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  • OBJETIVOS DEPORTIVOS: AUMENTO DEL RENDIMIENTO FÍSICO-DEPORTIVO SIN REDUCIR GRASA CORPORAL PREVIAMENTE (recomendado para deportes de resistencia y resistencia con empleo de fuerza): RECOMENDACIONES DIETÉTICAS Y OBJETIVOS PARA ENTREGAR A PACIENTES.

    DEFINICIÓN Y GENERALIDADES

    El mejor sistema para incrementar el rendimiento deportivo es sin duda alguna, incrementar la ingesta de ciertos alimentos además de seleccionar el momento para cuando tomarlos. Y evidentemente, no dejar de lado el programa de entrenamiento específico para cada modalidad deportiva. Ante este “cuánto, cuándo y qué alimentos”, se ha de tener especial cuidado en aquellos alimentos de elevada densidad energética pues pueden influir directamente en el aumento de la grasa corporal lo cual puede repercutir en una bajada indeseable del rendimiento deportivo en deportistas de resistencia como consecuencia del empeoramiento de la composición corporal (1). También una cantidad excesiva de alimentos con una densidad energética baja-moderada pueden favorecer dicho aumento.

    En relación al aporte de micronutrientes (vitaminas y minerales) nunca deberá descuidarse, por lo que se realizará una dieta lo más variada y  equilibrada posible (teniendo en cuenta siempre las necesidades de macronutientes de cada modalidad deportiva ya que algunas de las cuales se alejan del concepto de equilibrio dietético).

    Las modalidades deportivas de los deportes de resistencia (carreras de medio fondo, de fondo, natación largas distancias, maratón, etcétera.) y de resistencia con empleo de fuerza (fútbol, baloncesto, triatlón, ciclismo, piragüismo, etcétera.) comparten recomendaciones nutricionales similares. Los deportes de resistencia requieren de un porcentaje de carbohidratos ligeramente más alto que los deportes de resistencia con empleo de fuerza (2).

    En este tipo de tratamiento dietético-deportivo en el que el deportista posee un porcentaje de grasa corporal bajo, la optimización en su nutrición puede dar como resultado un ligero aumento de peso corporal a expensas del aumento de masa muscular. Un incremento elevado de la masa muscular puede influir negativamente en el rendimiento deportivo. Paralelamente, si el plan dietético está bien planteado, el sujeto debe mantener la proporción de masa grasa constante aunque su porcentaje de grasa puede disminuir debido al ligero aumento de la fracción muscular.

    Tres factores importantes se han de tener en cuenta para conseguir la mejora del rendimiento deportivo: factor físico–deportivo, la alimentación y el periodo de actividad deportiva en el que se encuentra el deportista.

    Respecto al primero, debe ser personal altamente cualificado y con las titulaciones académicas pertinentes los que valoren si el deportista se encuentra tanto mental como físicamente preparado para realizar un riguroso programa de entrenamiento, es decir, valorar si el deportista debe sufrir una adaptación anatómica (3). Será en este punto donde el deportista incrementará en mayor medida su rendimiento deportivo.

    En relación al factor “alimentación” será abordada más adelante y las recomendaciones dietéticas oportunas estarán orientadas a la dieta base diaria y a las diferentes ingestas alrededor del entrenamiento del deportista de resistencia (pre-, per- y post entrenamiento).

    Por último, y no menos importante, el periodo de actividad deportiva hace referencia al periodo o momento deportivo del año o temporada en que se encuentra el deportista en función de la intensidad de la actividad deportiva (4):

    • Periodo de descanso: relativo a las etapas vacacionales o temporadas fuera de competición.
    • Periodo de entrenamiento o preparación: se corresponde con la etapa previa a la competición y cuya duración es muy variable en función de la disciplina deportiva.
    • Periodo de competición: se corresponde con el/los día/s de una competición.
    • Periodo de recuperación: posterior al de la realización de una competición.

    Debido a que la alimentación en cada fase presenta diferentes peculiaridades específicas, las pautas dietéticas recomendadas en esta revisión van a estar encaminadas a cubrir las necesidades tanto energéticas como nutricionales del periodo de entrenamiento o preparación. La alimentación específica para los periodos de “competición” y “recuperación posterior a la  competición” se abordará en otras revisiones.

    Realmente, la realización de la planificación dietética para el incremento del rendimiento deportivo debe realizarse durante el periodo de entrenamiento o preparación del deportista.

    El abordaje de la alimentación en el periodo de entrenamiento o preparación se realizará desde el punto de vista de la periodización nutricional pendulando esta en torno al momento del entrenamiento.  Se diferencian tres fases (5): fase de pre entrenamiento, de per entrenamiento y fase de post entrenamiento.

    Evidentemente, un correcto entrenamiento de resistencia tiene un efecto beneficioso sobre el rendimiento deportivo ya que interviene directamente sobre el consumo relativo de fuentes energéticas en el ejercicio (debido en parte al aumento de la capilarización, lo cual permite una mejor captación muscular de oxígeno, en parte al aumento del número de mitocondrias en las fibras musculares, lo que permite un ahorro de glucógeno) (5).

    Por lo tanto, el entrenamiento ejerce un efecto importante sobre la alimentación en las tres fases mencionadas anteriormente: un deportista entrenado correctamente, es decir, con las dos ventajas citadas, es menos dependiente de la glucólisis anaeróbica (consumo de glucosa) por lo que ahorrará más glucógeno. El músculo se hace más dependiente del sistema oxidativo o aeróbico (glucólisis aeróbica) utilizando más triglicéridos intramusculares y ácidos grasos plasmáticos como fuente de energía. El resultado es que el consumo relativo carbohidratos/grasas para un mismo ejercicio en un deportista entrenado es menor que para un deportista poco entrenado, es decir, este último consumirá más carbohidratos disminuyendo así el rendimiento deportivo.

    Habiendo dejado clara la influencia del entrenamiento en la alimentación del deportista, se ha de mencionar que la ingesta de carbohidratos (y en menor grado otros nutrientes como proteínas, potasio, sodio, etcétera.) van a jugar un papel decisivo en el rendimiento ya que una baja disponibilidad de glucosa limita la capacidad del esfuerzo y es causa de fatiga (6). Por lo tanto, ¿cuáles son las recomendaciones nutricionales antes del ejercicio?

     

    Alimentación antes del ejercicio.

    La alimentación antes del ejercicio puede contribuir tanto negativa como positivamente. Existen variables interindividuales que hacen que cada deportista tenga que dar con su “receta mágica”. Este, ha de aprender tanto de sus aciertos como de sus errores antes y durante el ejercicio con el fin de ver qué receta le funciona mejor. No se trata exclusivamente de comer bien o mal antes/durante el entrenamiento o competición, sino que hay que tener otros factores en cuenta tales como el tipo de deporte, condiciones del entrenamiento, edad, género, estrés emocional y mental, nivel de hidratación, cambios hormonales, etcétera.

    Al margen de lo anteriormente expuesto y basándose en la alimentación previa al ejercicio, los objetivos que se persiguen en esta fase son algunos tales como prevenir la hipoglucemia, evitar tener hambre, aportar la energía necesaria a través de los alimentos y tranquilizarse mentalmente sabiendo que hay suficiente “combustible”.

    Las recomendaciones generales antes del ejercicio son (5):

    • 3 a 4 horas previas al ejercicio.

