornos neurológicos ni daño hepático, siendo la presencia de cataratas bilaterales la única manifestación clínica de la enfermedad (4).

     

    Es importante diferenciar la intolerancia a la lactosa de la galactosemia ya que las causas, la sintomatología y las consecuencias son completamente diferentes, siendo la galactosemia una patología más grave. Las personas intolerantes a la lactosa poseen un déficit de lactasa, adquirida o heredada, cuyos síntomas son principalmente dolor abdominal, meteorismo y heces líquidas después de ingerir productos lácteos, pero no tienen ninguna complicación a largo plazo (5).

     

    OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO

    • Formación dietética y nutricional orientada a la educación del paciente con el fin de conseguir una dieta libre de lactosa y pobre en galactosa (1). Prestar especial atención a etiquetado en alimentos y excipientes de medicamentos.
    • Mantener o conseguir un adecuado estado nutricional con un apropiado aporte de calcio.
    • Asegurar un correcto desarrollo óseo en población en fase de crecimiento.
    • Evitar sintomatología.
    • Establecer el nivel de sensibilidad a la galactosa en función del tipo de galactosemia (clásica, tipo II o tipo III).

     

    RECOMENDACIONES DIETÉTICAS  Y OTROS CONSEJOS PRÁCTICOS

    El plan dietético de la persona con galactosemia es para toda la vida, por lo que ha de ser un plan de alimentación sano, equilibrado y adecuado a las necesidades del paciente.

    La ingesta media diaria de galactosa en una persona adulta es de 6,5 a 10 gramos (1). En personas con galactosemia se recomienda seguir una dieta restrictiva que en adultos no supere la cantidad de galactosa de 250-300 mg (4,6).

    En aquellos casos en los que la deficiencia enzimática es severa, como por ejemplo en la galactosemia tipo I o clásica, la ingesta máxima de galactosa es de 40 mg (1).

    Sin embargo, pueden existir casos en los que el paciente pueda tolerar mayor cantidad del azúcar. Es por ello que la cantidad de galactosa aportada en la dieta dependerá del tipo de galactosemia y de la actividad residual de la enzima afectada.

    Aquellos individuos que poseen una actividad residual de la enzima GALT de un 10 – 50% (Galactosemia clásica), pueden seguir una dieta exenta de lactosa hasta los 4 meses y a partir de ese momento comprobar de un modo progresivo y bajo controles de monitorización, el efecto de la introducción de la galactosa en la dieta hasta encontrar el umbral que no produzca toxicidad (6).

    Existen tres grupos de alimentos según la cantidad de galactosa que poseen por 100 g de fracción comestible de alimento (4,6):

    • Alimentos permitidos con contenido de ≤5 mg/100 g (prácticamente no poseen galactosa en su composición).
    • Alimentos uso prudente, moderado u ocasional con contenido en galactosa de 5-20 mg/100 g de galactosa.
    • Alimentos prohibidos porque son muy ricos en galactosa (> 20 mg/100g).

     

    ALIMENTOS PROHIBIDOS (7,8)

    • Leche y derivados, mantequilla, margarina con leche, nata, quesos, productos con caseína, suero lácteo o lactosa. Leche materna o formulas hidrolizadas infantiles con lactosa.
    • Papaya, caqui, arándanos, tomate. Zumos y mermeladas de las frutas prohibidas, con y sin lactosa. Pasas.
    • Garbanzos, lentejas, guisantes, alubias (en discusión). Productos derivados de la soja fermentados (miso, tempeh, natto, sufu).
    • Cereales o pastas manufacturadas con leche.
    • Conservas y cocinados con leche, vigilar los embutidos, jamón cocido, etcétera, vísceras como sesos, riñones, hígado, bazo.
    • Embutidos, productos cárnicos (salchichas, picadillo, etcétera) y conservas en leche.
    • Edulcorantes con lactosa.
    • Repostería casera o manufacturada con leche, helados de leche, chocolate, caramelos toffe, flanes, cremas.
    • Bebidas con leche, lactosa o caseína.
    • Aditivos: lactosa, galactosa, caseinatos (H4511 y H4512).

