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  • MENOPAUSIA: RECOMENDACIONES DIETÉTICAS, OBJETIVOS Y ENLACES DE INTERÉS PARA ENTREGAR A PACIENTES.

    DEFINICIÓN Y GENERALIDADES

    La menopausia es un estado fisiológico en el que los ovarios comienzan a perder su función hormonal reduciéndose progresivamente y hasta cesar los estrógenos liberados. A su vez, queda mermada la función reproductora. Se considera una menopausia prematura si comienza antes de los 40 años, siendo lo habitual que se dé entre los 45 y 55 años.

    Se denomina climaterio al conjunto de síntomas que aparecen de 1 a 2 años antes, consecuencia de la progresiva reducción de la actividad hormonal. Estos síntomas se pueden clasificar en síntomas a corto plazo (sofocos, ansiedad, depresión…), medio plazo (infecciones urinarias, prolapso uterino, sequedad en la piel y aumento de peso) y largo plazo (osteoporosis, hipertensión, hipercolesterolemia, diabetes y obesidad) (1).

    Estos síntomas pueden prevenirse con la práctica diaria de ejercicio y con ­una alimentación equilibrada, ya no solo en esta etapa de la vida, sino durante toda la vida de la mujer. Un ejemplo evidente ocurre con el calcio, cuya ingesta toma una importancia especial durante la adolescencia, embarazo y lactancia. Ingestas insuficientes podrían incrementar el riesgo de osteoporosis (2).

     

    OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO (1)

    • Mantener un adecuado estado nutricional y un estilo de vida físicamente activo.
    • Evitar el sobrepeso o la obesidad.
    • Prevenir la osteoporosis.
    • Prevenir el desarrollo de otras enfermedades asociadas a este estado fisiológico (diabetes, hipertensión…).

     

    RECOMENDACIONES DIETÉTICAS GENERALES Y OTROS CONSEJOS PRÁCTICOS

    • Mantener una alimentación variada y equilibrada según frecuencia de grupos de alimentos que se expone a continuación (visitar el enlace para saber gramajes de las raciones y medidas caseras de alimentos: http://www.blancadecastilla.es/edfisica/_ARTICULOS/pesos_y_raciones_caseras.pdf. Copiar este enlace y pegarlo en la barra de navegación):
      • Grupos de alimento de consumo diario:
        • Frutas: 3 o más piezas.
        • Verduras: 2 o más raciones
        • Lácteos: 4 raciones
        • Aceite de oliva: 3-4 raciones
        • Pan y cereales: 2-3 raciones
      • Grupos de alimento de consumo semanal:
        • Pasta, arroz, maíz o patata: 3-4 raciones
        • Legumbres: 2-3 raciones
        • Pescados: 4-5 raciones (2 de pescados azules)
        • Carnes magras, aves: 3-4 raciones
        • Huevos: 4-6 huevos
        • Frutos secos: 3-5 raciones
      • Grupos de alimento de consumo ocasional (alguna vez al mes): embutidos, bollería, dulces, carnes grasas, helados, golosinas…

    Más recomendaciones:

    • Consumo de agua de unas 8 a 12 raciones de unos 200-250 ml (1 vaso grande).
    • Si se es intolerante a la lactosa debe consumirse productos queso, yogures o leche sin lactosa.
    • Es recomendable que en caso de exceso de peso los lácteos sean desnatados o semidesnatados. En este sentido consumir aquellos enriquecidos en con vitaminas A más D.
    • Consuma al menos 5 raciones al día de frutas frescas o verduras crudas para cubrir las necesidades de la mayor parte de las vitaminas y minerales.
    • Aumentar el aporte en fibra tomando legumbres y cereales integrales (pan, galletas, pasta, etc.).
    • Dar preferencia a las fuentes proteicas de pescado frente a la carne, procurando tomar al menos 2 raciones a la semana de pescado azul como caballa, salmón, etc.
    • Las sardinas enlatadas en escabeche o aceite poseen una gran cantidad de calcio debido a que se come la espina de estas, aunque debido a su escasa frecuencia de consumo no se consideran fuente de calcio. Si se consumen con frecuencia se debe tener especial cuidado en pacientes con exceso de peso debido a su elevado aporte calórico.
    • Utilizar la sal con moderación. Emplear vinagre, ajo, cebolla, limón y especias para aliñar y aumentar el sabor de los alimentos.
    • Limitar el consumo de grasa saturada (mantequilla, carnes rojas, bollería, chips, etc.) y azúcares (refrescos azucarados y dulces industriales) ya que aportan calorías vacías (aportan calorías y pocos nutrientes).
    • Utilizar aceite de oliva virgen extra como fuente principal de grasa pero con moderación debido a su alta densidad energética (muy calórico por unidad de volumen).
    • El consumo de soja, gracias a su contenido de isoflavonas (fitoestrógenos) puede ayudar a reducir ciertos síntomas menopáusicos por su actividad estrogénica. Los productos de soja con mayor contenido son: la proteína de soja texturizada, bebida de soja (leche), el tofu o queso de soja, la soja en grano, la carne de soja y los jugos de fruta con soja. Se pueden consumir también como complementos.
    • Algunos estimulantes como el alcohol, el café, el té y tabaco pueden incrementar la aparición de los sofocos. Para reducirlos se recomienda beber agua fría, utilizar ropa de algodón y regular la temperatura ambiental en torno a 18‐20º C.
    • Los sistemas de cocción recomendados son los siguientes: horno, vapor, hervido, plancha y papillote. Las sartenes a utilizar preferiblemente deben ser antiadherentes con el fin de utilizar cantidades razonables de aceite.
    • La prohibición absoluta de ciertos alimentos puede conducir a la obsesión por consumirlos. Por este motivo, se debe permitir cierta flexibilidad en el consumo de estos.
    • Se recomienda la realización de actividad o ejercicio físico diario distribuido en varias fases. El ejercicio físico se debe adaptar a las posibilidades y aptitudes del paciente: En primer lugar aplicar un plan de actividad física lento pero progresivo durante varias semanas que implica reducir el sedentarismo al igual que fomentar las actividades cotidianas que aumentan el gasto calórico, como subir más escaleras, usar la bici o caminar, usar menos el coche, etc. En segundo lugar y conforme se vaya perdiendo peso y aumentando la capacidad funcional del paciente, se debe aumentar tanto la intensidad como el tiempo de estas actividades hasta un mínimo de 45-60 min/día. En tercer lugar, para que la actividad física sea eficaz en la pérdida de peso y/o mantenimiento, se requiere de ejercicios a una determinada intensidad o esfuerzo, siendo así los ejercicios de actividad física moderada o intensa los que permiten alcanzar estos objetivos. Entre ellos, se encuentran la natación, ciclismo, jogging, clases de gimnasia colectiva, etc. (3). Estas actividades a ser posibles deben realizarse al aire libre con el fin que se dé la activación de la vitamina D que ayude a la fijación del calcio (1). Por último, es recomendable ejercicios de resistencia de 2 a 3 veces por semana que impliquen todos los grupos musculares (con pesas por ejemplo): seleccionar de 8 a 10 tipos de ejercicios y realizar de 10 a 15 repeticiones para cada ejercicio programado (4).
    • Cuando se realice el ejercicio físico es mejor hacerlo en estado de ayuno postabsortivo, es decir, de 2 a 3 horas desde la última comida realizada y no en una situación pospandrial, es decir, después de cualquier comida. En fines de semana (sábados y domingos) o días libres se deberá incrementar la dedicación a realizar ejercicio físico.
    • Se recomienda hacer como mínimo 5 comidas con el fin de no guardar largos ayunos que promueva niveles bajos de glucosa sanguínea y a su vez se eleven los niveles de la hormona cortisol (5) (6). Otra implicación negativa por llegar con hipoglucemia a una comida con contenido en carbohidratos es que tanto los niveles de glucemia como de insulinemia se disparan bruscamente tras la ingestión de estos alimentos a diferencia de si no se llega a una comida en estado de ayuno prolongado (7). La insulina va a propiciar una rápida captación de la glucosa por parte de tejidos (por ejemplo, tejido adiposo) promocionando así una nueva hipoglucemia. Es a lo que se conoce con el nombre de hipoglucemia pospandrial o reactiva (8).

     

    RECOMENDACIONES DIETÉTICAS ESPECÍFICAS

    La incidencia de algunas patologías se incrementa con el paso de los años en la población. Esta se acentúa con la aparición de la menopausia. Algunos ejemplos de estas patologías son la osteoporosis, problemas vasculares, hipertensión arterial, sobrepeso u obesidad o diabetes tipo II. A continuación se aportan algunos consejos dietéticos específicos:

    Osteoporosis:

    Independientemente de las recomendaciones que se den una vez instaurada la menopausia, un factor clave en la no aparición y prevención de esta enfermedad es que el aporte de calcio sea el adecuado para tener un buen capital óseo desde la pubertad hasta aproximadamente los 30 años.

    Algunos consejos para mejorar la biodisponibilidad del calcio son:

    – Evitar el abuso de fitatos, presentes en el salvado de los cereales, que forman sales insolubles con el calcio disminuyendo su absorción.

    – Evitar el exceso de proteínas en la dieta, ya que algunos autores lo han relacionado con una disminución de la absorción del calcio.  

    – Disminuir el consumo de tabaco y alcohol.

    – Asegurar la presencia de vitamina D.

    – Evitar el abuso de café, que puede aumentar la excreción urinaria de calcio.

    – Para finalizar, recordar que la densidad ósea no solo depende del calcio que se ingiere, sino también del ejercicio físico.

    En resumen, un adecuado aporte de calcio dentro del marco de una alimentación variada y equilibrada es fundamental.

     

    Sobrepeso u obesidad:

    En la menopausia se dan tanto cambios fisiológicos como en muchas ocasiones psíquicos que pueden conducir a la mujer a facilitar el aumento de peso. Este puede ser la antesala a otras enfermedades como diabetes, problemas cardiovasculares, hipertensión arterial.

    En el caso de ser necesario, se aplicará un plan dietético hipocalórico personalizado y dirigido a la reducción de peso sin mermar las cantidades de calcio y vitamina D en la dieta a través de lácteos y derivados lácteos desnatados.

    Una pérdida de peso correcta puede estar entre un 8 y 10% en 6 meses. Teniendo en cuenta que la pérdida de peso no es lineal en el tiempo (3), en el principio del tratamiento la pérdida de peso será mayor que hacia el final.

     

    Hipertensión arterial

    En la mayoría de los casos las recomendaciones dietéticas van encaminadas a la reducción de la sal de mesa. En este sentido podemos potenciar el sabor de los alimentos con especias o mezclas de estas.

    También la eliminación de alimentos altamente procesados como charcutería, platos preparados, etc. y quesos puede ayudar en la bajada de la presión arterial. Con respecto a los quesos, sustituirlos por lácteos y yogures con el fin de mantener un adecuado aporte de calcio.

     

    Enfermedades vasculares y arterioesclerosis

    Algunas mujeres durante la menopausia experimentan un aumento de la fracción total de colesterol junto con una bajada del colesterol “bueno” o HDL (1). Algunas recomendaciones en este sentido podrían ser la reducción del colesterol dietético además del consumo de grasas saturadas y aumento de grasas poliinsaturadas (pescados azules, frutos secos…) y monoinsaturadas (aceite de oliva  sobre todo). Utilizar productos lácteos descremados enriquecidos en vitaminas A y D, e incluir margarinas ricas en fitosteroles. En el caso de exceso de peso, se aconseja su bajada.

     

    ENLACES DE INTERÉS

     

    REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

    1. pdf [Internet]. [cited 2018 Apr 1]. Available from: http://www.madrid.org/cs/Satellite?blobcol=urldata&blobheader=application%2Fpdf&blobheadername1=Content-disposition&blobheadername2=cadena&blobheadervalue1=filename%3DRecomendaciones+dietetico+nutricionales.pdf&blobheadervalue2=language%3Des%26site%3DHospitalRamonCajal&blobkey=id&blobtable=MungoBlobs&blobwhere=1352862624022&ssbinary=true
    2. Cervera P, Clavés J, Rigolfas L. Alimentación y menopausia. Alimentación y dietoterapia. Madrid: Ed. McGraw-Hill; 2004. p. 145-148.
    3. Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad. Consenso SEEDO 2007 para la evaluación del sobrepeso y la obesidad y el establecimiento de criterios de intervención terapéutica. Madrid: Spanish Publisher Associates. 2007.
    4. Mcinnis KJ, Frankilin BA, Rippe JM. Counseling for physical activity in overwheight and obese patients. Am Farm Physician. 2003; 67: 1249-1256.
    5. Ivy J, Portman R. Principios de programación nutricional. Programación nutricional deportiva. Barcelona: Ed. Paidotrivo; 2010. P. 15-35.
    6. Requejo AM,  Ortega RM. Nutrición en el deportista. Nutriguía. Madrid: Complutense editorial; 2009. p. 47 – 54.
    7. Barbany JR. Carbohidratos. Alimentación para el deporte y la salud. Barcelona: Editorial MR; 2002. P 72-74.
    8. Hipoglucemia reactiva: ¿cuál es su causa? [Internet]. Mayo Clinic. [cited 2017 Dec 9]. Available from: http://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/diabetes/expert-answers/reactive-hypoglycemia/faq-20057778.

     

    Publicación realizada por:

    Dr. C. Gabriel García Alejo

    Dietista-Nutricionista

     

    NOTA:

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  • RECOMENDACIONES DIETÉTICAS PARA MUJERES EMBARAZADAS.

    DEFINICIÓN Y GENERALIDADES

    El embarazo es un estado fisiológico donde se producen grandes cambios; durante 9 meses, la madre experimenta diferentes estados en los cuales la alimentación juega un papel muy importante en la formación y desarrollo del feto. Dicha alimentación, tanto previa como durante el embarazo, resultan ser factores limitantes en el desarrollo del feto (1).  Esto es debido a que la alimentación intrauterina del feto proviene exclusivamente de la madre no existiendo otro medio para alimentar al feto. De hecho, una alimentación insuficiente puede provocar partos prematuros con el fin de dar alivio a la carencia nutricional; con el nacimiento y posterior lactancia puede darse continuidad al correcto desarrollo del feto (2).

    La obesidad de la embarazada supone un elevado riesgo de muerte fetal intrauterina o aborto involuntario, además de aumentar el riesgo de contraer diabetes mellitus gestacional, hipertensión arterial inducida por el embarazo y cesárea (3). Por lo tanto, la pérdida de peso controlada previa a la concepción es un hecho altamente recomendable.

    El riesgo de parto de niños muy prematuros (<32 semanas) o con alteraciones cardíacas, macrosomía (peso al nacer > 4.000 g) es más alto en mujeres obesas (4). Además, la obesidad se asocia a elevado riesgo de trastornos hipertensivos (5) como se ha citado anteriormente.

    Una alimentación satisfactoria también puede reducir ciertos defectos congénitos en el feto. Un adecuado aporte de vitamina B12, B6, niacina, hierro y magnesio reducen el riesgo sobre este problema (2). En este sentido es más recomendable el aporte de suplementos multivitamínicos antes que suplementos de un único nutriente (1).