    Deberá ser una comida rica en hidratos de carbono para mantener una correcta glucemia con un nivel bajo de proteínas, grasa y fibra (6): pasta o arroz con verduras y una cantidad moderada (50-60 g) de atún al natural o bien claras de huevo o queso fresco desnatado.

    NO se debe arriesgar a probar platos o comidas nuevas en esta fase ya que existe el riesgo de que sean mal tolerados desde un punto de vista digestivo, se sufra algún tipo de intolerancia, alergia u otras molestias gastrointestinales.

    • 30 a 60 minutos previos al ejercicio.

    Algunos deportistas pueden verse afectados negativamente por la ingestión de comida en este periodo. El motivo es debido a la hipoglucemia que puede darse por el exceso de secreción de insulina. Además, puede producirse una inhibición de la degradación de glucógeno muscular y movilización de grasa del tejido adiposo (lipólisis).

    Por lo tanto, el deportista, al igual que en la fase anterior, no deberá arriesgarse a tomar comidas nuevas que puedan causarle perjuicio alguno.

    Entre las comidas aconsejadas se encuentran aquellas de fácil digestión como, cereales no integrales, yogures líquidos (o no) desnatados macedonias de frutas, fruta deshidratada, zumos, cereales no integrales, galletas bajas en grasa y azúcares, biscotes con mermelada, membrillo, muesli no integral, etcétera. En el caso de alimentos sólidos se podrá ingerir agua aunque en pequeñas cantidades (100-200 ml) ya que de lo contrario puede ralentizarse el vaciado gástrico (7).

    También, y en sustitución de todo lo anterior, es posible tomar una bebida azucarada (300 – 500 ml) con unos 30 a 50 g de glucosa o sus polímeros (8). Así se garantiza una correcta hidratación que en el caso de pruebas inferiores a 1 hora puede llegarse a incluso prescindir de ella. Al igual que con los alimentos sólidos, existen grandes diferencias interindividuales en cuanto a los efectos de estas soluciones de glucosa: en algunos deportistas pueden producir hipoglucemias por lo que se aconseja probar esta estrategia antes del día de la competición.

    En relación a la hidratación es recomendable tomar de 2 a 3 vasos de agua (9) unos 15 a 20 minutos antes de esta ingesta. No tomar junto a la comida pues podría paralizar el vaciado gástrico.

    • 5 a 10 min previos al ejercicio.

    Algunos deportistas pueden ingerir líquidos azucarados o algún alimento de muy fácil digestión y en poca cantidad. Aunque es un periodo muy corto de tiempo para que se dé una hipoglucemia, como siempre, se recomienda no experimentar en el día de la competición.

    Si la decisión es no tomar alimentos tantos líquidos azucarados como sólidos, sí es aconsejable tomar de 2 a 3 vasos de agua (9).

     

    Alimentación durante el ejercicio.

    No en todos los deportes se puede permitir comer durante la prueba deportiva.

    En el caso de ejercicios de baja intensidad no se hace recomendable comer durante la prueba puesto que es la oxidación de las grasas el principal factor que proporciona energía.

    En ejercicios de mayor intensidad como atletismo de resistencia, fútbol, baloncesto, etcétera, la ingestión de bebidas azucaradas de rehidratación puede retrasar la aparición de la fatiga. No existe una clara relación entre la dosis-respuesta entre cantidad de carbohidratos y efecto en el rendimiento. Este consumo además de mantener un óptimo equilibrio hídrico, mantendrá unos valores de glucemia correctos mejorando el rendimiento y retrasando la fatiga. Además, la temperatura interna corporal y la frecuencia cardiaca son menores.

    El American College of Sport Medicine recomienda bebidas isotónicas entre un 4-8% de azúcares, con una tasa de 30-60 g/hora, lo que puede alcanzase bebiendo alrededor de 600 a 1200 ml/hora de bebidas isotónicas comerciales.

     

    Alimentación después del ejercicio.

    El objetivo principal de estas comidas es la reposición de los depósitos de glucógeno. La reposición de este es muy lenta pudiendo llegar a tardar más de 24 horas su reposición completa. A continuación, se muestran pautas para conseguir la reposición óptima en alrededor 12-24 horas:

    • Debe de realizarse lo más rápido posible (antes de 45 min-90 min) aunque si a lo largo de las 24 horas posteriores al ejercicio se toma las cantidades adecuadas de carbohidratos también puede darse una óptima reposición glucogénica.
    • Se debe tomar alimentos azucarados de rápida absorción como frutas, mermeladas, membrillo, zumos, boniatos al horno, patatas asadas o hervidas, bebidas isotónicas, pasta muy cocinada, pan no integral, arroz muy cocinado, etcéteraétera. No mezclar con alimentos ricos en grasas y proteínas pues pueden ralentizar el proceso digestivo y con ello la absorción.
    • No se debe olvidar que por cada gramo de glucógeno que se regenera se requiere aproximadamente alrededor de 3 ml de agua y 20 mg de potasio, por lo que el agua y alimentos como el boniato al horno, patata hervida o el plátano se hacen indispensables. En platos ya más elaborados como pastas o arroces se aconseja el cocinado junto a verduras ricas en potasio como níscalos, col, repollo o espinacas.
    • Durante las primeras 6 horas después del ejercicio debe evitarse los alimentos ricos en grasas y proteínas, puesto que pueden disminuir el apetito del deportista por su efecto saciante.
    • Aun con dietas ricas en carbohidratos, se requiere de unas 48 h para una reposición glucogénica óptima. Por lo que se recomienda que tras una competición (1-2 días) se dé reposo o entrenamiento muy baja intensidad.

     

     

    OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO

    • Satisfacer las necesidades energéticas y nutricionales con el fin de poder mantener las actividades físico-deportivas del deportista.
    • Conseguir una complexión ideal para el tipo de evento deportivo con una composición corporal (relación masa magra/masa grasa) óptima para el rendimiento deportivo y compatible con un buen estado de salud.
    • Optimizar la recuperación entre sesiones de entrenamiento desde el punto de vista energético y nutricional; mejorar la adaptación fisiológica del deportista el tipo de deporte.
    • Ahorro de combustibles energéticos y óptima hidratación durante las sesiones de entrenamiento.
    • Previo a la competición ensayar, experimentar y ajustar estrategias nutricionales con el fin de aplicarlas a los días de competición.
    • Mantener un óptimo estado de salud teniendo en cuenta el aumento de la intensidad del entrenamiento.
    • Disminuir el riesgo de enfermedades, lesiones y mantener un correcto funcionamiento del sistema inmunitario durante el entrenamiento intenso.
    • Decidir sobre qué suplementos y comidas deportivas especiales son las más beneficiosas para mejorar el rendimiento deportivo.
    • En deportes donde la competición se realiza en base al pesaje, alcanzar el peso deseado sin poner el riesgo la salud del deportista.
    • En el caso de competición abastecerse de hidratos de carbono y disminuir el volumen de trabajo físico los días previos al evento.
    • Alimentarse correctamente con alimentos ricos en hidratos de carbono de 1 a 4 horas antes de la competición.
    • Mantener un nivel de hidratación óptimo durante el evento, bebiendo antes, durante y después de la competición.
    • Consumir hidratos de carbono en eventos de más de 1 hora de duración o bien si se han agotado las reservas de glucógeno muscular.
    • No ocasionar trastornos gastrointestinales antes y durante el evento debidos a una incorrecta hidratación y/o alimentación.
    • Favorecer una óptima recuperación glucogénica sobre todo en caso de competiciones de días seguidos.
    • Conseguir una calidad ponderal tal que mejore el rendimiento deportivo.