     

    ALIMENTOS PERMITIDOS en el contexto de una dieta saludable (7,8):

    • Soja: Fórmulas de soja y derivados con harina de soja no fermentados (tofu, “carne” de soja).
    • Cereales: trigo, cebada, avena, centeno, maíz, avena, arroz. Todas las pastas manufacturadas sin leche (fideos, macarrones, espaguetis). Palomitas de maíz sin mantequilla.
    • Harinas: Harina de soja, harina de girasol y harinas derivadas de los cereales anteriores.
    • Grasas: aceite de oliva virgen extra. Grasas no procedentes de la leche: aceites no vegetales, margarina sin leche, tocino, beicon, manteca de cerdo, mantequilla de coco.
    • Verduras y frutas: alcachofa, espárrago, calabacín, remolacha, coliflor, apio, cardo, col rizada, lechuga, champiñón, perejil, rábano, berenjena, zanahoria, cebolla, brócoli, repollo, pepino, nabo, patata, espinacas, judías verdes. Melón, uva, pomelo, naranja, fresa, mango, aceituna y albaricoque. Y de consumo ocasional: calabaza, col de Bruselas, pimiento, puerro, tomate. Manzana, melocotón, kiwi, sandía, plátano, pera.
    • Carnes, pescados, huevos: buey, pollo, ternera, codero, cerdo, jamón, pescado, marisco, huevo. En general todos los frescos los frescos.
    • Frutos secos: Cacahuetes, nueces. Y de consumo ocasional: pipas de girasol.
    • Azúcares: Azúcar de caña o remolacha, jarabe de maíz, miel, edulcorantes artificiales, jarabe de arce.
    • Otros: Agua, café, refrescos, té, vino, cerveza, especias, sal, gelatina, cabello de ángel, helados de agua, levadura y frutas sin lactosa.
    • Aditivos: ácido láctico (E270), lactato sódico y potásico (E325), lactato cálcico (E27), lactitol (E966), lactoalbúmina, licasina, glutamato monosódico (E621), agar-agar (E407), caragenano (E410), goma garrofín (E410).

     

    OTRAS RECOMENDACIONES.

    • En los pacientes con galactosemia los requerimientos calóricos, proteicos y de vitaminas y otros micronutrientes son similares a los de la población general, según edad y sexo.
    • La principal fuente de galactosa es la leche, por tanto, se debe evitar está en todas sus formas, así como los derivados lácteos.
    • En los lactantes se debe suspender la lactancia materna y evitar cualquier fórmula que contenga lactosa. Se recomiendan las formulas a base de soja y evitar las formulas denominadas “sin lactosa” con hidrolizados de proteínas de leche de vaca, ya que pueden contener lactosa junto a la caseína y lactoalbúmina utilizadas.
    • También son una posible fuente de galactosa o lactosa los productos manufacturados como helados, galletas, productos enlatados, de confitería, etcétera, por lo que es muy importante leer el etiquetado de los mismos.
    • En ocasiones la lactosa se utiliza como excipiente farmacéutico en medicamentos, por lo que es preciso vigilar cualquier tratamiento farmacológico a pautar siempre que la duración del mismo sea prolongada.

     

    ENLACES DE INTERÉS

    – Asociación para el estudio de los errores innatos del metabolismo (AECOM) (https://ae3com.eu).

     – Asociación Española de Pediatría (www.aeped.es).

    – Sociedad Española de Medicina de Laboratorio (SEQCML) (www.seqc.es).

    – Sociedad Española de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (www.seghnp.org).

    www.metabólicos.es

    www.guíametabólica.es

    www.orpha.net

    www.galactosemia.org

    – Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad (www.msssi.gob.es). 

