RECOMENDACIONES DIETÉTICAS, OBJETIVOS Y ENLACES DE INTERÉS PARA ENTREGAR A PACIENTES
DEFINICIÓN Y GENERALIDADES
[NOTA PREVIA: El síndrome de intestino corto, además del tratamiento dietoterapéutico, debe ser tratado farmacológicamente. Estas recomendaciones solo tienen en cuenta los aspectos dietéticos de la enfermedad entre otros y no los farmacológicos. En este sentido, el paciente deberá consultar a su médico.]
El síndrome de intestino corto (SIC) es una afección ocasionada tras la extirpación de un segmento grande del intestino delgado que ocasiona una reducción en la absorción de macro y micronutrientes (1). Este se asocia a una morbilidad y mortalidad significativas, una calidad de vida reducida y un elevado coste sanitario. Los signos y síntomas dependen de la cantidad de intestino delgado remanente (2).
Pese a que la prevalencia de la patología no está del todo confirmada por ausencia de notificación y bases de datos confiables, las estimaciones indican que la prevalencia es de 1.4 casos por cada millón de habitantes en Europa, variando hasta 2-5 casos por millón de habitantes a nivel internacional (2,3).
Los principales motivos o causas para llevar a cabo una resección de colon que ocasiona el síndrome de intestino corto son complicaciones tras una cirugía abdominal, obstrucción intestinal, isquemia mesentérica, neoplasias, enfermedad de Crohn o colitis ulcerosa, traumatismos e infecciones (2,4).
Existen diferentes factores que van a determinar la gravedad y el tipo de malabsorción que se produce en la patología. La pérdida de superficie intestinal de absorción supone una deficiencia de nutrientes específicos. Esto dependerá de la zona del intestino delgado que ha sido extirpada (2). Las diferentes resecciones pueden ser (4):
- Duodenal: en esta parte del intestino se lleva a cabo la absorción de micronutrientes como el hierro, cobre, zinc y ácido fólico. Además, es la zona de entrada de enzimas pancreáticas y sales biliares.
- Yeyunal: en esta parte del intestino se encuentran las hormonas entéricas yeyunales, importantes para una correcta digestión y absorción. Tras la resección yeyunal el íleon se adapta y las funciones del yeyuno. Al acelerarse el tránsito y reducirse la superficie de absorción disminuye la absorción de micronutrientes y aumentan las cantidades de azúcares fermentables y lípidos.
- Ileal: es el único lugar de absorción de sales biliares y del complejo vitamina B12 -factor intrínseco. También se produce la absorción de gran parte de los líquidos ingeridos. Al disminuir la absorción de sales biliares se produce una hipoabsorción de grasas y de vitaminas liposolubles (A, D, E, K).
El colon es responsable de la reabsorción de líquidos y su preservación es crítica para mantener el estado de hidratación.
Otros mecanismos responsables de la malabsorción son el aumento de la velocidad de tránsito intestinal y el sobrecrecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO) secundario a la alteración en la motilidad y la pérdida de la válvula ileocecal. Existen tres tipos de síndrome de intestino corto que determinarán en gran medida la sintomatología asociada (4):
- Tipo 1 (yeyunostomía terminal): extirpación completa de íleon y colon y resección parcial de yeyuno. Los pacientes presentan vaciamiento gástrico y tránsito intestinal acelerado y aumento de la excreción de agua y electrolitos, lo que supone un aumento del riego de deshidratación, hipotensión e insuficiencia renal.
- Tipo 2 (anastomosis yeyunocolónica): extirpación de la mayor parte o totalidad del íleon con preservación del colon. Los pacientes pueden reabsorber líquidos no absorbidos en el colon, por lo que la principal sintomatología que presentan es desnutrición, diarrea, esteatorrea y deficiencias de vitaminas y minerales.
- Tipo 3 (anastomosis yeyuno-ileal): extirpación del yeyuno. Queda remanente el íleon terminal y el colon intacto. Los pacientes no suelen necesitar nutricion enteral o parenteral.
Para llevar a cabo el diagnóstico del síndrome de intestino corto, algunas de las pruebas que se llevan a cabo son la valoración del estado nutricional mediante el análisis de sangre y heces, radiografía de contraste, tomografía computarizada, resonancia magnética y enterografías con el objetivo de detectar obstrucciones o alteraciones en el intestino (5).
La farmacoterapia utilizada en el tratamiento de la patología tiene como objetivo principal el control de la sintomatología. Los fármacos utilizados son: inhibidores de los receptores H2 e inhibidores de bomba de protones (tratamiento de la hipergastrinemia), antidiarreicos (enlentecimiento del vaciamiento gástrico), enzimas pancreáticas (si existe esteatorrea) y antibióticos, prebióticos y probióticos (tratamiento del sobrecrecimiento bacteriano) (6).
OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO (7)
- Promoción de la adaptación intestinal manteniendo el estado nutricional e hidratación.
- Reducción del volumen de las heces y aumento de su consistencia.
- Prevención de las complicaciones asociadas a la enfermedad de base y a la nutrición parenteral prolongada.
RECOMENDACIONES DIETÉTICAS Y OTROS CONSEJOS PRÁCTICOS (4,8,9,10)
Tras una resección intestinal, la mayoría de pacientes requieren de nutrición parenteral para restablecer y mantener el estado nutricional. La duración de la nutrición parenteral dependerá de la longitud de intestino que ha sufrido la resección, el total de intestino remanente y el estado de salud del paciente. La transición a comidas sólidas puede llevar semanas e incluso meses y la adaptación total puede tardar entre 1 y 2 años tras la cirugía.