     

    RECOMENDACIONES DIETÉTICAS (6) Y OTROS CONSEJOS PRÁCTICOS

    ALIMENTOS DESACONSEJADOS o de consumo esporádico:

    • Azúcar, confituras, jaleas y miel (salvo que se indique lo contrario en momentos concretos).
    • Cacao.
    • Pastelería. Helados.
    • Corn–flakes. Chips.
    • Carnes grasas. Charcutería. Conservas de carnes.
    • Pescados en aceite y en escabeche.
    • Caldos grasos. Purés instantáneos. Sopas de sobre.
    • Manteca de cerdo. Cerdo graso en general.
    • Quesos grasos. Quesos fermentados.
    • Bebidas refrescantes azucaradas.
    • Alcohol: cerveza, licores, aperitivos, vinos, etcétera.

     

    ALIMENTOS PERMITIDOS de uso diario:

    • Carnes: buey, ternera, caballo, cerdo magro, carnes desgrasadas en general.
    • Cereales: arroz, quinoa, etcétera. Pasta.
    • Frutos secos (con moderación): almendras, avellanas, cacahuetes, nueces.
    • Aves: pollo, pavo.
    • Conejo.
    • Vísceras.
    • Pescados, moluscos, crustáceos.
    • Leche desnatada y semidesnatada. Yogures naturales. Quesos frescos desnatados.
    • Verduras en general.
    • Frutas frescas.
    • Café. Té. Infusiones.
    • Aguas minerales.
    • Condimentos.
    • Frutas secas: pasas, higos, ciruelas, orejones, etcétera.

    Se debe anotar en referencia a los alimentos permitidos que no porque sean “permitidos” pueden comerse en las cantidades que el paciente desee. Por ello, se aconseja visitar este documento en Internet donde se facilita los gramajes y medidas caseras de un gran número de alimentos:  http://www.blancadecastilla.es/edfisica/_ARTICULOS/pesos_y_raciones_caseras.pdf  (copiar este enlace y pegarlo en la barra de navegación).

    Los sistemas de cocción recomendados son los siguientes: horno, vapor, hervido, plancha y papillote. Las sartenes a utilizar preferiblemente deben ser antiadherentes con el fin de utilizar poco aceite.

    No es necesario suprimir la sal a no ser que haya alguna patología asociada que así lo requiera.

    La prohibición absoluta de ciertos alimentos puede conducir a la obsesión por consumirlos. Por este motivo, se debe permitir cierta flexibilidad en el consumo de estos y habilitar un día libre a la semana (si el dietista-nutricionista (DN) lo creyese oportuno), ya sea un día completo, o parte de varios (desde sábado noche a domingo tarde, por ejemplo). Igualmente podemos salirnos de forma puntual algunos días en algunas ingestas, siempre bajo el consentimiento del DN por lo que no realizaremos ningún día libre. Son los denominados PUNTOS CRÍTICOS de la semana (ejemplos: ir al cine todas las semanas el día del espectador, sábados noche cena con amigos, domingos comida familiar, etcétera). Cuando nuestro DN nos aporta un plan dietético de 7 días existe la posibilidad de adaptar los menús ante circunstancias especiales  intercambiando alimentos o platos dentro de un mismo día y respetando el número de ingestas diarias. En este sentido, se recomienda no cambiar la comida por la cena o viceversa. Antes de ello, consultar a su DN.

    Se recomienda hacer como mínimo 5-6 comidas con el fin de no guardar largos ayunos que promueva niveles bajos de glucosa sanguínea y a su vez se eleven los niveles de la hormona cortisol (5).

    En el plan semanal que nos aporte nuestro DN y a no ser que este diga lo contrario, no es necesaria la realización de los días consecutivos. Se puede alternar, e incluso repetir un menú de un día, es decir, si el martes se decide hacer un día, el miércoles también podría ser este mismo día. En este sentido se debe tener extremo cuidado con el fin de no caer en la monotonía de realizar siempre el mismo menú de un día por ser el que más nos agrada. Si esto es así se deberá advertir de este hecho a nuestro DN para que siguiendo las instrucciones del paciente, adapte y personalice aún más el plan dietético.

     

    REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

    1. Burke L. Deportes de fuerza y potencia. Nutrición en el deporte: un enfoque práctico. Madrid: Editorial médica panamericana; 2007. p 265-287.
    2. Konopla P. La alimentación del deportista. 1ª ed. Barcelona: Ed. Martínez Roca; 1988.
    3. Bompa T. Fase 1: Adaptación anatómica. Musculación entrenamiento avanzado. Barcelona: Editorial Hispano Europea; 2003. p 63-66.
    4. González J, Sánchez P, Mataix J. La alimentación del deportista: planificación de la dieta. Nutrición en el deporte: Ayudas ergogénicas y dopaje. Madrid: Ed. Díaz de Santos; 2006. p 291-322.
    5. González J, Sánchez P, Mataix J. Hidratos de carbono y ejercicio. Nutrición en el deporte: Ayudas ergogénicas y dopaje. Madrid: Ed. Díaz de Santos; 2006. p 165-180.
    6. Barbany JR. Carbohidratos. Alimentación para el deporte y la salud. Barcelona: Ed. MR; 2002. P. 63-79.
    7. Barbany JR. Digestión y absorción en el ejercicio. Alimentación para el deporte y la salud. Barcelona: Ed. MR; 2002. P. 25-30.
    8. Barbany JR. Agua y rehidratación. Alimentación para el deporte y la salud. Barcelona: Ed. MR; 2002. P. 139-156.
    9. Clarck N. Nutrición antes y después del ejercicio. Nutrición para deportistas. Madrid: Ed. Desnivel; 2002. P. 161-182.

     

    Publicación realizada por:

    Dr. C. Gabriel García Alejo

    Dietista-Nutricionista

  • DIETAS CON MODIFICACIÓN DE TEXTURA (DMT) EN DIETOPRO.COM

    Los procesos patológicos de carácter primario como cirugías maxilares, lesiones inflamatorias periodontales, mucositis, ausencia de piezas dentales, tumores locales, etc. desembocan en procesos secundarios como la asialia (disminución en la secreción de saliva), problemas en la masticación y disfagia. Ante esta situación, se hace necesaria la aplicación de DMT. Por ejemplo, dieta de protección dental o «masticación fácil», dieta blanda, dieta líquida, etcétera.

    Los alimentos y/o platos utilizados en este tipo de dietas vienen caracterizados por dos factores:

    • La consistencia del alimento en sí (ejemplo: carne (sólido) frente a leche (líquido)).
    • El tratamiento culinario aplicado al alimento (ejemplo: espinacas crudas vs. crema de espinacas).

    Bajo esta premisa, para que el sistema experto autómata de dietopro pueda lanzar planes dietéticos para ciertas patologías se ha creado las figuras de:

    • PLATO EXCLUSIVO para dietas con modificación de textura (figura 1).
    • PLATO APTO para dietas con modificación de textura (figura 1).
    Figura 1. Checkboxes de platos exclusivos y aptos para DMT. Nótese que el plato «Crema de espárragos» es un plato «apto» para DMT y no «exclusivo».