    – Instituto de salud Carlos III (www.isciii.es).

    – Junta de Galicia, Servicio Gallego de Salud (www.sergas.es).

     

    REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

    1. TFG-M-N1315.pdf [Internet]. Galactosemia. [cited 2022 Mar 6]. Available from: https://uvadoc.uva.es/bitstream/handle/10324/31174/TFG-M-N1315.pdf?sequence=1&isAllowed=y
    2. Varela-Lema L, Paz-Valiñas L, Atienza Merino G. Cribado neonatal de la galactosemia clásica. Revisión Sistemática. Galicia: Instituto de Salud Carlos III y la Consellería de Sanidade de la Xunta de Galicia; 2014.
    3. González Andrade F, López Pulles R, Aguinaga G, Raza X, Echevarría S, Fuenmayor G. Tratamiento nutricional del paciente pediátrico y adolescente con galactosemia. Guía de Práctica Clínica (GPC). Quito: Programa Nacional de Genética (PRONAGE) y Dirección Nacional de Normalización; 2013.
    4. Ponton RA. Errores congénitos del metabolismo: galactosemia. Invenio. 2003; 6(11):113-120.
    5. Parra PA, Furió CS, Arancibia AG. Breath tests in children with suspected lactose intolerance. Rev Chil Pediatr. 2015; 86(2):80-5.
    6. López Galera RM. Curso “on line” de cribado neonatal. Tema 10: galactosemia; 2014.
    7. Ruiz Pons M, Sánchez-Valverde F, Dalmau Sierra J, Gómez López L. EIM del metabolismo de la galactosa. En: DRUG FARMA, S.L, editor. Tratamiento nutricional de los errores innatos del metabolismo. 2ª ed. Madrid: Nutricia S.A; 2007.p.56-70.
    8. Servicio de Endocrinología y Nutrición. Recomendaciones nutricionales en galactosemia. Hospital Clínico Universitario. Valladolid; 2018.
  • GALACTOSEMIA TIPO I o GALACTOSEMIA CLÁSICA (déficit de galactosa 1-fosfato uridiltransferasa): RECOMENDACIONES DIETÉTICAS, OBJETIVOS Y ENLACES DE INTERÉS PARA ENTREGAR A PACIENTES.

    DEFINICIÓN Y GENERALIDADES

    La galactosemia es una enfermedad autosómica recesiva caracterizada por la incapacidad de metabolizar la galactosa.

    El tratamiento actual de la enfermedad consiste en el seguimiento de una dieta estricta libre de lactosa y con bajas cantidades de galactosa (1).

    La galactosemia suele aparecer en la primera semana de vida. En este preciso momento debe interrumpirse de inmediato la alimentación con leche materna o artificial, ya que contiene galactosa. Se ha demostrado que se reducen las posibilidades de complicaciones siguiendo un plan de alimentación estricto exento de lactosa y bajo en galactosa (2).

    Debido a diferentes mutaciones genéticas, existe un déficit en la síntesis y actividad de alguna de las enzimas implicadas en el metabolismo de  este azúcar, lo que conlleva a la aparición de niveles elevados de galactosa y metabolitos tóxicos derivados de vías alternativas de su metabolismo en tejidos y fluidos corporales, manifestándose la enfermedad con un cuadro progresivo de deterioro físico. (vómitos, somnolencias, convulsiones…), alteraciones hepáticas, neurológicas y cataratas.

    Para que se produzca es necesario heredar dos copias mutadas del mismo gen, es decir, una copia mutada de cada progenitor. La mutación no está asociada a los cromosomas sexuales, por lo que puede darse tanto en hombres como en mujeres (3). Cada uno de los hijos de padres portadores de la misma mutación génica tiene un 25% de probabilidad de heredar la mutación de ambos progenitores y padecer la enfermedad. Por lo tanto, existe un 75% de probabilidades de que el niño no esté afectado por la enfermedad pero sea portador. Esta probabilidad sigue siendo la misma en cada embarazo.