    La alimentación debe ser equilibrada, suficiente, completa y variada teniendo que adecuarse  a los cambios físicos y fisiológicos con el fin de satisfacer las necesidades nutricionales de la madre y del bebé, además del coste en la producción de la leche materna. Debido a ello, el aporte energético y nutricional en embarazadas y madres lactantes es superior que en mujeres no gestantes ni lactantes.

    OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO

    • Cubrir las necesidades nutricionales de la mujer y del crecimiento fetal.
    • Promover la futura lactancia.
    • Preparar al organismo materno para afrontar mejor el parto.
    • Facilitar información y educación sanitaria a la embarazada.
    • Evitar riesgos de malnutrición y desnutrición en el embarazo (5).
    • Promocionar hábitos de conducta que aumentan el nivel de salud y bienestar de las mujeres (4).

     

    RECOMENDACIONES DIETÉTICAS, HIGIÉNICAS Y OTROS CONSEJOS PRÁCTICOS

    Una alimentación saludable, variada y equilibrada es particularmente importante durante el embarazo debido a la influencia de la nutrición sobre la salud del feto (6). De hecho, las recomendaciones dietéticas no difieren significativamente las que se aportan a la población sana en general.

    El estado nutricional de la madre en los meses previos al estado de embarazo es uno de los factores que más influye sobre el peso del neonato (6) por lo que es muy importante que los depósitos nutricionales de la madre sean óptimos. Algunos consejos para mujeres que planean un embarazo son:

    • Comer una dieta basada en un estilo de alimentación variado y equilibrado.
    • Aumentar la ingesta de alimentos ricos en ácido fólico (levadura, muesli, cereales cornflakes, coles de bruselas, espinacas, judías verdes, patatas, coliflor, naranja, etc.). Además se aconseja la toma de suplementos de ácido fólico en mujeres que están posibilitando un embarazo, elongándose esta toma hasta la semana 12ª de embarazo (6).
    • Evitar hígado y productos derivados.
    • Evitar suplementos dietéticos que contengan vitamina A con el fin de evitar el riesgo de malformaciones fetales (6).
    • Evitar o restringir el consumo de alcohol.

    Esta necesidad de incrementar la ingesta de alimentos con el fin de obtener una óptima nutrición, no significa que la madre deba “comer por dos” por el hecho de estar desarrollando un feto. Esto, en parte es debido a que la absorción de muchos nutrientes está aumentada, el metabolismo resulta más eficiente además de verse la excreción disminuida.

    Por otra parte, salvo excepciones, las dietas hipocalóricas están contraindicadas ya que pueden provocar acetonurias no deseables; también los ayunos prolongados deben evitarse pues provocan hipoglucemias. Consecuentemente se activa la movilización de las reservas de grasa corporal provocando cetonemia (7).

    Otras recomendaciones serían:

    • Ingerir alimentos ricos en vitamina C junto con vegetales y legumbres pues se favorece la absorción del hierro.
    • Consumir alimentos ricos en fibra.
    • Consumir diariamente al menos alguna fruta cítrica.
    • Consumir frutas frescas y de temporada.
    • Si no se desea incluir las frutas en comidas y cenas, una buena opción es incluirlas para el desayuno, almuerzo y las meriendas.
    • Utilizar técnicas culinarias como cocina al vapor, horneados, asados o hervidos.
    • Disminuir la cantidad de azúcar que se añade a la leche, yogur, jugos de frutas, batidos, infusiones y a cualquier otro alimento, incluyendo los dulces caseros.
    • Añadir menos sal al elaborar los alimentos. Si se hace se recomienda el uso de sal yodada.
    • Moderar el consumo de alimentos encurtidos, conservas, productos salados, ahumados, refrescos embotellados, gaseados y cervezas, así como saborizantes artificiales para las comidas (condimentos industriales y los caldos concentrados).
    • Utilizar condimentos naturales como el ajo, la cebolla o el limón en la preparación de las comidas.
    • Tomar suficiente agua para ayudar a la función renal.
    • Las verduras con hojas verdes, espárragos, brócoli, etcétera, poseen un elevado contenido en folatos. Pero normalmente, su ingesta diaria no cubre los requerimientos de este micronutriente durante la gestación, por lo que se aconseja la suplementación de ácido fólico en durante el período preconcepcional y durante el embarazo con el fin de evitar malformaciones en el feto (8).
    • Realizar actividad física moderada (caminar, ejercicios de baja intensidad física) y estar al aire libre con el fin de estar en contacto con el sol.
    • Beber agua, preferiblemente fuera de las comidas (9)

    ALIMENTOS QUE DEBEN EVITAR:

    • Estimulantes como café, té, cacao, refrescos, alcohol, cigarrillos, pueden alterar el sistema nervioso del feto.
    • Alimentos azucarados.
    • Alimentos sazonados y grasos (salsas y frituras).
    • Alimentos con aditivos alimentarios como el nitrito sódico, glutamato monosódico, sacarina, acesulfamo K, aspartamo, sacaralosa, Bisfenol A (plásticos en biberones, platos de plástico…), (1).
    • Consumo excesivo de carnes rojas.
    • Evitar las partes grasas de las carnes y no consumir las pieles de animales, como por ejemplo la del pollo.
    • Reducir o eliminar consumo de pescados azules de gran tamaño tipo tiburón, pez espada, lucio, etcétera por su elevado contenido en mercurio (8).
    • Eliminar el consumo de carnes procesadas como carnes enlatadas, fiambres, jamones, salchichas y embutidos.

    Se aconseja visitar el enlace adjunto en Internet donde se facilita los gramajes y medidas caseras de un gran número de alimentos:  http://www.blancadecastilla.es/edfisica/_ARTICULOS/pesos_y_raciones_caseras.pdf  (copiar este enlace y pegarlo en la barra de navegación).

    Durante el embarazo suele presentarse algunos síntomas frecuentes. A continuación, se presenta una serie de consejos nutricionales con el fin de atenuarlos (9):

    • Nauseas y vómitos:
      • Realizar comidas ligeras, frecuentes y poco copiosas, respetando los horarios y el número de tomas.
      • Tener a mano unas galletas, tostadas o cereales para comer alguna cosa antes de levantarse de la cama.
      • Evitar beber agua o zumos ácidos en ayunas.
      • Durante el día, en el caso de que los alimentos sólidos no sean bien tolerados, debería procurarse una buena ingesta de zumos o bebidas azucaradas sin gas.
      • Evitar el café y el té.
      • Evitar beber mucho entre comidas.
      • Intentar evitar los olores de guisos o preparaciones culinarias que le produzcan malestar
      • Disminuir alimentos y preparaciones ricas en grasas y especias.
    • Pirosis e indigestión:
      • Reducir el volumen de las comidas y aumentar la frecuencia de las ingestas.
      • Comer despacio y masticar muy bien los alimentos.
      • Evitar acostarse inmediatamente después de comer.
    • Estreñimiento y hemorroides:
      • Ingerir una buena cantidad de líquidos a lo largo del día. Las bebidas tibias o calientes en ayunas favorecen el movimiento intestinal.
      • Comer alimentos ricos en fibras, siempre que sean bien tolerados, como legumbres, verduras, frutas y hortalizas.
      • No es conveniente restringir severamente el consumo de aceite, ya que esté tiene una función lubricante.
      • Ejercicio físico en forma de paseos.
    • Épulis:
      • Evitar alcohol, tabaco y consumo excesivo azúcares.
      • Realizar un buen cepillado dental.
    • Toxiinfecciones alimentarias: Además de los síntomas que puedan ocasionar en la madre, la higiene alimentaria un es factor decisivo en el correcto desarrollo fetal. Ante la posible presencia de microorganismos patógenos del tipo Listeria monocytogenes, Salmonella spp. y Toxoplasma gondii fundamentalmente, que pueden suponer riesgo de aborto, parto prematuro, ceguera o retraso mental del recién nacido, la mujer gestante no debe consumir huevos crudos, carne cruda o poco cocinada, ni derivados lácteos que no estén pasteurizados (8).

    Algunas recomendaciones higiénicas que deben seguir en especial  las mujeres embarazadas para evitar las toxiinfecciones alimentarias son las siguientes:

    En cuanto a la compra de alimentos:

    • Elegir alimentos procesados térmicamente por la industria (leche pasteurizada, esterilizada, etc.)
    • Comprobar la fecha de caducidad.
    • Intentar no romper la cadena de frío.

    En cuanto a la preparación de alimentos:

    • Lavarse las manos con jabón siempre antes de comenzar con la manipulación de alimentos, después de tocar alimentos crudos (carnes, verduras, frutas…), después de ir al baño…; secar las manos con papel de un solo uso y nunca usar trapos de cocina.
    • Las heridas en las manos taparlos con apósitos impermeables y si fuera necesario utilizar guantes de vinilo en la mano afectada.
    • Mantener tanto útiles de cocina como las superficies de trabajo escrupulosamente limpias y desinfectadas.
    • Evitar la contaminación cruzada, es decir, evitar el contacto entre alimentos ya cocinados con superficies usadas para cocinar, con alimentos crudos, o bien, evitar tocarlos con las manos si previamente hemos tocado algún alimento sin cocinar. Otra fórmula es utilizar cuchillos para cada grupo de alimentos (un cuchillo para carnes, otro para verduras, para farináceos…).
    • Lavar y desinfectar frutas y verduras antes de consumirlas. Seguir y respetar las instrucciones de los fabricantes de desinfectantes alimentarios.
    • Los animales domésticos deberán estar alejados de las zonas donde se manipulen los alimentos.
    • No descongelar a temperatura ambiente; utilizar siempre el microondas o refrigerador. También utilizar agua caliente siempre y cuando el alimento no tome contacto con el agua y el cocinado sea inmediato a la descongelación.
    • No recongelar alimentos ni tampoco alimentos cocinados.

    En cuanto al cocinado de alimentos:

    • Cocinar los alimentos tal que el centro de estos se encuentre a temperaturas superiores a 65 ºC.
    • Asegurarse de que las piezas que se cocinan están bien descongeladas en el centro del producto.
    • Nunca recalentar alimentos más de una vez. Cuando se haga, ingerir lo antes posible.

    En relación al almacenaje de alimentos:

    • Mantener el congelador como mínimo a -18 ºC y en refrigerador a 4 ºC. No saturar ni el refrigerador. Tampoco el congelador para que las congelaciones sean lo más rápidas posibles.
    • En cuanto a la organización de alimentos en refrigeración arriba poner los alimentos cocinados y abajo alimentos crudos o sin procesar (frutas, verduras, carnes crudas…).
    • No introducir en el frigorífico o congelador alimentos en caliente. Esperar a que bajen su temperatura antes de introducirlos.

     

    ENLACES DE INTERÉS

     

    REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

    1. Kathleen L, Escott-Stump S, Raymon JL. Nutrición durante el embarazo y la lactancia. Krause dietoterapia. Barcelona: Elsevier Inc.; 2013. p. 340-374.
    2. Gaber KR, et al. Maternal vitamin B12 and risk of neural tube defects in Egyptian patients. 2007; Clin Lab 53:p. 69.
    3. American Congress of Obstetricians and Gynecologists (ACOG). ACOG Practice Bulletin. Use of psychiatric medications during pregnancy and lactation. 2009; Obstet Gynecol. 111: p. 1001.
    4. Artal R, et al. Weight gain recommendations in pregnancy and the obesity epidemic. 2010; Obstet Gynecol. 115: p. 152.
    5. Callaway LK, et al. Obesity and the hypertensive disorders of pregnancy. 2009b. Hypertens Preg. 28: p. 473.
    6. Mason P. Embarazo y lactancia. Asesoramiento nutricional y dietético en la oficina de farmacia. Zaragoza: Editorial Acribia; 2004. P. 149-158.
    7. Cervera P, Clavés J, Rigolfas L. Alimentación durante el embarazo y la lactancia. Alimentación y dietoterapia. Madrid: Ed. McGraw-Hill; 2004. p. 140-144.
    8. pdf [Internet]. [cited 2017 Feb 28]. Available from: https://aula.ui1.es/pluginfile.php/380287/mod_page/content/12/ud4_dietotecnia.pdf
    9. Muñoz M, Aranceta J, García-Jalón I. La nutrición durante el embarazo. Nutrición aplicada y dietoterapia. Madrid: Ed. Edunsa; 2006. P. 513-538.­­­­­­­­­­­­­­­­

    Publicación realizada por:

    Dr. C. Gabriel García Alejo

    Dietista-Nutricionista

  • RECOMENDACIONES DIETÉTICAS PARA PACIENTES CON RESECCIÓN DE VESÍCULA BILIAR (COLECISTECTOMÍA).

    DEFINICIÓN Y GENERALIDADES

    Con el fin de mejorar el nivel de comprensión del paciente en relación a la resección de la vesícula biliar, a continuación, se va a explicar desde un punto de vista anatomofuncional lo relativo a este sistema:

    La bilis se produce en la glándula hepática y a través de unos conductos hepáticos pasa al conducto colédoco el cual desemboca en el duodeno en el denominado esfínter de Oddi. A mitad de este trayecto del colédoco se encuentra la vesícula biliar que es donde se almacena la bilis secretada por el hígado. Cuando llega alimento al duodeno, principalmente grasas, se libera al torrente sanguíneo una hormona, la colecistoquinina, la cual estimula la contracción de la vesícula biliar y relajación del esfínter de Oddi. Esto hace que la bilis salga al duodeno pudiendo llevar a cabo su acción preparatoria para la digestión de las grasas.

    En relación al caso en cuestión, se define la colecistectomía como la resección o extirpación quirúrgica de la vesícula biliar, especialmente en caso de cálculos numerosos, de gran tamaño o calcificados (1).

    La colecistectomía se aplica cuando la litiasis biliar se complica originando brotes de colecistitis aguda o colescisto-pancreatitis. Otro caso donde se recomienda esta técnica es cuando un cálculo migra desde la vesícula biliar al conducto colédoco y queda atascado provocando una ictericia obstructiva e imposibilitando el drenaje de la bilis al duodeno (2). A no ser que de modo rápido y afortunado el cálculo pase al duodeno, el paciente deberá ser tratado quirúrgicamente.

    La colecistectomía es un predictor del desarrollo de cirrosis y se asocia con un aumento sérico de enzimas hepáticas (3).

     

    OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO (2)

    • Seguir una alimentación variada y baja en grasas.
    • Evitar síntomas derivados de una dispepsia biliar (cefaleas, molestias indeterminadas en la parte derecha del abdomen, vómitos, sensación de plenitud) y cólico hepático (dolor en el hipocondrio derecho a menudo de larga y alta intensidad).

     

    RECOMENDACIONES DIETÉTICAS Y OTROS CONSEJOS PRÁCTICOS

    • La dieta biliar contendrá alrededor de unos 40 g de grasa/día (2).
    • Generalmente, se aceptan mejor las grasas vegetales que las animales.
    • Deben eliminarse los alimentos flatulentos.
    • El estreñimiento es frecuente en este tipo de dieta por lo que en este caso se debe poner en conocimiento del dietista-nutricionista. En este sentido se debe ser consciente que los alimentos ingeridos a altas temperaturas estimulan el peristaltismo intestinal.
    • Preferir el aceite de oliva al de otras semillas como girasol, maíz, soja, etc.
    • Sal con moderación.
    • Fraccionar la dieta en 4-5 tomas diarias.
    • No saltarse ninguna toma con el fin de evitar el ayuno o en caso opuesto las comidas copiosas.
    • No concentrar la grasa recomendada para un día en una única ingesta, sino que se ha de distribuir de la forma más equilibrada posible.
    • Beber entre horas.
    • En cuanto a las técnicas de cocción pueden usarse todas aunque con moderación las que incorporen grasa. Las aconsejadas son la cocción al vapor, al gua, al horno, a la plancha, a la parrilla y a la brasa. Usar con más moderación las frituras, rebozados, estofados y guisos.
    • Se recomienda hacer ejercicio diariamente de carácter aeróbico o de baja intensidad como pasear, bicicleta, levantamiento de pesas con pesos bajos o moderados, etc.