     

    ¿QUÉ SIGNIFICA UN PLATO  «EXCLUSIVO» PARA…»?

    Si se crea un plato y se marca como «Exclusivo para dietas modificación de textura»  se está diciendo al sistema que ese plato únicamente se quiere utilizar en esa patología y no en otras.

    Ejemplo 1: Si se crea el plato «Macarrones sin gluten con atún» lo más normal es que no se desee que ese plato salga a un paciente NO celíaco, por lo que se deberá marcar como «exclusivo para celíacos». De esta manera, SOLO saldrá en la patología celiaquía.

    Ejemplo 2: Se crea el plato «Crema de calabacín y merluza triturada». Este plato posee la merluza triturada junto al resto de ingredientes. A los pacientes sin problemas para la deglución,  masticación, etcétera, por regla general no les apetece comerse una merluza triturada. Es preferible disfrutar de su textura, sabor, olor, etcétera,  por lo que se deberá marcar este plato como «Exclusivo para dieta con textura modificada» para que solo salga en casos de disfagia, esofagitis, etc.

     

    ¿QUÉ SIGNIFICA UN PLATO «APTO PARA DIETAS CON MODIFICACIÓN DE TEXTURA»?

    Las DMT se dan en los casos de disfagia, esofagitis, ortodoncias, etc. Si se marca un plato como «APTO» se le está diciendo al sistema que ese plato va a utilizarse en DMT y que además podrá ser usado en cualquier otra patología. En las DMT solo aparecerán platos marcados como platos «APTOS» y «EXCLUSIVOS» para dietas con modificación de textura.

    Ejemplo: Se crea el plato «Crema de berenjenas». Este plato es perfectamente válido para pacientes sin problemas de deglución y masticación. Por lo tanto, si se marca como «APTO para dietas con modificación de textura» se le está diciendo al sistema que lo use en cualquier patología, estado fisiológico, etcétera, y que además lo utilice en DMT.

     

    QUIERO QUE LOS PLATOS QUE HE CREADO HASTA AHORA SALGAN EN ESTE TIPO DE DIETAS. ¿QUÉ HE DE HACER?

    La base de datos de platos de uso común a todos los usuarios tiene ya definido qué platos son «exclusivos» y cuáles son «aptos» para DMT. Si el dietista-nutricionista quiere que sus platos propios aparezcan también en este tipo de dietas, deberá chequear todos sus platos y marcarlos como «aptos» o «exclusivos» para DMT.  De esta forma el sistema «lanzará» planes dietéticos para DMT con sus propios platos también.

     

    ¿CÓMO SABE EL SISTEMA EN QUÉ PATOLOGÍAS HA DE UTILIZAR LOS PLATOS «APTOS» Y «EXCLUSIVOS» EN LAS DMT?

    El sistema experto autómata  ya está «informado» programáticamente de a qué procesos patológicos tanto de carácter primario (por ejemplo, cáncer de esófago) como secundario (disfagia como consecuencia de la estenosis esofágica derivada del tumor), debe asignar los platos «aptos» o «exclusivos» para DMT, tanto propios, como no propios.

     

    Publicación realizada por:

    Dr. C. Gabriel García Alejo

    Dietista-Nutricionista

  • MANTENIMIENTO DE PESO SALUDABLE: RECOMENDACIONES DIETÉTICAS, OBJETIVOS Y ENLACES DE INTERÉS PARA ENTREGAR A PACIENTES.

    DEFINICIÓN Y GENERALIDADES

    Mantener un peso estable en el tiempo va mucho más allá de mantener un balance energético neutro, es decir, ingerir una cantidad de alimentos tal que aporten las mismas kilocalorías que metabólicamente se consume.

    En este sentido se habla exclusivamente de energía, pero se omite aspectos muy importantes y decisivos en la obtención de un peso estable pero con estado de salud óptimo. La alimentación, la nutrición y la dietética juegan un papel limitante en la mejora y la protección de la salud de las personas.

    Para que el paciente pueda ir más allá en el entendimiento del mantenimiento del peso estable y saludable, se debe definir los términos Alimentación, Nutrición y Dietética.

    Según el profesor Grande Covián se entiende por Alimentación todos aquellos procesos externos al organismo, es decir, desde nuestra boca hacia el exterior. Desde un acto de compra en el supermercado, pasando por la desinfección de frutas y verduras, hasta la cocción de los alimentos son acciones relativas a la Alimentación.

    Hablar de Alimentación es hablar de “alimentos”. ¿Y qué es un alimento? Una matriz o producto que contiene sustancias nutritivas (nutrientes) y cuya ingestión permite el desarrollo de diversas funciones en el ser humano tales como:

    • Aporte de energía.
    • Aporte de materiales para la formación de tejidos, crecimiento, reparación de estructuras corporales, reproducción y regulación de procesos metabólicos.
    • Reducción del riesgo de padecer enfermedades.

    Por tanto hablar de Alimentación significa hablar de procesos externos al organismo.

    Por otra parte, la Nutrición (relativo a nutrientes) podría definirse como el conjunto de procesos internos mediante los cuales el ser humano ingiere, digiere, absorbe, transforma y utiliza los nutrientes de los alimentos con el fin de cubrir los tres puntos anteriormente citados.

    Por último, la Dietética (relativo a dieta) estudia el cómo proporcionar los alimentos a una persona o grupo de estas en función de su estado fisiológico  (niñez, adultez, vejez, deportistas, embarazo, lactancia, etc.) y con el fin de que se lleve a cabo el correcto desarrollo del individuo. Es decir, utiliza la Alimentación y la Nutrición como herramientas para elaborar dietas o regímenes tanto para personas sanas como enfermas.

    Llegado este punto, se debe matizar que la palabra “dieta” debe entenderse como algo más allá de una privación parcial o casi total de alimentos. “Dieta” se entiende como el conjunto y cantidades de alimentos o mezclas de estos que se consumen habitualmente pudiendo hacer referencia también al régimen dietético que pueden realizar tanto personas sanas como enfermas.

    Por lo tanto, para conseguir y mantener un estado de salud óptimo la dieta “ideal” ha de ser, equilibrada, variada, prudente, segura, apetecible, saludable y sobre todo, para mantener un peso estable debe ser “suficiente” desde el punto de vista energético y nutricional. La suficiencia energética se basa en que las kilocalorías que aporten los alimentos deben ser similares a las que se consumen en nuestro metabolismo.

    Respecto a la suficiencia nutricional (de nutrientes), entre otros, se basa en dos grandes pilares para la población sana y cuyos valores son expresados en unidades por persona/día:

    • Las ingestas dietéticas de referencia (IDR) de vitaminas y minerales (micronutrientes) y proteínas en función de género, edad, actividad física y estado fisiológico. Tratan de orientar en el aporte adecuado de estos nutrientes sin sobrepasar los niveles de ingesta admisibles. Ingestas superiores a los valores máximos tolerables pueden desencadenar serios perjuicios para la salud. Por otra parte, no llegar a los valores de referencia establecidos no garantiza caer en una deficiencia, pero debe interpretarse como una señal de alarma para que la patología debida a un déficit nutricional no llegue a implantarse. También se ha de añadir que es preferible un ligero exceso de micronutrientes antes que una deficiencia. Para saber más sobre las IDR se recomienda visitar: http://umh1544.edu.umh.es/wp-content/uploads/sites/63/2013/02/Ingestas_FESNAD_2010.pdf
    • Objetivos nutricionales (intermedios y finales). Como su propio nombre indica son objetivos que se marcan para la población en general. Son objetivos relativos a grasas, carbohidratos, relaciones entre nutrientes y también a proteínas. Su principal finalidad, basándose en la proporción entre estos nutrientes es la de reducir la probabilidad de desarrollar enfermedades degenerativas y/o crónicas, como por ejemplo la enfermedad coronaria, hipertensión, cáncer, etc.