    En el metabolismo de la galactosa participan varias enzimas como se ha mencionado anteriormente; sin embargo, las enzimas GALT (galactosa 1-fosfato-uridiltransferasa), GALK1 (galactoquinasa 1) y GALE (UDP-galactosa-4-epimerasa) son las implicadas en desarrollo de la enfermedad. Dependiendo de la cantidad y del tipo de enzima deficiente, existen varios tipos de galactosemia (1):

    • Galactosemia tipo I o Galactosemia clásica (déficit de galactosa 1-fosfato uridiltransferasa).
    • Galactosemia tipo II (déficit de galactoquinasa 1).
    • Galactosemia tipo III (déficit de UDP galactosa-4-epimerasa).

     

    En relación a la galactosemia clásica se ve afectado el cromosoma 9 afectando al gen que codifica para la enzima galactosa 1-fosfato uridiltransferasa (GALT). Su incidencia es de 1/30.000- 60.000 en recién nacidos siendo así el tipo de galactosemia menos frecuente. En cuanto a los síntomas suelen ser manifestaciones tóxicas generales incluyendo alteraciones en la alimentación (intolerancia a los alimentos, alimentación deficiente, vómito, diarrea), alteraciones hepáticas (daño hepatocelular, ictericia, hepatomegalia, hipertransaminasemia), alteraciones neurológicas (letargia, convulsiones), alteraciones de la coagulación, edema, ascitis y septicemia. El 76% de los neonatos presentan síntomas antes de la cuarta semana de vida (4).

    Existe una variante de la galactosemia clásica denominada variante Duarte. Su prevalencia es del 2-8% en poblaciones de Europa siendo más frecuente en la raza negra (2).

    En relación a las manifestaciones clínicas, las personas con galactosemia de Duarte generalmente tienen síntomas menos severos que las personas con galactosemia clásica (1).

    Es importante diferenciar la intolerancia a la lactosa de la galactosemia ya que las causas, la sintomatología y las consecuencias son completamente diferentes, siendo la galactosemia una patología más grave. Las personas intolerantes a la lactosa poseen un déficit de lactasa, adquirida o heredada, cuyos síntomas son principalmente dolor abdominal, meteorismo y heces líquidas después de ingerir productos lácteos, pero no tienen ninguna complicación a largo plazo (5).

     

    OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO

    • Formación dietética y nutricional orientada a la educación del paciente con el fin de conseguir una dieta libre de lactosa y pobre en galactosa (1). Prestar especial atención a etiquetado en alimentos y excipientes de medicamentos.
    • Mantener o conseguir un adecuado estado nutricional con un apropiado aporte de calcio.
    • Asegurar un correcto desarrollo óseo en población en fase de crecimiento.
    • Evitar sintomatología.
    • Establecer el nivel de sensibilidad a la galactosa en función del tipo de galactosemia (clásica, tipo II o tipo III). 

     

    RECOMENDACIONES DIETÉTICAS  Y OTROS CONSEJOS PRÁCTICOS

    El plan dietético de la persona con galactosemia es para toda la vida, por lo que ha de ser un plan de alimentación sano, equilibrado y adecuado a las necesidades del paciente.

    La ingesta media diaria de galactosa en una persona adulta es de 6,5 a 10 gramos (1). En personas con galactosemia se recomienda seguir una dieta restrictiva que en adultos no supere la cantidad de galactosa de 250-300 mg (4,6).

    En aquellos casos en los que la deficiencia enzimática es severa, como por ejemplo en la galactosemia tipo I o clásica, la ingesta máxima de galactosa es de 40 mg (1).

    Sin embargo, pueden existir casos en los que el paciente pueda tolerar mayor cantidad del azúcar. Es por ello que la cantidad de galactosa aportada en la dieta dependerá del tipo de galactosemia y de la actividad residual de la enzima afectada.