     A continuación, se muestra listado de alimentos aconsejados (de uso diario), permitidos (algunas veces por semana) y ocasionales (alguna vez al mes) (4).

    ALIMENTOS ACONSEJADOS:

    • Leche desnatada, kéfir, yogur natural, queso fresco.
    • Carne de pollo, pavo, solomillo de buey, ternera magra, caña de lomo, conejo y caballo.
    • Jamón serrano y York magros, fiambre de pollo y pavo.
    • Pescados blancos.
    • Huevos (solo clara).
    • Pan blanco, tostado, arroz blanco, pasta simple (no al huevo), galletas tipo María (no al huevo)
    • Verduras de todo tipo y patatas (cocidas, asadas).
    • Frutas: asadas o en cómpotas.
    • Aceite de oliva virgen.
    • Bebidas, caldos de extracto, infusiones, agua.

    ALIMENTOS PERMITIDOS:

    • Leche entera, semidesnatada. Queso semigrasos en porciones, yogur líquido y mousse de yogur. Yogures enteros y requesón.
    • Carne de vaca semigrasa, gallina, pierna de cordero.
    • Embutidos semigrasos: fiambre de pavo, jamón de york, jamón serrano magro.
    • Huevos (1-2 unidades/semana)
    • Bollería sencilla con poca grasa y azúcar.
    • Legumbres secas (puré o pasadas por el chino).
    • Fruta en almíbar. Plátano, uva e higos.
    • Café y té.
    • Refrescos, vino y cerveza de baja graduación.
    • Zumos comerciales.
    • Bechamel suave, salsa verde…
    • Margarinas, mantequillas.
    • Azúcar, dulce de membrillo, mermeladas y miel.
    • Verduras: Habas, guisantes, espinacas.
    • Pescado azules (frescos y 1 vez/semana).
    • Los mariscos tomarlos como suplementos.

    ALIMENTOS OCASIONALES:

    • Leche concentrada y condensada. Quesos grasos y fermentados. Natas.
    • Yogur de manzana, griego, enriquecidos con nata.
    • Carnes muy grasas (cordero, gallina, tocinos…), de caza y pato. Vísceras y despojos.
    • Embutidos muy grasos, patés y foie-gras. Chorizo, salchichón, salami, mortadela…
    • Pescados en conserva salazones y ahumados.
    • Mariscos
    • Pastas elaboradas al huevo.
    • Caldos grasos.
    • Legumbres enteras
    • Huevo duro.
    • Aceite de palma, coco, grasas animales.
    • Frutas: manzana pelada y rallada, membrillo.
    • Frutos secos.
    • Verduras flatulentas: espárragos, alcachofas, brócoli, cebolla, coles de Bruselas, coliflor…
    • Patatas fritas tipo snacks y chips.
    • Frutas astringentes. Almíbar. Néctar. Ricas en grasa: aguacate.
    • Dulces de membrillo, chocolate y cacao.
    • Bebidas gaseadas y de alta graduación como licores y destilados.
    • Condimentos: pimiento seco, pimentón picante, pimienta blanca, negra y verde, guindilla, chile, ajo…

    Se aconseja visitar el enlace adjunto en Internet donde se facilita los gramajes y medidas caseras de un gran número de alimentos:  http://www.blancadecastilla.es/edfisica/_ARTICULOS/pesos_y_raciones_caseras.pdf  (copiar este enlace y pegarlo en la barra de navegación).

     

    ENLACES DE INTERÉS

     

    REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

    1. Kathleen L, Escott-Stump S, Raymon JL. Tratamiento nutricional médico en los trastornos hepáticos, biliares y del páncreas exocrino. Krause dietoterapia. Barcelona: Elsevier Inc.; 2013. p. 645-674.
    2. Cervera P, Clavés J, Rigolfas L. Dieta en las enfermedades del aparato digestivo. Alimentación y dietoterapia. Madrid: Ed. McGraw-Hill; 2004. p. 353-369.
    3. Ioannou GN. Cholelithiasis, cholecystectomy, and liver disease. Am J Gastroenterol. 2010; (105): p. 1364.
    4. Muñoz M, Aranceta J, García-Jalón I. Litiasis biliar. Nutrición aplicada y dietoterapia. Madrid: Ed. Edunsa; 2006. P. 192-212.

     

    Publicación realizada por:

    Dr. C. Gabriel García Alejo

    Dietista-Nutricionista

  • ESTREÑIMIENTO: RECOMENDACIONES DIETÉTICAS PARA PACIENTES

    DEFINICIÓN Y GENERALIDADES

    El estreñimiento o constipación no es una enfermedad en sí, sino un síntoma o síndrome consecuencia de diversas causas tanto funcionales como orgánicas que lo pueden generar (1).

    En el estreñimiento las deposiciones disminuyen en frecuencia y disminuyen su peso. Además, también se tornan más duras. Normalmente, se entiende por una deposición “normal” a aquella que se produce entre 3 veces por semana y 3 veces al día, expulsándolas sin dificultad en el 75% de los casos. Por otra parte, la defecación no debe producir dolor, debiendo ser la evacuación sin dificultad además de ser completa (2). El proceso de evacuación suele ir asociado a calambres musculares. El peso de las heces suele ser inferior a 250 g (3) (4).

    Es necesario que durante al menos dos semanas el paciente compruebe la frecuencia de defecación, además de que el aporte de fibra sea el adecuado y que no exista medicamento alguno que promocione el estado de constipación. Una frecuencia de defecación con facilidad de una vez cada dos días sería bastante correcto. Si se cumplen estas pautas citadas podrá decidirse si se realiza un estudio en mayor profundidad (4) (5).

    No solo una dieta deficiente en fibra es el motivo del estreñimiento. La etiología de este, puede estar originado por diferentes mecanismos:

    • Obstrucción mecánica como la ocasionada por un cáncer de colon, pólipos o la estenosis del colon.
    • Dieta pobre en fibra y carbohidratos. Además una dieta rica en grasas animales y unida a la ingestión de pocos líquidos origina una escasa hidratación en las heces, de forma que se endurecen (6).
    • Motilidad anormal del colon, ocasionada por dos mecanismos:
      • Ralentización del tránsito intestinal debido a causas metabólicas: ingestión de fármacos, como analgésicos, sedantes, hierro oral y antidepresivos. Enfermedades como la diabetes, parkinson, hipercalcemia, etc. Y estados fisiológicos como el embarazo.
      • Almacenamiento prolongado en el colon sigmoide debido a enfermedades tipo colon irritable, diverticulosis, causas neurológicas y psíquicas, viajes, estrés, depresión, etc.
    • Enfermedades anorrectales: fístulas anales, abscesos perirrectales, hemorroides, etc.
    • Enfermedades neurológicas como lesiones en la médula espinal, ausencia de neuronas en intestino distal (más cercano al ano), etc.
    • Estreñimiento crónico idiopático: Corresponde a la mayor parte de paciente, aunque varios estudios han marcado dos posibles motivos mayoritariamente. Por un lado un tránsito colónico lento y pacientes con transito normal pero que llevan adheridas circunstancias psicopatológicas (depresión, ansiedad, etc.). En ancianos la polifarmacia, el sedentarismo, deterioro metal, etc. agravan esta situación.

     

    En cuanto al tratamiento debe ser individualizado. El esquema a seguir es el siguiente:

    • Dieta rica en fibra (30 g/día) excepto en niños de 3 a 18 años (gramos de fibra a aportar= EDAD+5 (g)).
    • Aumento de ingesta hídrica.
    • Ejercicio físico de forma regular.
    • Reeducación al paciente sobre las funciones del colon y ayudar a crear mejores hábitos.
    • Tratamiento farmacológico (en su caso) con laxantes mediante diferentes tipo acción. Se desaconseja el uso prolongado de estos.

    OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO

    • Reeducación del paciente sobre las funciones del colon y crear huevos hábitos: establecer ritual diario para favorecer los reflejos y restablecimiento del ritmo de evacuación fisiológica (2).
    • Modificar hábitos en el estilo de vida: practicar ejercicio con regularidad y correcta hidratación (7).
    • Mejorar la calidad de vida (8).

     

    RECOMENDACIONES DIETÉTICAS Y OTROS CONSEJOS PRÁCTICOS

    La mejora sintomática del estreñimiento incluye  una dieta equilibrada rica en fibra vegetal, líquidos suficientes, práctica de ejercicio y gimnasia abdominal (2).

    MUY IMPORTANTE: La introducción de alimentos ricos en fibra deben introducirse inicialmente en dosis bajas e incrementarse de manera paulatina con el propósito de aumentar la tolerancia y disminuir síntomas molestos como dolor abdominal, distensión y flatulencia (9).

    • Realizar alrededor de 5 ingestas diarias.
    • Incluir dos colaciones ricas en fibra en el desayuno y recena: al acostarse tomar un zumo de naranja con dos o tres ciruelas pasas. Justo tras levantarse un vaso de agua fría donde han estado en remojo alrededor de 6 ciruelas pasas, zumo de naranja o café solo con agua templada y un kiwi.
    • Técnicas culinarias: En relación a los tratamientos culinarios recomendados se aconseja cocción en agua (hervido y vapor), horno, plancha, papillote. Se permite el uso esporádico de frituras, estofados, guisos, rebozados y empanados.
    • Condimentación: Utilizar especias carminativas tipo comino, hinojo, anís verde, etcétera por su carácter digestivo (restringir especias picantes).
    • La temperatura del alimento también influye en los movimientos peristálticos del intestino.
    • Una pauta pasa por, al levantarse, ingerir un vaso de agua fría con uno caliente.
    • Las verduras y las fruta siempre que se pueda tomarlas crudas y sin piel respectivamente.
    • Zumos y purés tomarlos sin colar.
    • Beber abundante agua entre las diferentes ingestas con el fin de hidratar la fibra y pueda llevar a cabo su función laxante.
    • La yema no coagulada del huevo posee efecto laxante.
    • Los frutos secos son buena fuente de fibra y grasa.
    • El té y el vino junto al zumo de limón y el de manzana son agentes astringentes.
    • El tejido conectivo de carnes, vísceras y embutidos (evitar los más grasos) favorecen el peristaltismo intestinal.
    • Se permite tomar algún tipo de suplemento dietético como salvado de trigo y de avena.
    • Se debe consumir el alcohol (vino, cerveza) alguna vez a la semana.
    • Incluir diariamente en la dieta hortalizas, productos integrales y otros alimentos ricos en fibra soluble tales como legumbres, avena, germen de trigo, verduras y frutas.
    • Legumbres con piel (enteras) hasta 3 veces por semana aunque es conveniente comprobar la tolerancia del paciente.
    • Evitar el alcohol.
    • Posibilidad de tomar suplemento ricos en fibra de salvado de trigo, avena, germen de trigo. Especial cuidado con superar los 50 g de fibra diarios (8) ya que puede generar serios perjuicios en el paciente como meteorismo o problemas de absorción de ciertos micronutrientes como calcio, hierro y zinc.
    • Se recomienda la realización de actividad o ejercicio físico diario distribuido en varias fases teniendo en cuenta las posibilidades y aptitudes del paciente. En primer lugar aplicar un plan de actividad física lento pero progresivo durante varias semanas que implica reducir el sedentarismo al igual que fomentar las actividades cotidianas que aumentan el gasto calórico, como subir más escaleras, usar la bici o caminar, usar menos el coche, etc. En segundo lugar y aumentando la capacidad funcional del paciente, se debe aumentar tanto la intensidad como el tiempo de estas actividades hasta un mínimo de 45-60 min/día. En tercer lugar, para que la actividad física sea eficaz, se requiere de ejercicios a una determinada intensidad o esfuerzo, siendo así los ejercicios de actividad física moderada o intensa los recomendados. Por último, es recomendable ejercicios de 2 a 3 veces por semana que impliquen todos los grupos musculares (con pesas por ejemplo). Para finalizar, ejercicios como el trotar o montar a caballo pueden ayudar en los movimientos peristálticos del intestino.

     A continuación, se muestra listado de alimentos aconsejados (de uso diario), permitidos (algunas veces por semana) y ocasionales (alguna vez al mes) (2).

    ALIMENTOS ACONSEJADOS:

    • Leche desnatada, kéfir, yogur natural, con cereales, queso fresco y requesón.
    • Carne de pollo, pavo, solomillo de buey, ternera magra, caña de lomo, conejo y caballo.
    • Jamón serrano y York magros, fiambre de pollo y pavo.
    • Pescados azules y blancos. Los mariscos tomarlos como suplementos.
    • Huevos en tortilla, pasados por agua, poché, etc.
    • Cereales y derivados integrales
    • Verduras de todo tipo y patatas.
    • Legumbres secas.
    • Frutas: frescas y secas. Zumos integrales. Frutos secos.
    • Aceite de oliva virgen.
    • Bebidas, caldos de extracto, infusiones, agua, fuimos integrales de frutas y hortalizas.

    ALIMENTOS PERMITIDOS:

    • Leche entera, semidesnatada. Queso semigrasos en porciones, yogur líquido y mousse de yogur.
    • Carne de vaca hace muy grasa, gallina, pierna de cordero.
      Embutidos semigrasos: mortadela salami.
    • Pan blanco, tostado y de molde refinado. Cereales refinados.
    • Fruta al horno, compota, Macedonia, mermelada.
    • Azúcar blanco o moreno, miel, melaza.
    • Café, nescafé, eko, malta.
    • Refrescos y vino blanco o espumoso.

    ALIMENTOS OCASIONALES:

    • Leche concentrada y condensada. Quesos grasos y fermentados. Yogur de manzana, griego, enriquecidos con nata.
    • Carne muy grasa, de caza y pato. Vísceras y despojos.
    • Embutidos muy grasos, patés y foie-gras.
    • Pescados en conserva salazones y ahumados.
    • Huevo duro.
    • Frutas: manzana pelada y rallada, membrillo.
    • Arroz blanco.
    • Verduras flatulentas.
    • Patatas fritas tipo snacks y chips.
    • Frutas astringentes. Almíbar. Néctar.
    • Dulces de membrillo, chocolate y cacao.
    • Té, zumo de limón, de pomelo y manzana, vino tinto, licores y destilados.

    Se aconseja visitar el enlace adjunto en Internet donde se facilita los gramajes y medidas caseras de un gran número de alimentos:  http://www.blancadecastilla.es/edfisica/_ARTICULOS/pesos_y_raciones_caseras.pdf  (copiar este enlace y pegarlo en la barra de navegación).