    Existe un tercer pilar, no siendo este relativo a la Nutrición, si no a la Alimentación. Estas son las “Guías alimentarias para la población”. En España, la SENC (Sociedad Española de Nutrición Comunitaria) publicó en diciembre de 2016 la nueva pirámide de la alimentación saludable. Visitar: http://www.nutricioncomunitaria.org/es/noticia/piramide-de-la-alimentacion-saludable-senc-2015

    Es esta pirámide de la alimentación la que las personas sanas deberán seguir para alcanza un estado de salud óptimo. En el apartado “Análisis de la pirámide de la alimentación” se analizará en profundidad.

     

    OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO

    • Lograr un estilo de vida saludable incluyendo cambio de hábitos tanto a nivel alimenticio como de actividad física.
    • Cumplir las IDR y sin sobrepasar las ingestas máximas tolerables.
    • Reducir la probabilidad de sufrir enfermedades sensibles a la alimentación.
    • Mantener un peso saludable y constante.

     

    ANÁLISIS DE LA PIRÁMIDE DE LA ALIMENTACIÓN

    Se puede descargar la pirámide de la alimentación de la SENC en:

    http://www.nutricioncomunitaria.org/es/noticia/piramide-de-la-alimentacion-saludable-senc-2015

    PRIMER NIVEL: LA BASE DE LA PIRÁMIDE

    Se realizan consideraciones respecto a la actividad física, hidratación, peso saludable a través de una alimentación suficiente y con una composición e índice de masa corporal (IMC) en niveles adecuados (visitar: http://www.seedo.es/index.php/pacientes/calculo-imc).

    Respecto a las cantidades de alimentos que deben utilizarse con el fin de ayudar al mantenimiento de peso, se aconseja visitar este documento en Internet donde se facilita los gramajes y medidas caseras de un gran número de alimentos:

      http://www.blancadecastilla.es/edfisica/_ARTICULOS/pesos_y_raciones_caseras.pdf .

    Se observa en la base de la pirámide los siguientes aspectos:

    • Actividad física: 60 min/día de actividad física a una intensidad moderada, o bien, realizar un mínimo de 10000 pasos/día.
    • Equilibrio emocional: El estado de ánimo va a influir en la ingesta de alimentos. Una alimentación “consciente” parece ser la tendencia para llevar una buena relación con la comida (dedicar tiempo a la compra de alimentos, a cocinarlos, transmitir conocimientos adquiridos a hijos, etc.).
    • Balance energético: Ha de ser neutro con el fin de mantener peso. Además la Nutrición juega un papel muy importante en el mantenimiento de una buena composición corporal (relación masa grasa/masa magra) y buen estado de salud.
    • Útiles y técnicas culinarias saludables: La calidad tanto nutricional como organoléptica puede verse afectada según el tratamiento culinario. En este sentido son recomendables técnicas al vapor, crudo o poco elaboradas/procesadas.
    • Ingesta de agua: Es recomendable unos 2,5 L/día aunque habría que aumentar este valor según nivel de actividad física, temperatura y humedad ambiente.

    SEGUNDO NIVEL

    Se incluye cereales de grano entero y derivados, además de otros alimentos ricos de carbohidratos complejos. La cantidad de estos se debe ajustarse en función del nivel de actividad física.

    Otro grupo importante son las frutas, especialmente de temporada. Se recomienda de 3 a 5 piezas diarias.

    El siguiente grupo son las verduras y hortalizas también de temporada a ser posible. Se recomienda al menos dos raciones al día siendo una de ellas crudas.

    El aceite de oliva virgen extra de extracción en frío y del año siguiente a su recolección es la mejor opción grasa como acompañamiento en alimentos.

    Como fuente proteica se apostará por las carnes magras, aves, pescados, leche y derivados, huevos y alternativas de origen vegetal como semillas, legumbres y frutos secos:

    • Las carnes blancas son una buena fuente de proteínas de alto valor biológico y pobres en grasa. Se recomienda su consumo con guarnición de verduras o ensaladas.
    • Los pescados y maricos son al igual que las carnes blancas fuente de proteínas y ricas en ácidos grasos poliinsaturados. Se recomienda consumir de dos a tres veces por semana, además de que el consumo debe ser de especies de temporada.
    • Las legumbres son recomendadas de dos a tres veces semanales debiendo ser tratadas térmicamente con el fin de mejorar su digestibilidad.
    • Los frutos secos y semillas deben ser consumidos sin estar manipulados con azúcares añadidos o sal.
    • En cuanto a los huevos se recomienda el consumo de especies camperas o ecológicas por su diferenciación nutricional y organoléptica.
    • Los lácteos y sus derivados deben ser bajos en grasas y sin azúcares añadidos. Se recomienda de dos a cuatro raciones al día.

    TERCER NIVEL

    Los alimentos de este grupo son considerados como una opción. Si son consumidos, debe ser con carácter moderado y ocasional:

    • Carnes rojas y derivados cárnicos procesados. En el caso de ser consumidos se debe tener preferencia por aquellos productos de excelente calidad debiendo ser acompañados de una guarnición de verduras u hortalizas frescas.
    • Respecto a las grasas untables, debe tenerse preferencia por las margarinas o mantequillas sin sal añadida.
    • Moderación en el consumo de azúcares. Las kilocalorías que deben aportar estos alimentos no deben sobrepasar el 10% de las kilocalorías totales de la dieta diaria.
    • Se recomienda un consumo máximo de 5 g/día de sal (cloruro sódico) incluyendo la sal que ya contienen los alimentos.
    • Consumo moderado, ocasional, opcional y racional de bollería industrial, pastelería, chucherías, bebidas azucaradas, helados y confitería. Respecto a la bollería y repostería se recomienda la elaborada en casa.
    • EL alcohol debe reducirse al máximo o ser eliminado de la dieta, aunque si se habla de bebidas fermentadas de baja graduación alcohólica y buena calidad, se recomienda en hombres un máximo de dos copas de vino/día y una en mujeres (siempre en edad adulta). Esta recomendación siempre para personas sanas y no para aquellas que posean patologías donde el alcohol pueda ser perjudicial.