La dieta debe ser hipercalórica e hiperproteica para compensar la malabsorción y dado que le vaciamiento gástrico está acelerado, es preferible priorizar la alimentación sólida frente a la dieta líquida.
La distribución de macronutrientes recomendada es la siguiente:
- Hidratos de carbono: aumentar progresivamente el aporte de hidratos de carbono complejos hasta un 40-50% del aporte calórico total, evitando en la medida de lo posible los azúcares simples.
- Proteínas: 20-30% del aporte calórico total.
- Grasas: 20-30% del aporte calórico total.
El aporte de fibra dietética ralentiza el tránsito intestinal mejorando la absorción de nutrientes y, si es necesario, se puede valorar su suplementación con un aporte de hasta 5-10 gramos al día. Para reducir el riesgo de distensión, dolor abdominal y diarrea se aconseja ingerir 6 comidas de poca cantidad al día, evitando la lactosa, la cafeína, el té y alimentos con altas concentraciones de azúcares simples. En ocasiones se debe limitar el aporte de grasas valorando la tolerancia a estas y se recomienda reemplazar el 50-75% del aporte de grasa en la dieta con triglicéridos de cadena media (TCM). Si se utilizan TCM se debe fraccionar la dosis en varias tomas para evitar posibles diarreas. Los electrolitos e ingestas líquidas deben ser administrados de la misma forma.
Los suplementos de vitaminas liposolubles (A, D, E y K), calcio, magnesio y zinc pueden ser necesarios por posible hipoabsorción.
Se debe limitar la ingesta de oxalatos para prevenir posibles litiasis por oxalato cálcico.
Se debe tener cuidado con la sobrealimentación como intento de compensar la hipoabsorción ocasionada, ya que puede ocasionar un empeoramiento de la misma.
ALIMENTOS A EVITAR (11)
Como se indica en el apartado “Recomendaciones dietéticas y otros consejos prácticos” los alimentos a evitar en esta patología son:
- Café y alimentos o bebidas con cafeína.
- Té.
- Alimentos ultraprocesados con alto contenido en azúcares simples.
- Alimentos con alto contenido en ácidos grasos saturados: mantequilla, aceite de palma, coco, manteca, panceta, embutidos grasos, queso curado.
- Alimentos con alto contenido en oxalatos: espinacas, remolacha, acelgas, frutos secos, chocolate, limón, fresas, frambuesas, frutas secas, mandarinas, moras, uva negra, mora, berzas, puerro, ruibarbo, apio, alcachofa, berenjena, berros, cebollinos, coliflor, escarola, germen de trigo, judías verdes, pimientos verdes, calabacín, cerveza, soja y derivados (tofu, tempeh, miso… ), mantequilla.
ENLACES DE INTERÉS
- “Manual MSD. Síndrome del intestino corto”: https://www.msdmanuals.com/es-es/professional/trastornos-gastrointestinales/síndromes-de-malabsorción/síndrome-del-intestino-corto
- “MedlinePlus. Síndrome del intestino corto”: https://medlineplus.gov/spanish/ency/article/000237.htm
- “Mayo Clinic. Síndrome del intestino corto”: https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/short-bowel-syndrome/diagnosis-treatment/drc-20450377
- “NUPA. Asociación española de ayuda a pacientes con fallo intestinal, nutrición parenteral y trasplante multivisceral”: https://somosnupa.org/
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
- Manual MSD versión para público general [Internet]. [citado 13 de febrero de 2024]. Síndrome del intestino corto – Trastornos gastrointestinales. Disponible en: https://www.msdmanuals.com/es-es/hogar/trastornos-gastrointestinales/malabsorci%C3%B3n/s%C3%ADndrome-del-intestino-corto
- Massironi S, Cavalcoli F, Rausa E, Invernizzi P, Braga M, Vecchi M. Understanding short bowel syndrome: Current status and future perspectives. Digestive and Liver Disease. marzo de 2020;52(3):253-61.
- Nightingale J. Guidelines for management of patients with a short bowel. Gut. 1 de agosto de 2006;55(suppl_4):iv1-12.
- Mahan L, Escott-Stump S, Raymond JL. Resecciones de intestino delgado y síndrome del intestino corto. Consecuencias nutricionales de la cirugía intestinal. Krause Dietoterapia. 13ª edición. 2013. p 636-637.
- Síndrome del intestino corto – Diagnóstico y tratamiento – Mayo Clinic [Internet]. [citado 15 de febrero de 2024]. Disponible en: https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/short-bowel-syndrome/diagnosis-treatment/drc-20450377
- Burgos Peláez R, Cuerda Compes Ma C, García-Luna PP, Martínez Faedo C, Mauri Roca S, Moreno Villares JM, et al. Teduglutida: revisión de su uso en el síndrome de intestino corto. Nutrición Hospitalaria. agosto de 2016;33(4):969-77.
- Servicio madrileño de salud. Recomendaciones dietético nutricionales “ante resecciones de intestino delgado e ileostomía”. En: Recomendaciones Dietético Nutricionales. Mayo 2013. Madrid. p. 135.
- Billiauws L, Maggiori L, Joly F, Panis Y. Medical and surgical management of short bowel syndrome. Journal of Visceral Surgery. septiembre de 2018;155(4):283-91.
- Chandra R, Kesavan A. Current treatment paradigms in pediatric short bowel syndrome. Clin J Gastroenterol. abril de 2018;11(2):103-12.
- Aksan A, Farrag K, Blumenstein I, Schröder O, Dignass AU, Stein J. Chronic intestinal failure and short bowel syndrome in Crohn’s disease. WJG. 28 de junio de 2021;27(24):3440-65.
- Base de Datos BEDCA [Internet]. [citado 22 de febrero de 2024]. Disponible en: https://www.bedca.net/bdpub/