     

    ENLACES DE INTERÉS

     

    REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

    1. Rodota LP, Castro ME. Nutrición en enfermedades gastrointestinales: estreñimiento. Nutrición clínica y dietoterapia. Argentina: Editorial médica panamericana; 2012; P. 393-584.
    2. Muñoz M, Aranceta J, García-Jalón I. Estreñimiento. Nutrición aplicada y dietoterapia. Madrid: Ed. Edunsa; 2006. P. 213-233­­­­­­­­­­­­­­­­
    3. Lledó J, Sánchez JL, Vidal JV. Estreñimiento. Medicine. 1996; 7 (5): P. 99-124.
    4. Shilen R, Lewis BS. Trastornos funcionales de la motilidad intestinal. En: Sachar DB, Waye JD, Lewis BS. Gastroenterología práctica. DOYMA. Barcelona. 1990; P. 277-280.
    5. Derezin M. Estreñimiento. En: Koretz RL. Manual de gastroenterología práctica.Madrid: Ed McGraw-Hill; 1988; P. 47-58.
    6. Schneeman BO. Dietary fiber and gastrointestinal function. Nutr. Rev. 1987; 45: P. 129.
    7. Requejo AM, Ortega RM. Sección VII: Recomendaciones dietéticas específicas. Nutriguía. Manual de nutrición clínica en atención primaria. Primera edición. Madrid: Editorial Complutense: 2009. P 543-602.
    8. Nutrición en patologías del tubo digestivo. En: Grado en Nutrición Humana y Dietética. Nutrición en patologías específicas. Burgos. Universidad Isabel I; 2017
    9. Castañeda-Sepúlveda R. Síndrome del intestino irritable. Medicina universitaria. 2010;12(46):39-46

     

    Publicación realizada por:

    Dr. C. Gabriel García Alejo

    Dietista-Nutricionista

  • RECOMENDACIONES DIETÉTICAS PARA PACIENTES CON BAJO PESO O PESO INSUFICIENTE: AUMENTO DE PESO (grasa y masa muscular)

    DEFINICIÓN Y GENERALIDADES

    El bajo peso (BP) se puede definir como un peso insuficiente en el paciente, el cual se encuentra por debajo de los valores de referencia del peso correcto entre un 15-20% (1).  

    El BP o peso insuficiente es un estado físico al que no se le presta especial atención relativa, en contraposición a su enfermedad opuesta, el sobrepeso u obesidad. La realidad es que el BP, al igual que el exceso de peso lleva comorbilidades asociadas incluso llegando a causar la muerte en estados de desnutrición severos.

    Una de las herramientas clave en la evaluación nutricional es el llamado índice de masa corporal (IMC) o índice de Quetelet.

    A lo largo de muchos años los parámetros de referencia del IMC se han ido consensuando y actualmente en España, se usa el criterio de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), expresada según la fórmula peso (kg)/talla (m2) (2). Los valores de referencia son los siguientes:

    • BP o peso Insuficiente: IMC< 18,5
    • Normopeso (peso correcto): IMC 18,5-24,9

    Como se ha adelantado anteriormente, el BP es tan nocivo como el sobrepeso u obesidad. En ambos casos existe una relación lineal entre el IMC y el índice de mortalidad. En el caso del BP, a menor IMC mayor índice de mortalidad (3).

    Los pacientes con BP suelen comenzar por tener un estado nutricional inadecuado, el cual conlleva una depleción de las reservas corporales de nutrientes. Llegado el punto crítico en el agotamiento de estas reservas, comienzan a aparecer síntomas funcionales como fatiga, alteraciones gastrointestinales o neurológicas. Si la deficiencia nutricional continua, aparecerán lesiones anatómicas y signos propios de la enfermedad como por ejemplo, la reducción del músculo esquelético y cardiaco, provocando fallo del miocardio y aumento de las infecciones torácicas como consecuencia de una inmunodepresión. En casos de desnutrición muy severa, se produce la traslocación de la microbiota intestinal al torrente sanguíneo ocasionando situaciones de infección generalizada con fallo multiorgánico pudiendo producir la muerte (4).

    La prevalencia del BP en países desarrollados gira alrededor del 3-5% mientras que en países en vías de desarrollo se encuentra entre el 10-50% (3).

    Las causas del BP pueden ser (1):

    • Ingesta inapropiada de alimentos sólidos y líquidos la cual no puede compensar el gasto energético del paciente.
    • Actividad físico-deportiva excesiva.
    • Capacidad inadecuada de absorción y metabolismo de nutrientes.
    • Enfermedades que incrementan la velocidad metabólica y necesidades energéticas del paciente. Algunos ejemplos de enfermedades que podrían provocar un adelgazamiento no intencionado son: ansiedad, estrés, depresión, cáncer, celiaquía, diabetes, disfagia, dificultades en la masticación, hipertiroidismo, infecciones víricas o bacterianas, pancreatitis, algunos medicamentos, etcétera.
    • Exceso del consumo de energía por estrés psicológico o emocional.

    Debido a la gran variabilidad en la etiología del BP o peso insuficiente es preciso conceder prioridad a la causa subyacente. En muchas ocasiones, en estos pacientes lo que ocurre es que la ingesta de alimentos es insuficiente lo que se traduce en una desnutrición energético-proteica (3).

    Por otra parte, la FDA autorizó en su momento la comercialización de diferentes fármacos orexigénicos (corticoesteroides, oxoglutarato, dronabinol, somatostatina, testosterona…) que aumentan el apetito en pacientes (1).

    Algunos signos físicos leves asociados a una desnutrición energético-proteica pueden ser (5):

    • Pelo sin brillo, delgado, seco, fino y fácil caída.
    • Cara inflamada con piel granulosa o escamosa.
    • Ojos con membranas secas, pálidas o demasiado rojas.
    • Labios rojos e hinchados con comisuras fisuradas.
    • Lengua inflamada o con papilas anormales.
    • Piel seca, escamosa y tirante.
    • Uñas con forma de cuchara, quebradizas y con surcos.
    • Dientes ausentes o que nacen de forma irregular. Encías esponjosas y sangrantes.

     

    OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO (5)

    • Valoración de la etiología del peso insuficiente y tratamiento en función de la causa subyacente.
    • Eliminación de consecuencias asociadas al BP como la desnutrición, retraso en el crecimiento, debilidad, pérdida de peso, inmunodepresión, anemias, depresión mental, etcétera.
    • Cambio en el estilo de vida.
    • Recuperación de valores de masa grasa y magra hasta alcanzar valores cercanos al peso ideal mediante aumento de requerimientos energético-proteicos.
    • Recuperar el estado nutricional del paciente desnutrido.

     

    RECOMENDACIONES DIETÉTICAS (5) Y OTROS CONSEJOS PRÁCTICOS

    ALIMENTOS ACONSEJADOS o de consumo diario:

    • Leche entera y semidesnatada.
    • Quesos frescos enteros tipo Burgos y semigrasos.
    • Yogures enteros. Yogur azucarado con frutas o cereales. Queso fresco con frutas y azúcar, tipo petit-suisse. Natas sin abusar.
    • Pollo y pavo, ternera, cerdo magro, conejo, pierna de cordero.
    • Hígado
    • Jamón serrano y york, lomo embuchado, fiambre de pollo y pavo, lacón, mortadela.
    • Pescados blancos como merluza, rape, pescadilla, lubina, dorada…
    • Pescados azules tipo salmón, caballa, sardinas… También ahumados.
    • Huevos
    • Pan blanco, pastas, arroces, bollería casera o no industrial, galletas, cereales de desayuno…
    • Patata, boniato.
    • Verduras y hortalizas.
    • Aguacates. Aceitunas.
    • Legumbres (lentejas, garbanzos, alubias…).
    • Frutos secos (almendras, avellanas, cacahuetes, nueces…) y frutas secas (pasas, higos, ciruelas, orejones…).
    • Aceite de oliva virgen y de otras semillas (girasol, maíz…), mantequilla y margarina.
    • Azúcares y derivados (miel, melaza, mermeladas…)
    • Salsas tipo bechamel, de yogur (enteros), mayonesa, vinagreta…
    • Zumos de fruta y hortalizas.
    • Cacao.

    ALIMENTOS OCASIONALES de uso esporádico:

    • Leche desnatada.
    • Quesos fermentados, grasos y extragrasos. Quesos de pasta dura.
    • Yogures desnatados.
    • Carnes muy grasas. Piel de pollo y otras aves.
    • Embutido muy graso como chorizo, salchichón, panceta, sobrasada…
    • Salazones de pescado, adobo y escabeches.
    • Pan blanco, pastas, arroces, galletas, cereales de desayuno, todos ellos integrales.
    • Evitar las flatulentas como col, coliflor, coles de bruselas, alcachofas, guisantes, cebolla, pimiento crudo…
    • Aceite de palma, coco, manteca de cerdo, tocino y sebos.
    • Licores, bebidas destiladas.
    • Salsas muy grasas tipo roquefort, a base de nata… y muy condimentadas.

     

    Se aconseja visitar el enlace adjunto en Internet donde se facilita los gramajes y medidas caseras de un gran número de alimentos:  http://www.blancadecastilla.es/edfisica/_ARTICULOS/pesos_y_raciones_caseras.pdf  (copiar este enlace y pegarlo en la barra de navegación).

    Se puede utilizar cualquier sistema de cocción. Los recomendados son los siguientes: horno, vapor, hervido, plancha, fritura y papillote.

    Cuando se aporta un plan dietético de 7 días existe la posibilidad de adaptar los menús ante circunstancias especiales  intercambiando alimentos o platos dentro de un mismo día y respetando el número de ingestas diarias.

    Se recomienda hacer como mínimo 5-6 comidas con el fin de no guardar largos ayunos y no llegar con hambre a las comidas.

    En el plan semanal que se aporta y a no ser que este diga lo contrario, no es necesaria la realización de los días consecutivos. Se puede alternar, e incluso repetir un menú de un día, es decir, si el martes se decide hacer un día, el miércoles también podría ser este mismo día. En este sentido se debe tener extremo cuidado con el fin de no caer en la monotonía de realizar siempre el mismo menú de un día por ser el que más nos agrada. Si esto es así se deberá advertir de este hecho a nuestro DN para que siguiendo las instrucciones del paciente adapte y personalice aún más el plan dietético.

    Se recomienda la realización de actividad o ejercicio físico diario distribuido en varias fases. El ejercicio físico se debe adaptar a las posibilidades y aptitudes del paciente: En primer lugar aplicar un plan de actividad física lento pero progresivo durante varias semanas que implica reducir el sedentarismo al igual que fomentar las actividades cotidianas que aumentan el gasto calórico, como subir más escaleras, usar la bici o caminar, usar menos el coche, etc. En segundo lugar y aumentando la capacidad funcional del paciente, se debe aumentar tanto la intensidad como el tiempo de estas actividades hasta un mínimo de 45-60 min/día. En tercer lugar, para que la actividad física sea eficaz en el aumento de la masa muscular, se requiere de ejercicios a una determinada intensidad o esfuerzo, siendo así los ejercicios de actividad física moderada o intensa los que permiten alcanzar estos objetivos. Entre ellos, se encuentran el fútbol, baloncesto, natación, ciclismo, jogging… Por último, es recomendable ejercicios de fuerza de 2 a 3 veces por semana que impliquen todos los grupos musculares (con pesas por ejemplo).

    Cuando se realice el ejercicio físico debe realizarse en una situación pospandrial, es decir, después de cualquier ingesta con prácticamente la el proceso digestivo finalizado. NUNCA se realizará ejercicio en estado de ayuno postabsortivo, es decir, con el estómago vacío.

    Beber agua sobre todo fuera de las comidas. 30-60 minutos antes o después de estas.

    Atenerse a un horario fijo de comidas.

    Recomendable realizar una pequeña recena antes de acostarse.

    Previo a la comida o cena y si está permitido, tomar un vasito de vino o cerveza para estimular el apetito.

    Algunos consejos con el fin de aumentar la densidad calórica de las comidas son:

    • Usar aceite, mantequilla o margarina de forma generosa para untar.
    • Añadir leche en polvo a postres, leche líquida, batidos…
    • Utilizar suplementos nutricionales en polvo ricos en carbohidratos y proteínas para aderezar comidas y bebidas como la leche.
    • Utilizar nata en los postres.
    • Utilizar frutas en almíbar antes que en su jugo. Son más ricas en azúcares.
    • Utilizar helado como complemento a los postres.
    • Utilizar frutos y frutas secas en los yogures.

    En cuanto a las verduras u hortalizas, poseen muy bajo valor energético pero un elevado valor saciante, por lo que su consumo debe realizarse con posterioridad a los platos más calóricos.

    La fruta se puede intercambiar por otras frutas en mismas cantidades aproximadamente. Se ha de promocionar el consumo de frutas de temporada.

     

    ENLACES DE INTERÉS

     

    REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

    1. Kathleen L, Escott-Stump S, Raymon JL. Nutrición en el control de peso. Krause dietoterapia. Barcelona: Elsevier Inc.; 2013. p. 462-488.
    2. Salas-Salvadó J, Rubio MA, Barbany M, Moreno B. Consenso 2007 para la evaluación del sobrepeso y la obesidad y el establecimiento de criterios de intervención terapéutica. Med Clin, 2007; 128: p 184-196.
    3. Biesalski H, Grimm P. Nutrición médica. Nutrición: texto y atlas. Madrid: Editorial médica panamericana; 2007; P. 336-355.
    4. Reynolds JV, Ofarrelly C, Feighery C, Murchan P, Leonard N, Fulton G. Impaired gut barrier function in malnourished patients. J. Surgery. 1996; 83 (9): P. 1288 – 1291.
    5. Muñoz M, Aranceta J, García-Jalón I. Hiponutrición. Nutrición aplicada y dietoterapia. Madrid: Ed. Edunsa; 2006. P. 213-233.

     

     

    Publicación realizada por:

    Dr. C. Gabriel García Alejo

    Dietista-Nutricionista

     

  • OBJETIVOS DEPORTIVOS: AUMENTO DEL RENDIMIENTO FÍSICO-DEPORTIVO SIN REDUCIR GRASA CORPORAL PREVIAMENTE (recomendado para deportes de resistencia y resistencia con empleo de fuerza): RECOMENDACIONES DIETÉTICAS Y OBJETIVOS PARA ENTREGAR A PACIENTES.

    DEFINICIÓN Y GENERALIDADES

    El mejor sistema para incrementar el rendimiento deportivo es sin duda alguna, incrementar la ingesta de ciertos alimentos además de seleccionar el momento para cuando tomarlos. Y evidentemente, no dejar de lado el programa de entrenamiento específico para cada modalidad deportiva. Ante este “cuánto, cuándo y qué alimentos”, se ha de tener especial cuidado en aquellos alimentos de elevada densidad energética pues pueden influir directamente en el aumento de la grasa corporal lo cual puede repercutir en una bajada indeseable del rendimiento deportivo en deportistas de resistencia como consecuencia del empeoramiento de la composición corporal (1). También una cantidad excesiva de alimentos con una densidad energética baja-moderada pueden favorecer dicho aumento.

    En relación al aporte de micronutrientes (vitaminas y minerales) nunca deberá descuidarse, por lo que se realizará una dieta lo más variada y  equilibrada posible (teniendo en cuenta siempre las necesidades de macronutientes de cada modalidad deportiva ya que algunas de las cuales se alejan del concepto de equilibrio dietético).