    CONSIDERACIONES COMPLEMENTARIAS

    Además de mostrarse el qué se debe de comer, con qué frecuencia, etcétera, existen unas consideraciones a tener en cuenta:

    • La alimentación debe ser sostenible respecto al mantenimiento medioambiental y del planeta: Reducir el despilfarro de alimentos, Reutilizar las sobras y Reciclar (método de las 3 R).
    • Se debe consumir productos de temporada y cercanía.
    • Comer en compañía y con tiempo puesto que se mejoran los vínculos afectivos entre las personas que comparten esos momentos.
    • Analizar el etiquetado nutricional de los alimentos prestando especial importancia a los niveles de sodio, colesterol, grasas saturadas y valor calórico del producto. Se recomienda visitar para obtener más información:

    http://www.aecosan.msssi.gob.es/AECOSAN/web/seguridad_alimentaria/subdetalle/nutricional.htm

    • La higiene alimentaria es fundamental con el fin de evitar toxiinfecciones alimentarias. Se debe lavar y desinfectar las frutas, verduras y hortalizas entre otras recomendaciones. Se recomienda visitar para obtener más información:

    http://www.aecosan.msssi.gob.es/AECOSAN/web/para_el_consumidor/seccion/recomendaciones.htm

     

    ENLACES DE INTERÉS

     

    REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

    1. Aecosan – Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición [Internet]. [cited 2017 Dec 25]. Available from: http://www.aecosan.msssi.gob.es/AECOSAN/web/para_el_consumidor/seccion/recomendaciones.htm
    2. Requejo AM,  Ortega RM. Ingestas recomendadas de energía y nutrientes. Nutriguía. Madrid: Complutense editorial; 2009. p. 3 – 13.
    3. FESNAD [Internet]. [cited 2017 Dec 24]. Available from: http://www.fesnad.org/?seccion=dinamico&subSeccion=bloque&idS=3&idSS=31
    4. SEEDO – Cálculo IMC [Internet]. [cited 2017 Dec 25]. Available from: http://www.seedo.es/index.php/pacientes/calculo-imc
    5. Sociedad Española De Nutrición Comunitaria [Internet]. [cited 2017 Dec 24]. Available from: http://www.nutricioncomunitaria.org/es/otras-publicaciones

     

    Publicación realizada por:

    Dr. C. Gabriel García Alejo

    Dietista-Nutricionista

  • GASTRITIS CRÓNICA ASOCIADA A HELICOBACTER PYLORI: RECOMENDACIONES DIETÉTICAS, OBJETIVOS Y ENLACES DE INTERÉS PARA ENTREGAR A PACIENTES.

    DEFINICIÓN Y GENERALIDADES

    Con el nombre de gastritis se entiende cualquier inflamación de la mucosa gástrica. Esta puede ser aguda (puntual) o crónica. Por gastritis crónica se entiende una inflamación de la mucosa gástrica de larga duración. La gastritis crónica puede estar asociada a infección por Helicobarter pylori o ser de tipo autoinmune (1).

    Helicobacter pylori es una bacteria gram negativa bastante resistente al medio ácido del estómago. La infección por Helicobacter pylori provoca inflamación mediante respuesta inmunitaria innata y sistémica. La prevalencia de la infección por Helicobacter pylori se correlaciona con el área geográfica y el nivel socioeconómico de la población. La prevalencia en países desarrollados se encuentra en un 10%, mientras que en países en vías de desarrollo se encuentra entre el  80-90%. Respecto a la infección por esta bacteria cerca del 1% de los pacientes desarrolla cáncer gástrico, mientras que un 10-15% de los infectados por la bacteria sufre úlceras sintomáticas (2) (3).

    La infección por Helicobacter pylori se da sobre todo en el antro. Esta infección puede ser extremadamente peligrosa con el paso de los años pues puede desembocar en atrofia de la mucosa pudiendo provocar aclorhídria y déficit de factor intrínseco (4) (5) dando lugar a anemia perniciosa (6). La evolución de esta atrofia puede desencadenar cáncer gástrico (1). También es frecuente la extensión de la gastritis por todo el estómago con el paso de los años.

    En la cronicidad de esta patología, además del tiempo, también influyen factores genéticos, ambientales y evidentemente factores relacionados directamente con la alimentación del paciente.

     

    OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO

    • En pacientes sintomáticos calmar el dolor o eliminar molestias en la parte superior del abdomen (1).
    • Aplicar tratamiento antibiótico erradicador contra Helicobacter pylori (1).
    • Evitar que el paciente realice una dieta deficitaria desde el punto de vista energético y nutricional ya que por el temor al dolor el paciente reduce la ingesta de alimentos.
    • Aplicación de farmacoterapia con el fin de reducir la secreción ácida del estómago (fármacos antiácidos o antisecretores) para llevar a cabo una dieta menos severa además de reducirla en el tiempo.
    • Seguir consejos y recomendaciones dietéticas durante la duración de la patología.

     

    RECOMENDACIONES DIETÉTICAS   Y OTROS CONSEJOS PRÁCTICOS (7)

    A continuación, se muestran algunos consejos dietéticos:

    • Es preferible comer a menudo y en pequeñas cantidades frente a comer pocas veces y mucha cantidad.
    • Se deberá evitar los irritantes químicos o físicos (ver listado) o preparaciones culinarias que le provoque molestias.
    • Se aconseja aquellos alimentos que neutralicen el ácido clorhídrico y contraindicados los que promueven su secreción (ver listado).
    • Se debe comer despacio y masticar bien las comidas.
    • Comer de 5 a 6 veces al día.
    • Mejorar las condiciones psicológicas del entorno con el fin de reducir el estrés.
    • Evitar alimentos grasos.

     

    ALIMENTOS DESACONSEJADOS por ser irritantes químicos:

    • Extractos y caldos de carne (provocan la secreción del ácido clorhídrico y no la neutralizan).
    • Salsas ácidas (p. ej. de tomate).
    • Frutas y zumos ácidos.

    Por ser irritantes físicos o de contacto:

    • Carnes fibrosas. Carnes grasas
    • Cereales de grano entero.
    • Frutas crudas.
    • Verduras y hortalizas crudas.
    • Alimentos o platos salados.
    • Pescado graso. Marisco.
    • Café, incluso descafeinado. Té. Alcohol.
    • Otros: azúcar, en cantidad. Chocolate.
    • Especias, condimentos. Fritos.
    • Mantequillas, margarinas.

     

    ALIMENTOS PERMITIDOS de uso diario:

    • Lácteos (a): Leche descremada. Yogures desnatados. Quesos frescos o light.
    • Cereales, patatas: todos. Preparación culinaria: caldo vegetal, hervidos. Pan blanco, de preferencia tostado.
    • Carnes: de ternera, pollo, cordero, cerdo, caballo, buey, conejo. Serán tiernas, eliminado las partes fibrosas y la grasa visible. Preparación culinaria: hervida, plancha. En este último caso, se evitará que la superficie del filete se tueste de modo visible.
    • Conservas de carne: jamón cocido poco salado.
    • Pescados: magros (blancos), tipo merluza, rape, etc. Preparación culinaria: hervido, a la plancha, frito, rebozado, teniendo la precaución de eliminar el rebozo antes de tomarlo.
    • Huevos: pasados por agua, en tortilla.
    • Frutas: cocidas (hervidas, al horno). Tipo manzana o pera. Dulce de membrillo.
    • Verduras: en forma de puré, o masticadas cuidadosamente. Tipo acelgas, espinacas, judías verdes; puede incluirse zanahoria hervida.
    • Aceites: de oliva o semillas. Crudos o hervidos en los caldos o arroz. Salsa mahonesa.
    • Bebidas: agua.
    • Dulces: galletas tipo «María», bizcocho.