    Aquellos individuos que poseen una actividad residual de la enzima GALT de un 10 – 50% (Galactosemia clásica), pueden seguir una dieta exenta de lactosa hasta los 4 meses y a partir de ese momento comprobar de un modo progresivo y bajo controles de monitorización, el efecto de la introducción de la galactosa en la dieta hasta encontrar el umbral que no produzca toxicidad (6).

    Existen tres grupos de alimentos según la cantidad de galactosa que poseen por 100 g de fracción comestible de alimento (4,6):

    • Alimentos permitidos con contenido de ≤5 mg/100 g (prácticamente no poseen galactosa en su composición).
    • Alimentos uso prudente, moderado u ocasional con contenido en galactosa de 5-20 mg/100 g de galactosa.
    • Alimentos prohibidos porque son muy ricos en galactosa (> 20 mg/100g).

     

    ALIMENTOS PROHIBIDOS (7,8)

    • Leche y derivados, mantequilla, margarina con leche, nata, quesos, productos con caseína, suero lácteo o lactosa. Leche materna o formulas hidrolizadas infantiles con lactosa.
    • Papaya, caqui, arándanos, tomate. Zumos y mermeladas de las frutas prohibidas, con y sin lactosa. Pasas.
    • Garbanzos, lentejas, guisantes, alubias (en discusión). Productos derivados de la soja fermentados (miso, tempeh, natto, sufu).
    • Cereales o pastas manufacturadas con leche.
    • Conservas y cocinados con leche, vigilar los embutidos, jamón cocido, etc, vísceras como sesos, riñones, hígado, bazo.
    • Embutidos, productos cárnicos (salchichas, picadillo, etc) y conservas en leche.
    • Edulcorantes con lactosa.
    • Repostería casera o manufacturada con leche, helados de leche, chocolate, caramelos toffe, flanes, cremas.
    • Bebidas con leche, lactosa o caseína.
    • Aditivos: lactosa, galactosa, caseinatos (H4511 y H4512).

     

    ALIMENTOS PERMITIDOS en el contexto de una dieta saludable (7,8):

    • Soja: Fórmulas de soja y derivados con harina de soja no fermentados (tofu, “carne” de soja).
    • Cereales: trigo, cebada, avena, centeno, maíz, avena, arroz. Todas las pastas manufacturadas sin leche (fideos, macarrones, espaguetis). Palomitas de maíz sin mantequilla.
    • Harinas: Harina de soja, harina de girasol y harinas derivadas de los cereales anteriores.
    • Grasas: aceite de oliva virgen extra. Grasas no procedentes de la leche: aceites no vegetales, margarina sin leche, tocino, beicon, manteca de cerdo, mantequilla de coco.
    • Verduras y frutas: alcachofa, espárrago, calabacín, remolacha, coliflor, apio, cardo, col rizada, lechuga, champiñón, perejil, rábano, berenjena, zanahoria, cebolla, brócoli, repollo, pepino, nabo, patata, espinacas, judías verdes. Melón, uva, pomelo, naranja, fresa, mango, aceituna y albaricoque. Y de consumo ocasional: calabaza, col de Bruselas, pimiento, puerro, tomate. Manzana, melocotón, kiwi, sandía, plátano, pera.
    • Carnes, pescados, huevos: buey, pollo, ternera, codero, cerdo, jamón, pescado, marisco, huevo. En general todos los frescos los frescos.
    • Frutos secos: Cacahuetes, nueces. Y de consumo ocasional: pipas de girasol.
    • Azúcares: Azúcar de caña o remolacha, jarabe de maíz, miel, edulcorantes artificiales, jarabe de arce.
    • Otros: Agua, café, refrescos, té, vino, cerveza, especias, sal, gelatina, cabello de ángel, helados de agua, levadura y frutas sin lactosa.
    • Aditivos: ácido láctico (E270), lactato sódico y potásico (E325), lactato cálcico (E27), lactitol (E966), lactoalbúmina, licasina, glutamato monosódico (E621), agar-agar (E407), caragenano (E410), goma garrofín (E410).