    Las modalidades deportivas de los deportes de resistencia (carreras de medio fondo, de fondo, natación largas distancias, maratón, etcétera.) y de resistencia con empleo de fuerza (fútbol, baloncesto, triatlón, ciclismo, piragüismo, etcétera.) comparten recomendaciones nutricionales similares. Los deportes de resistencia requieren de un porcentaje de carbohidratos ligeramente más alto que los deportes de resistencia con empleo de fuerza (2).

    En este tipo de tratamiento dietético-deportivo en el que el deportista posee un porcentaje de grasa corporal bajo, la optimización en su nutrición puede dar como resultado un ligero aumento de peso corporal a expensas del aumento de masa muscular. Un incremento elevado de la masa muscular puede influir negativamente en el rendimiento deportivo. Paralelamente, si el plan dietético está bien planteado, el sujeto debe mantener la proporción de masa grasa constante aunque su porcentaje de grasa puede disminuir debido al ligero aumento de la fracción muscular.

    Tres factores importantes se han de tener en cuenta para conseguir la mejora del rendimiento deportivo: factor físico–deportivo, la alimentación y el periodo de actividad deportiva en el que se encuentra el deportista.

    Respecto al primero, debe ser personal altamente cualificado y con las titulaciones académicas pertinentes los que valoren si el deportista se encuentra tanto mental como físicamente preparado para realizar un riguroso programa de entrenamiento, es decir, valorar si el deportista debe sufrir una adaptación anatómica (3). Será en este punto donde el deportista incrementará en mayor medida su rendimiento deportivo.

    En relación al factor “alimentación” será abordada más adelante y las recomendaciones dietéticas oportunas estarán orientadas a la dieta base diaria y a las diferentes ingestas alrededor del entrenamiento del deportista de resistencia (pre-, per- y post entrenamiento).

    Por último, y no menos importante, el periodo de actividad deportiva hace referencia al periodo o momento deportivo del año o temporada en que se encuentra el deportista en función de la intensidad de la actividad deportiva (4):

    • Periodo de descanso: relativo a las etapas vacacionales o temporadas fuera de competición.
    • Periodo de entrenamiento o preparación: se corresponde con la etapa previa a la competición y cuya duración es muy variable en función de la disciplina deportiva.
    • Periodo de competición: se corresponde con el/los día/s de una competición.
    • Periodo de recuperación: posterior al de la realización de una competición.

    Debido a que la alimentación en cada fase presenta diferentes peculiaridades específicas, las pautas dietéticas recomendadas en esta revisión van a estar encaminadas a cubrir las necesidades tanto energéticas como nutricionales del periodo de entrenamiento o preparación. La alimentación específica para los periodos de “competición” y “recuperación posterior a la  competición” se abordará en otras revisiones.

    Realmente, la realización de la planificación dietética para el incremento del rendimiento deportivo debe realizarse durante el periodo de entrenamiento o preparación del deportista.

    El abordaje de la alimentación en el periodo de entrenamiento o preparación se realizará desde el punto de vista de la periodización nutricional pendulando esta en torno al momento del entrenamiento.  Se diferencian tres fases (5): fase de pre entrenamiento, de per entrenamiento y fase de post entrenamiento.

    Evidentemente, un correcto entrenamiento de resistencia tiene un efecto beneficioso sobre el rendimiento deportivo ya que interviene directamente sobre el consumo relativo de fuentes energéticas en el ejercicio (debido en parte al aumento de la capilarización, lo cual permite una mejor captación muscular de oxígeno, en parte al aumento del número de mitocondrias en las fibras musculares, lo que permite un ahorro de glucógeno) (5).

    Por lo tanto, el entrenamiento ejerce un efecto importante sobre la alimentación en las tres fases mencionadas anteriormente: un deportista entrenado correctamente, es decir, con las dos ventajas citadas, es menos dependiente de la glucólisis anaeróbica (consumo de glucosa) por lo que ahorrará más glucógeno. El músculo se hace más dependiente del sistema oxidativo o aeróbico (glucólisis aeróbica) utilizando más triglicéridos intramusculares y ácidos grasos plasmáticos como fuente de energía. El resultado es que el consumo relativo carbohidratos/grasas para un mismo ejercicio en un deportista entrenado es menor que para un deportista poco entrenado, es decir, este último consumirá más carbohidratos disminuyendo así el rendimiento deportivo.

    Habiendo dejado clara la influencia del entrenamiento en la alimentación del deportista, se ha de mencionar que la ingesta de carbohidratos (y en menor grado otros nutrientes como proteínas, potasio, sodio, etcétera.) van a jugar un papel decisivo en el rendimiento ya que una baja disponibilidad de glucosa limita la capacidad del esfuerzo y es causa de fatiga (6). Por lo tanto, ¿cuáles son las recomendaciones nutricionales antes del ejercicio?

     

    Alimentación antes del ejercicio.

    La alimentación antes del ejercicio puede contribuir tanto negativa como positivamente. Existen variables interindividuales que hacen que cada deportista tenga que dar con su “receta mágica”. Este, ha de aprender tanto de sus aciertos como de sus errores antes y durante el ejercicio con el fin de ver qué receta le funciona mejor. No se trata exclusivamente de comer bien o mal antes/durante el entrenamiento o competición, sino que hay que tener otros factores en cuenta tales como el tipo de deporte, condiciones del entrenamiento, edad, género, estrés emocional y mental, nivel de hidratación, cambios hormonales, etcétera.

    Al margen de lo anteriormente expuesto y basándose en la alimentación previa al ejercicio, los objetivos que se persiguen en esta fase son algunos tales como prevenir la hipoglucemia, evitar tener hambre, aportar la energía necesaria a través de los alimentos y tranquilizarse mentalmente sabiendo que hay suficiente “combustible”.

    Las recomendaciones generales antes del ejercicio son (5):

    • 3 a 4 horas previas al ejercicio.

    Deberá ser una comida rica en hidratos de carbono para mantener una correcta glucemia con un nivel bajo de proteínas, grasa y fibra (6): pasta o arroz con verduras y una cantidad moderada (50-60 g) de atún al natural o bien claras de huevo o queso fresco desnatado.

    NO se debe arriesgar a probar platos o comidas nuevas en esta fase ya que existe el riesgo de que sean mal tolerados desde un punto de vista digestivo, se sufra algún tipo de intolerancia, alergia u otras molestias gastrointestinales.

    • 30 a 60 minutos previos al ejercicio.

    Algunos deportistas pueden verse afectados negativamente por la ingestión de comida en este periodo. El motivo es debido a la hipoglucemia que puede darse por el exceso de secreción de insulina. Además, puede producirse una inhibición de la degradación de glucógeno muscular y movilización de grasa del tejido adiposo (lipólisis).

    Por lo tanto, el deportista, al igual que en la fase anterior, no deberá arriesgarse a tomar comidas nuevas que puedan causarle perjuicio alguno.

    Entre las comidas aconsejadas se encuentran aquellas de fácil digestión como, cereales no integrales, yogures líquidos (o no) desnatados macedonias de frutas, fruta deshidratada, zumos, cereales no integrales, galletas bajas en grasa y azúcares, biscotes con mermelada, membrillo, muesli no integral, etcétera. En el caso de alimentos sólidos se podrá ingerir agua aunque en pequeñas cantidades (100-200 ml) ya que de lo contrario puede ralentizarse el vaciado gástrico (7).

    También, y en sustitución de todo lo anterior, es posible tomar una bebida azucarada (300 – 500 ml) con unos 30 a 50 g de glucosa o sus polímeros (8). Así se garantiza una correcta hidratación que en el caso de pruebas inferiores a 1 hora puede llegarse a incluso prescindir de ella. Al igual que con los alimentos sólidos, existen grandes diferencias interindividuales en cuanto a los efectos de estas soluciones de glucosa: en algunos deportistas pueden producir hipoglucemias por lo que se aconseja probar esta estrategia antes del día de la competición.

    En relación a la hidratación es recomendable tomar de 2 a 3 vasos de agua (9) unos 15 a 20 minutos antes de esta ingesta. No tomar junto a la comida pues podría paralizar el vaciado gástrico.

    • 5 a 10 min previos al ejercicio.

    Algunos deportistas pueden ingerir líquidos azucarados o algún alimento de muy fácil digestión y en poca cantidad. Aunque es un periodo muy corto de tiempo para que se dé una hipoglucemia, como siempre, se recomienda no experimentar en el día de la competición.

    Si la decisión es no tomar alimentos tantos líquidos azucarados como sólidos, sí es aconsejable tomar de 2 a 3 vasos de agua (9).

     

    Alimentación durante el ejercicio.

    No en todos los deportes se puede permitir comer durante la prueba deportiva.

    En el caso de ejercicios de baja intensidad no se hace recomendable comer durante la prueba puesto que es la oxidación de las grasas el principal factor que proporciona energía.

    En ejercicios de mayor intensidad como atletismo de resistencia, fútbol, baloncesto, etcétera, la ingestión de bebidas azucaradas de rehidratación puede retrasar la aparición de la fatiga. No existe una clara relación entre la dosis-respuesta entre cantidad de carbohidratos y efecto en el rendimiento. Este consumo además de mantener un óptimo equilibrio hídrico, mantendrá unos valores de glucemia correctos mejorando el rendimiento y retrasando la fatiga. Además, la temperatura interna corporal y la frecuencia cardiaca son menores.

    El American College of Sport Medicine recomienda bebidas isotónicas entre un 4-8% de azúcares, con una tasa de 30-60 g/hora, lo que puede alcanzase bebiendo alrededor de 600 a 1200 ml/hora de bebidas isotónicas comerciales.

     

    Alimentación después del ejercicio.

    El objetivo principal de estas comidas es la reposición de los depósitos de glucógeno. La reposición de este es muy lenta pudiendo llegar a tardar más de 24 horas su reposición completa. A continuación, se muestran pautas para conseguir la reposición óptima en alrededor 12-24 horas:

    • Debe de realizarse lo más rápido posible (antes de 45 min-90 min) aunque si a lo largo de las 24 horas posteriores al ejercicio se toma las cantidades adecuadas de carbohidratos también puede darse una óptima reposición glucogénica.
    • Se debe tomar alimentos azucarados de rápida absorción como frutas, mermeladas, membrillo, zumos, boniatos al horno, patatas asadas o hervidas, bebidas isotónicas, pasta muy cocinada, pan no integral, arroz muy cocinado, etcéteraétera. No mezclar con alimentos ricos en grasas y proteínas pues pueden ralentizar el proceso digestivo y con ello la absorción.
    • No se debe olvidar que por cada gramo de glucógeno que se regenera se requiere aproximadamente alrededor de 3 ml de agua y 20 mg de potasio, por lo que el agua y alimentos como el boniato al horno, patata hervida o el plátano se hacen indispensables. En platos ya más elaborados como pastas o arroces se aconseja el cocinado junto a verduras ricas en potasio como níscalos, col, repollo o espinacas.
    • Durante las primeras 6 horas después del ejercicio debe evitarse los alimentos ricos en grasas y proteínas, puesto que pueden disminuir el apetito del deportista por su efecto saciante.
    • Aun con dietas ricas en carbohidratos, se requiere de unas 48 h para una reposición glucogénica óptima. Por lo que se recomienda que tras una competición (1-2 días) se dé reposo o entrenamiento muy baja intensidad.

     

     

    OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO

    • Satisfacer las necesidades energéticas y nutricionales con el fin de poder mantener las actividades físico-deportivas del deportista.
    • Conseguir una complexión ideal para el tipo de evento deportivo con una composición corporal (relación masa magra/masa grasa) óptima para el rendimiento deportivo y compatible con un buen estado de salud.
    • Optimizar la recuperación entre sesiones de entrenamiento desde el punto de vista energético y nutricional; mejorar la adaptación fisiológica del deportista el tipo de deporte.
    • Ahorro de combustibles energéticos y óptima hidratación durante las sesiones de entrenamiento.
    • Previo a la competición ensayar, experimentar y ajustar estrategias nutricionales con el fin de aplicarlas a los días de competición.
    • Mantener un óptimo estado de salud teniendo en cuenta el aumento de la intensidad del entrenamiento.
    • Disminuir el riesgo de enfermedades, lesiones y mantener un correcto funcionamiento del sistema inmunitario durante el entrenamiento intenso.
    • Decidir sobre qué suplementos y comidas deportivas especiales son las más beneficiosas para mejorar el rendimiento deportivo.
    • En deportes donde la competición se realiza en base al pesaje, alcanzar el peso deseado sin poner el riesgo la salud del deportista.
    • En el caso de competición abastecerse de hidratos de carbono y disminuir el volumen de trabajo físico los días previos al evento.
    • Alimentarse correctamente con alimentos ricos en hidratos de carbono de 1 a 4 horas antes de la competición.
    • Mantener un nivel de hidratación óptimo durante el evento, bebiendo antes, durante y después de la competición.
    • Consumir hidratos de carbono en eventos de más de 1 hora de duración o bien si se han agotado las reservas de glucógeno muscular.
    • No ocasionar trastornos gastrointestinales antes y durante el evento debidos a una incorrecta hidratación y/o alimentación.
    • Favorecer una óptima recuperación glucogénica sobre todo en caso de competiciones de días seguidos.
    • Conseguir una calidad ponderal tal que mejore el rendimiento deportivo.

     

    RECOMENDACIONES DIETÉTICAS (6) Y OTROS CONSEJOS PRÁCTICOS

    ALIMENTOS DESACONSEJADOS o de consumo esporádico:

    • Azúcar, confituras, jaleas y miel (salvo que se indique lo contrario en momentos concretos).
    • Cacao.
    • Pastelería. Helados.
    • Corn–flakes. Chips.
    • Carnes grasas. Charcutería. Conservas de carnes.
    • Pescados en aceite y en escabeche.
    • Caldos grasos. Purés instantáneos. Sopas de sobre.
    • Manteca de cerdo. Cerdo graso en general.
    • Quesos grasos. Quesos fermentados.
    • Bebidas refrescantes azucaradas.
    • Alcohol: cerveza, licores, aperitivos, vinos, etcétera.

     

    ALIMENTOS PERMITIDOS de uso diario:

    • Carnes: buey, ternera, caballo, cerdo magro, carnes desgrasadas en general.
    • Cereales: arroz, quinoa, etcétera. Pasta.
    • Frutos secos (con moderación): almendras, avellanas, cacahuetes, nueces.
    • Aves: pollo, pavo.
    • Conejo.
    • Vísceras.
    • Pescados, moluscos, crustáceos.
    • Leche desnatada y semidesnatada. Yogures naturales. Quesos frescos desnatados.
    • Verduras en general.
    • Frutas frescas.
    • Café. Té. Infusiones.
    • Aguas minerales.
    • Condimentos.
    • Frutas secas: pasas, higos, ciruelas, orejones, etcétera.

    Se debe anotar en referencia a los alimentos permitidos que no porque sean “permitidos” pueden comerse en las cantidades que el paciente desee. Por ello, se aconseja visitar este documento en Internet donde se facilita los gramajes y medidas caseras de un gran número de alimentos:  http://www.blancadecastilla.es/edfisica/_ARTICULOS/pesos_y_raciones_caseras.pdf  (copiar este enlace y pegarlo en la barra de navegación).

    Los sistemas de cocción recomendados son los siguientes: horno, vapor, hervido, plancha y papillote. Las sartenes a utilizar preferiblemente deben ser antiadherentes con el fin de utilizar poco aceite.