    (a) Las proteínas láctea y cárnica provocan un aumento de la secreción de ácido clorhídrico, pero el grupo amino de sus aminoácidos lo neutralizan.

    Se debe anotar en referencia a los alimentos permitidos que no porque sean permitidos pueden comerse en las cantidades que el paciente desee. Por ello, se aconseja visitar este documento en Internet donde se facilita los gramajes y medidas caseras de un gran número de alimentos:  http://www.blancadecastilla.es/edfisica/_ARTICULOS/pesos_y_raciones_caseras.pdf  (copiar este enlace y pegarlo en la barra de navegación).

    Cuando el DN aporta un plan dietético de 7 días existe la posibilidad de adaptar los menús ante circunstancias especiales  intercambiando alimentos o platos dentro de un mismo día y respetando el número de ingestas diarias. En este sentido, se recomienda no cambiar la comida por la cena o viceversa. Antes de ello, consultar al DN.

     

    ENLACES DE INTERÉS

     

    REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

    1. Planas M, Pérez-Portabella C. Fisiopatología del esófago y estómago. Fisiología aplicada a la nutrición. Barcelona: Mayo ediciones; 2004. p 87-110.
    2. Ernst PB, et al. The translation of Helicobacter pylori basic research to patient care. Gastroenterol; 2006. 130:188.
    3. Fennerty MB. Helicobacter pylori: why it still matters in 2005. Cleveland Clinic J Med; 2005. 72:S1.
    4. Selgrad M, et al. Dyspepsia and Helicobacter pylori; 2008. Dig Dis. 2008. 26:210.
    5. Israel DA, Peek RM. The role of persistence in Helicobacter pylori Curr Opin Gastroenterol; 2006. 22:3.
    1. Kathleen L, Escott-Stump S,  Raymon JL. Tratamiento nutricional médico en los trastornos del esófago, estómago y duodeno. Krause dietoterapia. Barcelona: Elsevier Inc.; 2013. p. 592-598.
    1. Cervera P, Clavés J, Rigolfas L. La dieta en las enfermedades del aparato disgestivo. Alimentación y dietoterapia. Madrid: Ed. McGraw-Hill; 2004. p. 353-369.

     

    Publicación realizada por:

    Dr. C. Gabriel García Alejo

    Dietista-Nutricionista

  • DISLIPOPROTEINEMIA DE TIPO IIa: RECOMENDACIONES DIETÉTICAS, OBJETIVOS Y ENLACES DE INTERÉS PARA ENTREGAR A PACIENTES.

    DEFINICIÓN Y GENERALIDADES

    Las dislipoproteinemias, también llamadas dislipemias o hiperlipidemias son alteraciones de los lípidos de cualquier tipo en sangre. Estas alteraciones de lípidos en sangre son la causa fundamental de enfermedades del aparato circulatorio y a su vez, la primera causa de mortalidad en países desarrollados (1).

    En el año 2009 la OMS publicó que las enfermedades de origen cardiovascular son la principal causa de muerte en todo el mundo. Y hoy en día, siguen manteniéndose en primer lugar siendo consideradas una verdadera pandemia mundial.

    Aunque en las dislipoproteinemias el factor genético tiene su peso, factores fenotípicos, en este caso la alimentación, es responsable del 90-95% de los niveles elevados de lípidos plasmáticos (2).

    La clasificación de las dislipoproteinemias se puede realizar siguiendo diferentes criterios (3):

    • Según el perfil lipídico: hipercolesterolemia aislada, hipertrigliceridemia aislada, hiperlipemia mixta e hipoalfalipoproteinemia.
    • Según la etiología: primarias, adquiridas o secundarias.
    • Según Fredrikson-OMS: También denominada clasificación fenotípica. A pesar de poseer alguna limitación en cuanto a su clasificación, en esta revisión es la clasificación que se ha seguido por su utilidad en ordenar las dislipoproteinemias y por facilidad desde un punto de vista programático. Estas son: tipo I, tipo IIa, tipo IIb, tipo III, tipo IV y tipo V.

    Con el fin de mejorar el nivel de comprensión respecto a las hiperdislipemias por parte del paciente se explicará a continuación qué son las lipoproteínas, su estructura y clasificación.

    Una lipoproteína es un lípido unido a una proteína.  Esta asociación es de extrema importancia pues los lípidos no se solubilizan bien en la sangre. Y para que se dé esta solubilización un lípido debe estar unido a una proteína y de esta manera pueda ser transportado por el torrente sanguíneo ya sea desde un el punto de absorción al de utilización, bien desde un punto de degradación a otro de eliminación.

    La parte lipídica de la lipoproteína puede ser un fosfolípido, triglicéridos, colesterol libre o esterificado y ácidos grasos no  esterificados. En cuanto a la parte proteica son las denominadas apoproteinas sintetizadas en intestino e hígado y que sirven de vehículo de transporte a los lípidos (1).

    Una vez unido el lípido a la apoproteína se configura la lipoproteína y se clasifican en función de la densidad de estas:

    • Se forman en la mucosa intestinal. Estos son ricos en triglicéridos y se transportan hacia los tejidos para ser almacenados o ser utilizados como fuente de energía. Por este motivo, los quilomicrones suelen aparecen en circunstancias pospandriales.
    • Lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL). Son ricas en triglicéridos de origen endógeno sintetizadas por el hígado donde se produce el colesterol, los fosfolípidos y algunas apoproteínas que forman parte de VLDL. Estas lipoproteínas transportan su contenido hacia los tejidos donde liberan los triglicéridos con el fin de ser almacenados o usados como fuente de energía.
    • Lipoproteínas de baja densidad (LDL). Este tipo de lipoproteína contiene la mayor parte de colesterol circulante el cual es transportado a los tejidos. Estas lipoproteínas son las más aterogénicas de ahí que se las conozca popularmente como “colesterol malo”.
    • Lipoproteínas de alta densidad (HDL). Se origina en el hígado y es en el torrente sanguíneo es donde se une a sus principales constituyentes, algunos procedentes de la mucosa intestinal y otros del hígado. Su principal función es la de depurar el colesterol a los tejidos periféricos para llevarlo hasta el hígado y transformarlo en ácidos biliares. De esta manera se excreta por la bilis. Esta acción impide la acumulación de colesterol en las paredes arteriales. Por esta razón se le denomina “colesterol bueno”.

    Los valores de referencia aceptables en sangre de estas lipoproteínas son los siguientes:

    • Colesterol: Menos de 200 mg/dl.
    • LDL: Óptimo < 100 mg/dl; de 100 a 129 mg/dl normal; de 130 a 159 mg/dl moderadamente alto; de 160 a 189 mg/dl elevado y > 190 mg/dl muy elevado.
    • HDL: Óptimo si >40 mg/dl en hombres y >50 en mujeres.
    • Triglicéridos: Óptimo si < 150 mg/dl; de 150 a 199 mg/dl normal-alto; de 200 a 499 mg/dl alto y > 500 mg/dl muy alto. El límite para comenzar con tratamiento se encuentra en 200 mg/dl (3).

    Una dieta terapéutica es un elemento fundamental en el tratamiento de las dislipemias aunque no siempre resulta eficaz. En estos casos de ha de recurrir a la farmacoterapia. En este sentido, los principales medicamentos hipolipemiantes que se prescriben son: estatinas, fibratos, quelantes de ácidos biliares, ácido nicotínico, etc. También en casos excepcionales las técnicas quirúrgicas pueden ser aplicadas aunque estas entrañan grandes riesgos.