     

    OTRAS RECOMENDACIONES.

    • En los pacientes con galactosemia los requerimientos calóricos, proteicos y de vitaminas y otros micronutrientes son similares a los de la población general, según edad y sexo.
    • La principal fuente de galactosa es la leche, por tanto, se debe evitar está en todas sus formas, así como los derivados lácteos.
    • En los lactantes se debe suspender la lactancia materna y evitar cualquier fórmula que contenga lactosa. Se recomiendan las formulas a base de soja y evitar las formulas denominadas “sin lactosa” con hidrolizados de proteínas de leche de vaca, ya que pueden contener lactosa junto a la caseína y lactoalbúmina utilizadas.
    • También son una posible fuente de galactosa o lactosa los productos manufacturados como helados, galletas, productos enlatados, de confitería, etcétera, por lo que es muy importante leer el etiquetado de los mismos.
    • En ocasiones la lactosa se utiliza como excipiente farmacéutico en medicamentos, por lo que es preciso vigilar cualquier tratamiento farmacológico a pautar siempre que la duración del mismo sea prolongada.

     

     

    ENLACES DE INTERÉS

    – Asociación para el estudio de los errores innatos del metabolismo (AECOM) (https://ae3com.eu).

     – Asociación Española de Pediatría (www.aeped.es).

    – Sociedad Española de Medicina de Laboratorio (SEQCML) (www.seqc.es).

    – Sociedad Española de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (www.seghnp.org).

    www.metabólicos.es

    www.guíametabólica.es

    www.orpha.net

    www.galactosemia.org

    – Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad (www.msssi.gob.es). 

    – Instituto de salud Carlos III (www.isciii.es).

    – Junta de Galicia, Servicio Gallego de Salud (www.sergas.es).

     

     

    REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

    1. TFG-M-N1315.pdf [Internet]. Galactosemia. [cited 2022 Mar 6]. Available from: https://uvadoc.uva.es/bitstream/handle/10324/31174/TFG-M-N1315.pdf?sequence=1&isAllowed=y
    2. Varela-Lema L, Paz-Valiñas L, Atienza Merino G. Cribado neonatal de la galactosemia clásica. Revisión Sistemática. Galicia: Instituto de Salud Carlos III y la Consellería de Sanidade de la Xunta de Galicia; 2014.
    3. González Andrade F, López Pulles R, Aguinaga G, Raza X, Echevarría S, Fuenmayor G. Tratamiento nutricional del paciente pediátrico y adolescente con galactosemia. Guía de Práctica Clínica (GPC). Quito: Programa Nacional de Genética (PRONAGE) y Dirección Nacional de Normalización; 2013.
    4. Cocho de Juan JA, García Jiménez I, Vitoria Miñana I, Benítez Brito N. Protocolo de diagnóstico y tratamiento de los errores del metabolismo de la galactosa. En: Gil Ortega D, editor. Protocolos de diagnóstico y tratamientos de los errores congénitos del metabolismo. 2ª ed. Majadahonda: AECOM; 2018. p. 111-123.
    5. Parra PA, Furió CS, Arancibia AG. Breath tests in children with suspected lactose intolerance. Rev Chil Pediatr. 2015; 86(2):80-5.
    6. López Galera RM. Curso “on line” de cribado neonatal. Tema 10: galactosemia; 2014.
    7. Ruiz Pons M, Sánchez-Valverde F, Dalmau Sierra J, Gómez López L. EIM del metabolismo de la galactosa. En: DRUG FARMA, S.L, editor. Tratamiento nutricional de los errores innatos del metabolismo. 2ª ed. Madrid: Nutricia S.A; 2007.p.56-70.
    8. Servicio de Endocrinología y Nutrición. Recomendaciones nutricionales en galactosemia. Hospital Clínico Universitario. Valladolid; 2018.