    No es necesario suprimir la sal a no ser que haya alguna patología asociada que así lo requiera.

    La prohibición absoluta de ciertos alimentos puede conducir a la obsesión por consumirlos. Por este motivo, se debe permitir cierta flexibilidad en el consumo de estos y habilitar un día libre a la semana (si el dietista-nutricionista (DN) lo creyese oportuno), ya sea un día completo, o parte de varios (desde sábado noche a domingo tarde, por ejemplo). Igualmente podemos salirnos de forma puntual algunos días en algunas ingestas, siempre bajo el consentimiento del DN por lo que no realizaremos ningún día libre. Son los denominados PUNTOS CRÍTICOS de la semana (ejemplos: ir al cine todas las semanas el día del espectador, sábados noche cena con amigos, domingos comida familiar, etcétera). Cuando nuestro DN nos aporta un plan dietético de 7 días existe la posibilidad de adaptar los menús ante circunstancias especiales  intercambiando alimentos o platos dentro de un mismo día y respetando el número de ingestas diarias. En este sentido, se recomienda no cambiar la comida por la cena o viceversa. Antes de ello, consultar a su DN.

    Se recomienda hacer como mínimo 5-6 comidas con el fin de no guardar largos ayunos que promueva niveles bajos de glucosa sanguínea y a su vez se eleven los niveles de la hormona cortisol (5).

    En el plan semanal que nos aporte nuestro DN y a no ser que este diga lo contrario, no es necesaria la realización de los días consecutivos. Se puede alternar, e incluso repetir un menú de un día, es decir, si el martes se decide hacer un día, el miércoles también podría ser este mismo día. En este sentido se debe tener extremo cuidado con el fin de no caer en la monotonía de realizar siempre el mismo menú de un día por ser el que más nos agrada. Si esto es así se deberá advertir de este hecho a nuestro DN para que siguiendo las instrucciones del paciente, adapte y personalice aún más el plan dietético.

     

    REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

    1. Burke L. Deportes de fuerza y potencia. Nutrición en el deporte: un enfoque práctico. Madrid: Editorial médica panamericana; 2007. p 265-287.
    2. Konopla P. La alimentación del deportista. 1ª ed. Barcelona: Ed. Martínez Roca; 1988.
    3. Bompa T. Fase 1: Adaptación anatómica. Musculación entrenamiento avanzado. Barcelona: Editorial Hispano Europea; 2003. p 63-66.
    4. González J, Sánchez P, Mataix J. La alimentación del deportista: planificación de la dieta. Nutrición en el deporte: Ayudas ergogénicas y dopaje. Madrid: Ed. Díaz de Santos; 2006. p 291-322.
    5. González J, Sánchez P, Mataix J. Hidratos de carbono y ejercicio. Nutrición en el deporte: Ayudas ergogénicas y dopaje. Madrid: Ed. Díaz de Santos; 2006. p 165-180.
    6. Barbany JR. Carbohidratos. Alimentación para el deporte y la salud. Barcelona: Ed. MR; 2002. P. 63-79.
    7. Barbany JR. Digestión y absorción en el ejercicio. Alimentación para el deporte y la salud. Barcelona: Ed. MR; 2002. P. 25-30.
    8. Barbany JR. Agua y rehidratación. Alimentación para el deporte y la salud. Barcelona: Ed. MR; 2002. P. 139-156.
    9. Clarck N. Nutrición antes y después del ejercicio. Nutrición para deportistas. Madrid: Ed. Desnivel; 2002. P. 161-182.

     

    Publicación realizada por:

    Dr. C. Gabriel García Alejo

    Dietista-Nutricionista

  • DIETAS CON MODIFICACIÓN DE TEXTURA (DMT) EN DIETOPRO.COM

    Los procesos patológicos de carácter primario como cirugías maxilares, lesiones inflamatorias periodontales, mucositis, ausencia de piezas dentales, tumores locales, etc. desembocan en procesos secundarios como la asialia (disminución en la secreción de saliva), problemas en la masticación y disfagia. Ante esta situación, se hace necesaria la aplicación de DMT. Por ejemplo, dieta de protección dental o «masticación fácil», dieta blanda, dieta líquida, etcétera.

    Los alimentos y/o platos utilizados en este tipo de dietas vienen caracterizados por dos factores:

    • La consistencia del alimento en sí (ejemplo: carne (sólido) frente a leche (líquido)).
    • El tratamiento culinario aplicado al alimento (ejemplo: espinacas crudas vs. crema de espinacas).

    Bajo esta premisa, para que el sistema experto autómata de dietopro pueda lanzar planes dietéticos para ciertas patologías se ha creado las figuras de:

    • PLATO EXCLUSIVO para dietas con modificación de textura (figura 1).
    • PLATO APTO para dietas con modificación de textura (figura 1).
    Figura 1. Checkboxes de platos exclusivos y aptos para DMT. Nótese que el plato «Crema de espárragos» es un plato «apto» para DMT y no «exclusivo».

     

    ¿QUÉ SIGNIFICA UN PLATO  «EXCLUSIVO» PARA…»?

    Si se crea un plato y se marca como «Exclusivo para dietas modificación de textura»  se está diciendo al sistema que ese plato únicamente se quiere utilizar en esa patología y no en otras.

    Ejemplo 1: Si se crea el plato «Macarrones sin gluten con atún» lo más normal es que no se desee que ese plato salga a un paciente NO celíaco, por lo que se deberá marcar como «exclusivo para celíacos». De esta manera, SOLO saldrá en la patología celiaquía.

    Ejemplo 2: Se crea el plato «Crema de calabacín y merluza triturada». Este plato posee la merluza triturada junto al resto de ingredientes. A los pacientes sin problemas para la deglución,  masticación, etcétera, por regla general no les apetece comerse una merluza triturada. Es preferible disfrutar de su textura, sabor, olor, etcétera,  por lo que se deberá marcar este plato como «Exclusivo para dieta con textura modificada» para que solo salga en casos de disfagia, esofagitis, etc.

     

    ¿QUÉ SIGNIFICA UN PLATO «APTO PARA DIETAS CON MODIFICACIÓN DE TEXTURA»?

    Las DMT se dan en los casos de disfagia, esofagitis, ortodoncias, etc. Si se marca un plato como «APTO» se le está diciendo al sistema que ese plato va a utilizarse en DMT y que además podrá ser usado en cualquier otra patología. En las DMT solo aparecerán platos marcados como platos «APTOS» y «EXCLUSIVOS» para dietas con modificación de textura.

    Ejemplo: Se crea el plato «Crema de berenjenas». Este plato es perfectamente válido para pacientes sin problemas de deglución y masticación. Por lo tanto, si se marca como «APTO para dietas con modificación de textura» se le está diciendo al sistema que lo use en cualquier patología, estado fisiológico, etcétera, y que además lo utilice en DMT.

     

    QUIERO QUE LOS PLATOS QUE HE CREADO HASTA AHORA SALGAN EN ESTE TIPO DE DIETAS. ¿QUÉ HE DE HACER?

    La base de datos de platos de uso común a todos los usuarios tiene ya definido qué platos son «exclusivos» y cuáles son «aptos» para DMT. Si el dietista-nutricionista quiere que sus platos propios aparezcan también en este tipo de dietas, deberá chequear todos sus platos y marcarlos como «aptos» o «exclusivos» para DMT.  De esta forma el sistema «lanzará» planes dietéticos para DMT con sus propios platos también.

     

    ¿CÓMO SABE EL SISTEMA EN QUÉ PATOLOGÍAS HA DE UTILIZAR LOS PLATOS «APTOS» Y «EXCLUSIVOS» EN LAS DMT?

    El sistema experto autómata  ya está «informado» programáticamente de a qué procesos patológicos tanto de carácter primario (por ejemplo, cáncer de esófago) como secundario (disfagia como consecuencia de la estenosis esofágica derivada del tumor), debe asignar los platos «aptos» o «exclusivos» para DMT, tanto propios, como no propios.

     

    Publicación realizada por:

    Dr. C. Gabriel García Alejo

    Dietista-Nutricionista

  • MANTENIMIENTO DE PESO SALUDABLE: RECOMENDACIONES DIETÉTICAS, OBJETIVOS Y ENLACES DE INTERÉS PARA ENTREGAR A PACIENTES.

    DEFINICIÓN Y GENERALIDADES

    Mantener un peso estable en el tiempo va mucho más allá de mantener un balance energético neutro, es decir, ingerir una cantidad de alimentos tal que aporten las mismas kilocalorías que metabólicamente se consume.

    En este sentido se habla exclusivamente de energía, pero se omite aspectos muy importantes y decisivos en la obtención de un peso estable pero con estado de salud óptimo. La alimentación, la nutrición y la dietética juegan un papel limitante en la mejora y la protección de la salud de las personas.

    Para que el paciente pueda ir más allá en el entendimiento del mantenimiento del peso estable y saludable, se debe definir los términos Alimentación, Nutrición y Dietética.

    Según el profesor Grande Covián se entiende por Alimentación todos aquellos procesos externos al organismo, es decir, desde nuestra boca hacia el exterior. Desde un acto de compra en el supermercado, pasando por la desinfección de frutas y verduras, hasta la cocción de los alimentos son acciones relativas a la Alimentación.

    Hablar de Alimentación es hablar de “alimentos”. ¿Y qué es un alimento? Una matriz o producto que contiene sustancias nutritivas (nutrientes) y cuya ingestión permite el desarrollo de diversas funciones en el ser humano tales como:

    • Aporte de energía.
    • Aporte de materiales para la formación de tejidos, crecimiento, reparación de estructuras corporales, reproducción y regulación de procesos metabólicos.
    • Reducción del riesgo de padecer enfermedades.

    Por tanto hablar de Alimentación significa hablar de procesos externos al organismo.

    Por otra parte, la Nutrición (relativo a nutrientes) podría definirse como el conjunto de procesos internos mediante los cuales el ser humano ingiere, digiere, absorbe, transforma y utiliza los nutrientes de los alimentos con el fin de cubrir los tres puntos anteriormente citados.

    Por último, la Dietética (relativo a dieta) estudia el cómo proporcionar los alimentos a una persona o grupo de estas en función de su estado fisiológico  (niñez, adultez, vejez, deportistas, embarazo, lactancia, etc.) y con el fin de que se lleve a cabo el correcto desarrollo del individuo. Es decir, utiliza la Alimentación y la Nutrición como herramientas para elaborar dietas o regímenes tanto para personas sanas como enfermas.

    Llegado este punto, se debe matizar que la palabra “dieta” debe entenderse como algo más allá de una privación parcial o casi total de alimentos. “Dieta” se entiende como el conjunto y cantidades de alimentos o mezclas de estos que se consumen habitualmente pudiendo hacer referencia también al régimen dietético que pueden realizar tanto personas sanas como enfermas.

    Por lo tanto, para conseguir y mantener un estado de salud óptimo la dieta “ideal” ha de ser, equilibrada, variada, prudente, segura, apetecible, saludable y sobre todo, para mantener un peso estable debe ser “suficiente” desde el punto de vista energético y nutricional. La suficiencia energética se basa en que las kilocalorías que aporten los alimentos deben ser similares a las que se consumen en nuestro metabolismo.

    Respecto a la suficiencia nutricional (de nutrientes), entre otros, se basa en dos grandes pilares para la población sana y cuyos valores son expresados en unidades por persona/día:

    • Las ingestas dietéticas de referencia (IDR) de vitaminas y minerales (micronutrientes) y proteínas en función de género, edad, actividad física y estado fisiológico. Tratan de orientar en el aporte adecuado de estos nutrientes sin sobrepasar los niveles de ingesta admisibles. Ingestas superiores a los valores máximos tolerables pueden desencadenar serios perjuicios para la salud. Por otra parte, no llegar a los valores de referencia establecidos no garantiza caer en una deficiencia, pero debe interpretarse como una señal de alarma para que la patología debida a un déficit nutricional no llegue a implantarse. También se ha de añadir que es preferible un ligero exceso de micronutrientes antes que una deficiencia. Para saber más sobre las IDR se recomienda visitar: http://umh1544.edu.umh.es/wp-content/uploads/sites/63/2013/02/Ingestas_FESNAD_2010.pdf
    • Objetivos nutricionales (intermedios y finales). Como su propio nombre indica son objetivos que se marcan para la población en general. Son objetivos relativos a grasas, carbohidratos, relaciones entre nutrientes y también a proteínas. Su principal finalidad, basándose en la proporción entre estos nutrientes es la de reducir la probabilidad de desarrollar enfermedades degenerativas y/o crónicas, como por ejemplo la enfermedad coronaria, hipertensión, cáncer, etc.

    Existe un tercer pilar, no siendo este relativo a la Nutrición, si no a la Alimentación. Estas son las “Guías alimentarias para la población”. En España, la SENC (Sociedad Española de Nutrición Comunitaria) publicó en diciembre de 2016 la nueva pirámide de la alimentación saludable. Visitar: http://www.nutricioncomunitaria.org/es/noticia/piramide-de-la-alimentacion-saludable-senc-2015

    Es esta pirámide de la alimentación la que las personas sanas deberán seguir para alcanza un estado de salud óptimo. En el apartado “Análisis de la pirámide de la alimentación” se analizará en profundidad.

     

    OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO

    • Lograr un estilo de vida saludable incluyendo cambio de hábitos tanto a nivel alimenticio como de actividad física.
    • Cumplir las IDR y sin sobrepasar las ingestas máximas tolerables.
    • Reducir la probabilidad de sufrir enfermedades sensibles a la alimentación.
    • Mantener un peso saludable y constante.

     

    ANÁLISIS DE LA PIRÁMIDE DE LA ALIMENTACIÓN

    Se puede descargar la pirámide de la alimentación de la SENC en:

    http://www.nutricioncomunitaria.org/es/noticia/piramide-de-la-alimentacion-saludable-senc-2015

    PRIMER NIVEL: LA BASE DE LA PIRÁMIDE

    Se realizan consideraciones respecto a la actividad física, hidratación, peso saludable a través de una alimentación suficiente y con una composición e índice de masa corporal (IMC) en niveles adecuados (visitar: http://www.seedo.es/index.php/pacientes/calculo-imc).

    Respecto a las cantidades de alimentos que deben utilizarse con el fin de ayudar al mantenimiento de peso, se aconseja visitar este documento en Internet donde se facilita los gramajes y medidas caseras de un gran número de alimentos:

      http://www.blancadecastilla.es/edfisica/_ARTICULOS/pesos_y_raciones_caseras.pdf .

    Se observa en la base de la pirámide los siguientes aspectos:

    • Actividad física: 60 min/día de actividad física a una intensidad moderada, o bien, realizar un mínimo de 10000 pasos/día.
    • Equilibrio emocional: El estado de ánimo va a influir en la ingesta de alimentos. Una alimentación “consciente” parece ser la tendencia para llevar una buena relación con la comida (dedicar tiempo a la compra de alimentos, a cocinarlos, transmitir conocimientos adquiridos a hijos, etc.).
    • Balance energético: Ha de ser neutro con el fin de mantener peso. Además la Nutrición juega un papel muy importante en el mantenimiento de una buena composición corporal (relación masa grasa/masa magra) y buen estado de salud.
    • Útiles y técnicas culinarias saludables: La calidad tanto nutricional como organoléptica puede verse afectada según el tratamiento culinario. En este sentido son recomendables técnicas al vapor, crudo o poco elaboradas/procesadas.
    • Ingesta de agua: Es recomendable unos 2,5 L/día aunque habría que aumentar este valor según nivel de actividad física, temperatura y humedad ambiente.

    SEGUNDO NIVEL

    Se incluye cereales de grano entero y derivados, además de otros alimentos ricos de carbohidratos complejos. La cantidad de estos se debe ajustarse en función del nivel de actividad física.

    Otro grupo importante son las frutas, especialmente de temporada. Se recomienda de 3 a 5 piezas diarias.

    El siguiente grupo son las verduras y hortalizas también de temporada a ser posible. Se recomienda al menos dos raciones al día siendo una de ellas crudas.

    El aceite de oliva virgen extra de extracción en frío y del año siguiente a su recolección es la mejor opción grasa como acompañamiento en alimentos.

    Como fuente proteica se apostará por las carnes magras, aves, pescados, leche y derivados, huevos y alternativas de origen vegetal como semillas, legumbres y frutos secos:

    • Las carnes blancas son una buena fuente de proteínas de alto valor biológico y pobres en grasa. Se recomienda su consumo con guarnición de verduras o ensaladas.
    • Los pescados y maricos son al igual que las carnes blancas fuente de proteínas y ricas en ácidos grasos poliinsaturados. Se recomienda consumir de dos a tres veces por semana, además de que el consumo debe ser de especies de temporada.
    • Las legumbres son recomendadas de dos a tres veces semanales debiendo ser tratadas térmicamente con el fin de mejorar su digestibilidad.
    • Los frutos secos y semillas deben ser consumidos sin estar manipulados con azúcares añadidos o sal.
    • En cuanto a los huevos se recomienda el consumo de especies camperas o ecológicas por su diferenciación nutricional y organoléptica.
    • Los lácteos y sus derivados deben ser bajos en grasas y sin azúcares añadidos. Se recomienda de dos a cuatro raciones al día.

    TERCER NIVEL

    Los alimentos de este grupo son considerados como una opción. Si son consumidos, debe ser con carácter moderado y ocasional:

    • Carnes rojas y derivados cárnicos procesados. En el caso de ser consumidos se debe tener preferencia por aquellos productos de excelente calidad debiendo ser acompañados de una guarnición de verduras u hortalizas frescas.
    • Respecto a las grasas untables, debe tenerse preferencia por las margarinas o mantequillas sin sal añadida.
    • Moderación en el consumo de azúcares. Las kilocalorías que deben aportar estos alimentos no deben sobrepasar el 10% de las kilocalorías totales de la dieta diaria.
    • Se recomienda un consumo máximo de 5 g/día de sal (cloruro sódico) incluyendo la sal que ya contienen los alimentos.
    • Consumo moderado, ocasional, opcional y racional de bollería industrial, pastelería, chucherías, bebidas azucaradas, helados y confitería. Respecto a la bollería y repostería se recomienda la elaborada en casa.
    • EL alcohol debe reducirse al máximo o ser eliminado de la dieta, aunque si se habla de bebidas fermentadas de baja graduación alcohólica y buena calidad, se recomienda en hombres un máximo de dos copas de vino/día y una en mujeres (siempre en edad adulta). Esta recomendación siempre para personas sanas y no para aquellas que posean patologías donde el alcohol pueda ser perjudicial.

    CONSIDERACIONES COMPLEMENTARIAS

    Además de mostrarse el qué se debe de comer, con qué frecuencia, etcétera, existen unas consideraciones a tener en cuenta:

    • La alimentación debe ser sostenible respecto al mantenimiento medioambiental y del planeta: Reducir el despilfarro de alimentos, Reutilizar las sobras y Reciclar (método de las 3 R).
    • Se debe consumir productos de temporada y cercanía.
    • Comer en compañía y con tiempo puesto que se mejoran los vínculos afectivos entre las personas que comparten esos momentos.
    • Analizar el etiquetado nutricional de los alimentos prestando especial importancia a los niveles de sodio, colesterol, grasas saturadas y valor calórico del producto. Se recomienda visitar para obtener más información:

    http://www.aecosan.msssi.gob.es/AECOSAN/web/seguridad_alimentaria/subdetalle/nutricional.htm

    • La higiene alimentaria es fundamental con el fin de evitar toxiinfecciones alimentarias. Se debe lavar y desinfectar las frutas, verduras y hortalizas entre otras recomendaciones. Se recomienda visitar para obtener más información:

    http://www.aecosan.msssi.gob.es/AECOSAN/web/para_el_consumidor/seccion/recomendaciones.htm

     

    ENLACES DE INTERÉS

     

    REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

    1. Aecosan – Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición [Internet]. [cited 2017 Dec 25]. Available from: http://www.aecosan.msssi.gob.es/AECOSAN/web/para_el_consumidor/seccion/recomendaciones.htm
    2. Requejo AM,  Ortega RM. Ingestas recomendadas de energía y nutrientes. Nutriguía. Madrid: Complutense editorial; 2009. p. 3 – 13.
    3. FESNAD [Internet]. [cited 2017 Dec 24]. Available from: http://www.fesnad.org/?seccion=dinamico&subSeccion=bloque&idS=3&idSS=31
    4. SEEDO – Cálculo IMC [Internet]. [cited 2017 Dec 25]. Available from: http://www.seedo.es/index.php/pacientes/calculo-imc
    5. Sociedad Española De Nutrición Comunitaria [Internet]. [cited 2017 Dec 24]. Available from: http://www.nutricioncomunitaria.org/es/otras-publicaciones

     

    Publicación realizada por:

    Dr. C. Gabriel García Alejo

    Dietista-Nutricionista

  • GASTRITIS CRÓNICA ASOCIADA A HELICOBACTER PYLORI: RECOMENDACIONES DIETÉTICAS, OBJETIVOS Y ENLACES DE INTERÉS PARA ENTREGAR A PACIENTES.

    DEFINICIÓN Y GENERALIDADES

    Con el nombre de gastritis se entiende cualquier inflamación de la mucosa gástrica. Esta puede ser aguda (puntual) o crónica. Por gastritis crónica se entiende una inflamación de la mucosa gástrica de larga duración. La gastritis crónica puede estar asociada a infección por Helicobarter pylori o ser de tipo autoinmune (1).

    Helicobacter pylori es una bacteria gram negativa bastante resistente al medio ácido del estómago. La infección por Helicobacter pylori provoca inflamación mediante respuesta inmunitaria innata y sistémica. La prevalencia de la infección por Helicobacter pylori se correlaciona con el área geográfica y el nivel socioeconómico de la población. La prevalencia en países desarrollados se encuentra en un 10%, mientras que en países en vías de desarrollo se encuentra entre el  80-90%. Respecto a la infección por esta bacteria cerca del 1% de los pacientes desarrolla cáncer gástrico, mientras que un 10-15% de los infectados por la bacteria sufre úlceras sintomáticas (2) (3).

    La infección por Helicobacter pylori se da sobre todo en el antro. Esta infección puede ser extremadamente peligrosa con el paso de los años pues puede desembocar en atrofia de la mucosa pudiendo provocar aclorhídria y déficit de factor intrínseco (4) (5) dando lugar a anemia perniciosa (6). La evolución de esta atrofia puede desencadenar cáncer gástrico (1). También es frecuente la extensión de la gastritis por todo el estómago con el paso de los años.

    En la cronicidad de esta patología, además del tiempo, también influyen factores genéticos, ambientales y evidentemente factores relacionados directamente con la alimentación del paciente.

     

    OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO

    • En pacientes sintomáticos calmar el dolor o eliminar molestias en la parte superior del abdomen (1).
    • Aplicar tratamiento antibiótico erradicador contra Helicobacter pylori (1).
    • Evitar que el paciente realice una dieta deficitaria desde el punto de vista energético y nutricional ya que por el temor al dolor el paciente reduce la ingesta de alimentos.
    • Aplicación de farmacoterapia con el fin de reducir la secreción ácida del estómago (fármacos antiácidos o antisecretores) para llevar a cabo una dieta menos severa además de reducirla en el tiempo.
    • Seguir consejos y recomendaciones dietéticas durante la duración de la patología.

     

    RECOMENDACIONES DIETÉTICAS   Y OTROS CONSEJOS PRÁCTICOS (7)

    A continuación, se muestran algunos consejos dietéticos:

    • Es preferible comer a menudo y en pequeñas cantidades frente a comer pocas veces y mucha cantidad.
    • Se deberá evitar los irritantes químicos o físicos (ver listado) o preparaciones culinarias que le provoque molestias.
    • Se aconseja aquellos alimentos que neutralicen el ácido clorhídrico y contraindicados los que promueven su secreción (ver listado).
    • Se debe comer despacio y masticar bien las comidas.
    • Comer de 5 a 6 veces al día.
    • Mejorar las condiciones psicológicas del entorno con el fin de reducir el estrés.
    • Evitar alimentos grasos.

     

    ALIMENTOS DESACONSEJADOS por ser irritantes químicos:

    • Extractos y caldos de carne (provocan la secreción del ácido clorhídrico y no la neutralizan).
    • Salsas ácidas (p. ej. de tomate).
    • Frutas y zumos ácidos.

    Por ser irritantes físicos o de contacto:

    • Carnes fibrosas. Carnes grasas
    • Cereales de grano entero.
    • Frutas crudas.
    • Verduras y hortalizas crudas.
    • Alimentos o platos salados.
    • Pescado graso. Marisco.
    • Café, incluso descafeinado. Té. Alcohol.
    • Otros: azúcar, en cantidad. Chocolate.
    • Especias, condimentos. Fritos.
    • Mantequillas, margarinas.

     

    ALIMENTOS PERMITIDOS de uso diario:

    • Lácteos (a): Leche descremada. Yogures desnatados. Quesos frescos o light.
    • Cereales, patatas: todos. Preparación culinaria: caldo vegetal, hervidos. Pan blanco, de preferencia tostado.
    • Carnes: de ternera, pollo, cordero, cerdo, caballo, buey, conejo. Serán tiernas, eliminado las partes fibrosas y la grasa visible. Preparación culinaria: hervida, plancha. En este último caso, se evitará que la superficie del filete se tueste de modo visible.
    • Conservas de carne: jamón cocido poco salado.
    • Pescados: magros (blancos), tipo merluza, rape, etc. Preparación culinaria: hervido, a la plancha, frito, rebozado, teniendo la precaución de eliminar el rebozo antes de tomarlo.
    • Huevos: pasados por agua, en tortilla.
    • Frutas: cocidas (hervidas, al horno). Tipo manzana o pera. Dulce de membrillo.
    • Verduras: en forma de puré, o masticadas cuidadosamente. Tipo acelgas, espinacas, judías verdes; puede incluirse zanahoria hervida.
    • Aceites: de oliva o semillas. Crudos o hervidos en los caldos o arroz. Salsa mahonesa.
    • Bebidas: agua.
    • Dulces: galletas tipo «María», bizcocho.

    (a) Las proteínas láctea y cárnica provocan un aumento de la secreción de ácido clorhídrico, pero el grupo amino de sus aminoácidos lo neutralizan.

    Se debe anotar en referencia a los alimentos permitidos que no porque sean permitidos pueden comerse en las cantidades que el paciente desee. Por ello, se aconseja visitar este documento en Internet donde se facilita los gramajes y medidas caseras de un gran número de alimentos:  http://www.blancadecastilla.es/edfisica/_ARTICULOS/pesos_y_raciones_caseras.pdf  (copiar este enlace y pegarlo en la barra de navegación).

    Cuando el DN aporta un plan dietético de 7 días existe la posibilidad de adaptar los menús ante circunstancias especiales  intercambiando alimentos o platos dentro de un mismo día y respetando el número de ingestas diarias. En este sentido, se recomienda no cambiar la comida por la cena o viceversa. Antes de ello, consultar al DN.

     

    ENLACES DE INTERÉS

     

    REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

    1. Planas M, Pérez-Portabella C. Fisiopatología del esófago y estómago. Fisiología aplicada a la nutrición. Barcelona: Mayo ediciones; 2004. p 87-110.
    2. Ernst PB, et al. The translation of Helicobacter pylori basic research to patient care. Gastroenterol; 2006. 130:188.
    3. Fennerty MB. Helicobacter pylori: why it still matters in 2005. Cleveland Clinic J Med; 2005. 72:S1.
    4. Selgrad M, et al. Dyspepsia and Helicobacter pylori; 2008. Dig Dis. 2008. 26:210.
    5. Israel DA, Peek RM. The role of persistence in Helicobacter pylori Curr Opin Gastroenterol; 2006. 22:3.
    1. Kathleen L, Escott-Stump S,  Raymon JL. Tratamiento nutricional médico en los trastornos del esófago, estómago y duodeno. Krause dietoterapia. Barcelona: Elsevier Inc.; 2013. p. 592-598.
    1. Cervera P, Clavés J, Rigolfas L. La dieta en las enfermedades del aparato disgestivo. Alimentación y dietoterapia. Madrid: Ed. McGraw-Hill; 2004. p. 353-369.

     

    Publicación realizada por:

    Dr. C. Gabriel García Alejo

    Dietista-Nutricionista

  • DISLIPOPROTEINEMIA DE TIPO IIa: RECOMENDACIONES DIETÉTICAS, OBJETIVOS Y ENLACES DE INTERÉS PARA ENTREGAR A PACIENTES.

    DEFINICIÓN Y GENERALIDADES

    Las dislipoproteinemias, también llamadas dislipemias o hiperlipidemias son alteraciones de los lípidos de cualquier tipo en sangre. Estas alteraciones de lípidos en sangre son la causa fundamental de enfermedades del aparato circulatorio y a su vez, la primera causa de mortalidad en países desarrollados (1).

    En el año 2009 la OMS publicó que las enfermedades de origen cardiovascular son la principal causa de muerte en todo el mundo. Y hoy en día, siguen manteniéndose en primer lugar siendo consideradas una verdadera pandemia mundial.

    Aunque en las dislipoproteinemias el factor genético tiene su peso, factores fenotípicos, en este caso la alimentación, es responsable del 90-95% de los niveles elevados de lípidos plasmáticos (2).

    La clasificación de las dislipoproteinemias se puede realizar siguiendo diferentes criterios (3):

    • Según el perfil lipídico: hipercolesterolemia aislada, hipertrigliceridemia aislada, hiperlipemia mixta e hipoalfalipoproteinemia.
    • Según la etiología: primarias, adquiridas o secundarias.
    • Según Fredrikson-OMS: También denominada clasificación fenotípica. A pesar de poseer alguna limitación en cuanto a su clasificación, en esta revisión es la clasificación que se ha seguido por su utilidad en ordenar las dislipoproteinemias y por facilidad desde un punto de vista programático. Estas son: tipo I, tipo IIa, tipo IIb, tipo III, tipo IV y tipo V.

    Con el fin de mejorar el nivel de comprensión respecto a las hiperdislipemias por parte del paciente se explicará a continuación qué son las lipoproteínas, su estructura y clasificación.

    Una lipoproteína es un lípido unido a una proteína.  Esta asociación es de extrema importancia pues los lípidos no se solubilizan bien en la sangre. Y para que se dé esta solubilización un lípido debe estar unido a una proteína y de esta manera pueda ser transportado por el torrente sanguíneo ya sea desde un el punto de absorción al de utilización, bien desde un punto de degradación a otro de eliminación.

    La parte lipídica de la lipoproteína puede ser un fosfolípido, triglicéridos, colesterol libre o esterificado y ácidos grasos no  esterificados. En cuanto a la parte proteica son las denominadas apoproteinas sintetizadas en intestino e hígado y que sirven de vehículo de transporte a los lípidos (1).

    Una vez unido el lípido a la apoproteína se configura la lipoproteína y se clasifican en función de la densidad de estas:

    • Se forman en la mucosa intestinal. Estos son ricos en triglicéridos y se transportan hacia los tejidos para ser almacenados o ser utilizados como fuente de energía. Por este motivo, los quilomicrones suelen aparecen en circunstancias pospandriales.
    • Lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL). Son ricas en triglicéridos de origen endógeno sintetizadas por el hígado donde se produce el colesterol, los fosfolípidos y algunas apoproteínas que forman parte de VLDL. Estas lipoproteínas transportan su contenido hacia los tejidos donde liberan los triglicéridos con el fin de ser almacenados o usados como fuente de energía.
    • Lipoproteínas de baja densidad (LDL). Este tipo de lipoproteína contiene la mayor parte de colesterol circulante el cual es transportado a los tejidos. Estas lipoproteínas son las más aterogénicas de ahí que se las conozca popularmente como “colesterol malo”.
    • Lipoproteínas de alta densidad (HDL). Se origina en el hígado y es en el torrente sanguíneo es donde se une a sus principales constituyentes, algunos procedentes de la mucosa intestinal y otros del hígado. Su principal función es la de depurar el colesterol a los tejidos periféricos para llevarlo hasta el hígado y transformarlo en ácidos biliares. De esta manera se excreta por la bilis. Esta acción impide la acumulación de colesterol en las paredes arteriales. Por esta razón se le denomina “colesterol bueno”.

    Los valores de referencia aceptables en sangre de estas lipoproteínas son los siguientes:

    • Colesterol: Menos de 200 mg/dl.
    • LDL: Óptimo < 100 mg/dl; de 100 a 129 mg/dl normal; de 130 a 159 mg/dl moderadamente alto; de 160 a 189 mg/dl elevado y > 190 mg/dl muy elevado.
    • HDL: Óptimo si >40 mg/dl en hombres y >50 en mujeres.
    • Triglicéridos: Óptimo si < 150 mg/dl; de 150 a 199 mg/dl normal-alto; de 200 a 499 mg/dl alto y > 500 mg/dl muy alto. El límite para comenzar con tratamiento se encuentra en 200 mg/dl (3).

    Una dieta terapéutica es un elemento fundamental en el tratamiento de las dislipemias aunque no siempre resulta eficaz. En estos casos de ha de recurrir a la farmacoterapia. En este sentido, los principales medicamentos hipolipemiantes que se prescriben son: estatinas, fibratos, quelantes de ácidos biliares, ácido nicotínico, etc. También en casos excepcionales las técnicas quirúrgicas pueden ser aplicadas aunque estas entrañan grandes riesgos.

    Cada tipo de dislipoproteinemia tiene un tratamiento específico. En el caso de las dislipoproteinemias de tipo IIa (fenotipo tipo II) debe ser tratada como una hipercolesterolemia, aunque en su variante hiperlipidemia familiar combinada los triglicéridos también pueden estar elevados.

    Este tipo de dislipoproteinemia presenta un elevado riesgo aterogénico, valores de colesterol sérico elevados, triglicéridos en sangre normales y lipoproteína LDL elevada (4).

    Las dislipoproteinemias de tipo II pueden presentar distintas formas:

    • Hipercolesterolemia familiar (fenotipo IIa): defecto genético en los receptores de las LDL lo que desencadena valores de colesterol y LDL elevados. Estos pacientes presentan un grave riesgo de cardiopatía isquémica en edades tempranas además de presentar depósitos xantomatosos en tendones y piel.
    • Hipercolesterolemia poligénica (fenotipo IIa): Es la forma más frecuente (80% de los casos). Existe también un déficit de receptores LDL.
    • Hiperlipidemia familiar combinada (fenotipos IIa, IIb, IV). Se caracteriza por la elevación del colesterol o de los triglicéridos, o de ambos a la vez y que presentan miembros de una misma familia.

     

    OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO

    • Reducción de peso en caso sobrepeso u obesidad puesto que la hipercolesterolemia es 4 veces más frecuente en obesos (1).
    • Retardar el desarrollo de la aterosclerosis y reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, particularmente elevado cuando existe una hipercolesterolemia.
    • Normalizar o evitar el aumento de niveles séricos de colesterol.
    • Normalizar niveles séricos de la lipoproteína LDL a valores óptimos y mantener o aumentar los de HDL.
    • Regresión de lesiones ateromatosas.
    • Corregir hábitos alimentarios del paciente e implementar programa de ejercicio físico como adyudante en el tratamiento hipolipemiante.

     

    RECOMENDACIONES DIETÉTICAS  Y OTROS CONSEJOS PRÁCTICOS

    Todas las recomendaciones dietéticas hacen de esta dieta una dieta hipolipemiante donde se busca la reducción de grasas saturadas y colesterol, un aumento de fibra y un mayor aporte de grasa mono y poliinsaturada (5).

    A continuación, se aporta un listado de alimentos desaconsejados y aconsejados:

    ALIMENTOS DESACONSEJADOS o de consumo muy esporádico (6):

    • Zumos comerciales, néctares y naturales (solo con triglicéridos elevados).
    • Pasta al huevo, rellenas.
    • Futas en almíbar y frutas secas (uva pasa, orejones, dátiles, coco desecado, etc.). En el caso de triglicéridos elevados.
    • Carnes grasas (partes grasas del cordero, vaca buey, ternera cerdo y jamón serrano. Venado y animales de caza)
    • Embutidos y fiambres.
    • Bacon, hamburguesas, salchichas (incluidas las de tipo “light”), vísceras, pato, ganso.
    • Patés, “foie”.
    • Mantequilla, manteca, tocino, sebo.
    • Alcohol consumo reducido y preferentemente vino. Totalmente prohibido con triglicéridos elevados.
    • Quesos curados, semigrasos.
    • Leches enteras o semidesnatadas.
    • Yogures semidesnatados, enteros o con frutas.
    • Natas, salsas, mousse cremas y flanes.
    • Bollería (croissants, ensaimadas, donuts, etc.), pastelería, galletería, snacks (tipo ganchitos, morro de cerdo, etc.). Chocolate y sus bebidas derivadas. Café irlandés.
    • Patatas fritas tipo chips y verduras fritas en aceites.
    • Caramelos, turrón, mazapán, otros dulces.
    • Platos precocinados o preparados.
    • Mahonesa, bechamel elaborada con leche entera o semidesnatadas.
    • Refrescos azucarados.

     

    ALIMENTOS PERMITIDOS de uso diario (6):

    • Panes especiales (tipo pan de nueces, pan de aceite, pan con semillas y frutos secos, etc.).
    • Pan, arroces, pastas, harinas (todo de preferencia integral).
    • Pescado blanco (gallo, rape, faneca, merluza, lenguado, maruca, bacalao, bacaladilla, cabracho, congrio, gallineta, rodaballo, lubina, dorada, etc.).
    • Pescados semigrasos y azules (sardinas, salmón, Anchoa o boquerón, anguila, atún, arenque, bonito, jurel, lamprea, pez espada, emperador, salmonete, caballa o verdel.
    • Cefalópodos (calamar, pulpo, sepia).
    • Moluscos (almejas, mejillones, ostras, etc.).
    • Huevos enteros (4-5 semanales incluidos los que se utilicen en preparaciones) (5).
    • Aceites (cualquier tipo excepto coco y palma).
    • Margarinas con estanoles o esteroles.
    • Leche y yogures desnatados o productos comerciales elaborados con leche desnatada. Quesos frescos.
    • Frutos secos (almendras, avellanas y nueces).
    • Pollo y pavo sin piel. Conejo.
    • Frutas especialmente aguacate y verduras.
    • Hierbas aromáticas.

    En relación al aumento del colesterol y lipoproteína LDL en sangre, estos van a estar dietéticamente influenciados por:

    • El aumento en el consumo de alimentos de ricos en colesterol (el colesterol es una grasa de origen animal y no vegetal).
    • Consumo de alimentos ricos grasas saturadas (alimentos ricos en grasas de animales de origen terrestre, además de aceite de coco y palma).
    • Consumo de alimentos ricos en grasas trans (grasas de alimentos procesados en la industria alimentaria).

     

    Se debe anotar en referencia a los alimentos permitidos o aconsejados que no porque sean “permitidos” pueden comerse en las cantidades que el paciente desee. Por ello, se aconseja visitar este documento en Internet donde se facilita los gramajes y medidas caseras de un gran número de alimentos:  http://www.blancadecastilla.es/edfisica/_ARTICULOS/pesos_y_raciones_caseras.pdf  (copiar este enlace y pegarlo en la barra de navegación).

    Los sistemas de cocción recomendados son los siguientes: horno, vapor, hervido, plancha y papillote. Quedan desaconsejadas las frituras, rebozados y empanados. Las sartenes a utilizar preferiblemente deben ser antiadherentes con el fin de utilizar poco aceite.

    La prohibición absoluta de ciertos alimentos puede conducir a la obsesión por consumirlos. Por este motivo, se debe permitir cierta flexibilidad en el consumo de estos y habilitar un día libre a la semana (si el dietista-nutricionista (DN) lo creyese oportuno), ya sea un día completo, o parte de varios (desde sábado noche a domingo tarde, por ejemplo). Igualmente podemos salirnos de forma puntual algunos días en algunas ingestas, siempre bajo el consentimiento del DN por lo que no realizaremos ningún día libre. Son los denominados PUNTOS CRÍTICOS de la semana (cena con amistades todos los jueves noche, ir al cine todas las semanas el día del espectador, sábado cena con amigos, domingo comida familiar, etcétera).

    Cuando el DN aporta un plan dietético de 7 días existe la posibilidad de adaptar los menús ante circunstancias especiales  intercambiando alimentos o platos dentro de un mismo día y respetando el número de ingestas diarias. En este sentido, se recomienda no cambiar la comida por la cena o viceversa. Antes de ello, consultar al DN.

    Se recomienda hacer como mínimo 5-6 comidas con el fin de no guardar largos ayunos que promueva niveles bajos de glucosa sanguínea y a su vez se eleven los niveles de la hormona cortisol (7) (8). Otra implicación negativa por llegar con hipoglucemia a una comida con contenido en carbohidratos es que tanto los niveles de glucemia como de insulinemia se disparan bruscamente tras la ingestión de estos alimentos a diferencia de si no se llega a una comida en estado de ayuno prolongado (9). La insulina va a propiciar una rápida captación de  la glucosa por parte de tejidos (por ejemplo, tejido adiposo) promocionando así una nueva hipoglucemia. Es a lo que se conoce con el nombre de hipoglucemia pospandrial o reactiva (10).

    En el plan semanal que se porte por el DN y a no ser que este diga lo contrario, no es necesaria la realización de los días consecutivos. Se puede alternar, e incluso repetir un menú de un día, es decir, si el martes se decide hacer un día, el miércoles también podría ser este mismo día. En este sentido, se debe tener extremo cuidado con el fin de no caer en la monotonía de realizar siempre el mismo menú de un día por ser el que más nos agrada. Si esto es así se deberá advertir de este hecho al DN para que siguiendo las instrucciones del paciente adapte y personalice aún más el plan dietético.

    La pérdida de peso en el caso de pacientes con sobrepeso u obesidad disminuye el nivel de colesterol plasmático y aumenta las HDL, especialmente cuando va acompañada de ejercicio físico (1). Por lo tanto, se recomienda la realización diaria de este. A continuación, se explica cuales son las diferentes fases que el paciente debería realizar hasta llegar a un estado físico óptimo ya que el ejercicio físico se debe adaptar a las posibilidades y aptitudes del paciente. En primer lugar aplicar un plan de actividad física lento pero progresivo durante varias semanas que implica reducir el sedentarismo al igual que fomentar las actividades cotidianas que aumentan el gasto calórico, como subir más escaleras, usar la bici o caminar, usar menos el coche, etc. En segundo lugar y conforme se vaya perdiendo peso y aumentando la capacidad funcional del paciente, se debe aumentar tanto la intensidad como el tiempo de estas actividades hasta un mínimo de 45-60 min/día. En tercer lugar, para que la actividad física sea eficaz en la pérdida de peso y/o mantenimiento, se requiere de ejercicios a una determinada intensidad o esfuerzo, siendo así los ejercicios de actividad física moderada o intensa los que permiten alcanzar estos objetivos. Entre ellos, se encuentran el fútbol, baloncesto, natación, ciclismo, jogging, etc  (11). Por último, es recomendable ejercicios de resistencia de 2 a 3 veces por semana que impliquen todos los grupos musculares (con pesas por ejemplo): seleccionar de 8 a 10 tipos de ejercicios y realizar de 10 a 15 repeticiones para cada ejercicio programado (12).

    Cuando se realice el ejercicio físico es mejor hacerlo en estado de ayuno postabsortivo, es decir, de 2 a 3 horas desde la última comida realizada, y no en una situación pospandrial, es decir, después de cualquier ingesta. En fines de semana (sábados y domingos) o días libres se deberá incrementar la dedicación a realizar ejercicio físico.

     

    ENLACES DE INTERÉS

    REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

    1. Cervera P, Clavés J, Rigolfas L. Dieta en las dislipoproteinemias. Alimentación y dietoterapia. Madrid: Ed. McGraw-Hill; 2004. p. 326-337.
    2. Diarrea y estreñimiento. En: Grado en Nutrición Humana y Dietética. Nutrición en la enfermedad y poblaciones con requerimientos especiales. Burgos. Universidad Isabel I; 2017.
    3. Dietas con control de lípidos. Dietas con control de fibra. En: Grado en Nutrición Humana y Dietética. Dietotecnia. Burgos. Universidad Isabel I; 2017.
    4. pdf [Internet]. [cited 2017 Dec 9]. Available from: http://www.fepreva.org/curso/4to_curso/bibliografia/volumen3/vol3_7.pdf
    5. Dietas con control de lípidos. Dietas con control de fibra. En: Grado en Nutrición Humana y Dietética. Dietotecnia. Burgos. Universidad Isabel I; 2017.
    6. Muñoz M, Aranceta J, García-Jalón I. Enfermedades cardiovasculares. Nutrición aplicada y dietoterapia. Madrid: Ed. Edunsa; 2006. P. 409-458.
    7. Ivy J, Portman R. Principios de programación nutricional. Programación nutricional deportiva. Barcelona: Ed. Paidotrivo; 2010. P. 15-35.
    8. Requejo AM,  Ortega RM. Nutrición en el deportista. Nutriguía. Madrid: Complutense editorial; 2009. p. 47 – 54.
    9. Barbany JR. Carbohidratos. Alimentación para el deporte y la salud. Barcelona: Editorial MR; 2002. P 72-74.
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    Publicación realizada por:

    Dr. C. Gabriel García Alejo

    Dietista-Nutricionista