    Cada tipo de dislipoproteinemia tiene un tratamiento específico. En el caso de las dislipoproteinemias de tipo IIa (fenotipo tipo II) debe ser tratada como una hipercolesterolemia, aunque en su variante hiperlipidemia familiar combinada los triglicéridos también pueden estar elevados.

    Este tipo de dislipoproteinemia presenta un elevado riesgo aterogénico, valores de colesterol sérico elevados, triglicéridos en sangre normales y lipoproteína LDL elevada (4).

    Las dislipoproteinemias de tipo II pueden presentar distintas formas:

    • Hipercolesterolemia familiar (fenotipo IIa): defecto genético en los receptores de las LDL lo que desencadena valores de colesterol y LDL elevados. Estos pacientes presentan un grave riesgo de cardiopatía isquémica en edades tempranas además de presentar depósitos xantomatosos en tendones y piel.
    • Hipercolesterolemia poligénica (fenotipo IIa): Es la forma más frecuente (80% de los casos). Existe también un déficit de receptores LDL.
    • Hiperlipidemia familiar combinada (fenotipos IIa, IIb, IV). Se caracteriza por la elevación del colesterol o de los triglicéridos, o de ambos a la vez y que presentan miembros de una misma familia.

     

    OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO

    • Reducción de peso en caso sobrepeso u obesidad puesto que la hipercolesterolemia es 4 veces más frecuente en obesos (1).
    • Retardar el desarrollo de la aterosclerosis y reducir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, particularmente elevado cuando existe una hipercolesterolemia.
    • Normalizar o evitar el aumento de niveles séricos de colesterol.
    • Normalizar niveles séricos de la lipoproteína LDL a valores óptimos y mantener o aumentar los de HDL.
    • Regresión de lesiones ateromatosas.
    • Corregir hábitos alimentarios del paciente e implementar programa de ejercicio físico como adyudante en el tratamiento hipolipemiante.

     

    RECOMENDACIONES DIETÉTICAS  Y OTROS CONSEJOS PRÁCTICOS

    Todas las recomendaciones dietéticas hacen de esta dieta una dieta hipolipemiante donde se busca la reducción de grasas saturadas y colesterol, un aumento de fibra y un mayor aporte de grasa mono y poliinsaturada (5).

    A continuación, se aporta un listado de alimentos desaconsejados y aconsejados:

    ALIMENTOS DESACONSEJADOS o de consumo muy esporádico (6):

    • Zumos comerciales, néctares y naturales (solo con triglicéridos elevados).
    • Pasta al huevo, rellenas.
    • Futas en almíbar y frutas secas (uva pasa, orejones, dátiles, coco desecado, etc.). En el caso de triglicéridos elevados.
    • Carnes grasas (partes grasas del cordero, vaca buey, ternera cerdo y jamón serrano. Venado y animales de caza)
    • Embutidos y fiambres.
    • Bacon, hamburguesas, salchichas (incluidas las de tipo “light”), vísceras, pato, ganso.
    • Patés, “foie”.
    • Mantequilla, manteca, tocino, sebo.
    • Alcohol consumo reducido y preferentemente vino. Totalmente prohibido con triglicéridos elevados.
    • Quesos curados, semigrasos.
    • Leches enteras o semidesnatadas.
    • Yogures semidesnatados, enteros o con frutas.
    • Natas, salsas, mousse cremas y flanes.
    • Bollería (croissants, ensaimadas, donuts, etc.), pastelería, galletería, snacks (tipo ganchitos, morro de cerdo, etc.). Chocolate y sus bebidas derivadas. Café irlandés.
    • Patatas fritas tipo chips y verduras fritas en aceites.
    • Caramelos, turrón, mazapán, otros dulces.
    • Platos precocinados o preparados.
    • Mahonesa, bechamel elaborada con leche entera o semidesnatadas.
    • Refrescos azucarados.

     

    ALIMENTOS PERMITIDOS de uso diario (6):

    • Panes especiales (tipo pan de nueces, pan de aceite, pan con semillas y frutos secos, etc.).
    • Pan, arroces, pastas, harinas (todo de preferencia integral).
    • Pescado blanco (gallo, rape, faneca, merluza, lenguado, maruca, bacalao, bacaladilla, cabracho, congrio, gallineta, rodaballo, lubina, dorada, etc.).
    • Pescados semigrasos y azules (sardinas, salmón, Anchoa o boquerón, anguila, atún, arenque, bonito, jurel, lamprea, pez espada, emperador, salmonete, caballa o verdel.
    • Cefalópodos (calamar, pulpo, sepia).
    • Moluscos (almejas, mejillones, ostras, etc.).
    • Huevos enteros (4-5 semanales incluidos los que se utilicen en preparaciones) (5).
    • Aceites (cualquier tipo excepto coco y palma).
    • Margarinas con estanoles o esteroles.
    • Leche y yogures desnatados o productos comerciales elaborados con leche desnatada. Quesos frescos.
    • Frutos secos (almendras, avellanas y nueces).
    • Pollo y pavo sin piel. Conejo.
    • Frutas especialmente aguacate y verduras.
    • Hierbas aromáticas.

    En relación al aumento del colesterol y lipoproteína LDL en sangre, estos van a estar dietéticamente influenciados por:

    • El aumento en el consumo de alimentos de ricos en colesterol (el colesterol es una grasa de origen animal y no vegetal).
    • Consumo de alimentos ricos grasas saturadas (alimentos ricos en grasas de animales de origen terrestre, además de aceite de coco y palma).
    • Consumo de alimentos ricos en grasas trans (grasas de alimentos procesados en la industria alimentaria).

     

    Se debe anotar en referencia a los alimentos permitidos o aconsejados que no porque sean “permitidos” pueden comerse en las cantidades que el paciente desee. Por ello, se aconseja visitar este documento en Internet donde se facilita los gramajes y medidas caseras de un gran número de alimentos:  http://www.blancadecastilla.es/edfisica/_ARTICULOS/pesos_y_raciones_caseras.pdf  (copiar este enlace y pegarlo en la barra de navegación).

    Los sistemas de cocción recomendados son los siguientes: horno, vapor, hervido, plancha y papillote. Quedan desaconsejadas las frituras, rebozados y empanados. Las sartenes a utilizar preferiblemente deben ser antiadherentes con el fin de utilizar poco aceite.

    La prohibición absoluta de ciertos alimentos puede conducir a la obsesión por consumirlos. Por este motivo, se debe permitir cierta flexibilidad en el consumo de estos y habilitar un día libre a la semana (si el dietista-nutricionista (DN) lo creyese oportuno), ya sea un día completo, o parte de varios (desde sábado noche a domingo tarde, por ejemplo). Igualmente podemos salirnos de forma puntual algunos días en algunas ingestas, siempre bajo el consentimiento del DN por lo que no realizaremos ningún día libre. Son los denominados PUNTOS CRÍTICOS de la semana (cena con amistades todos los jueves noche, ir al cine todas las semanas el día del espectador, sábado cena con amigos, domingo comida familiar, etcétera).

    Cuando el DN aporta un plan dietético de 7 días existe la posibilidad de adaptar los menús ante circunstancias especiales  intercambiando alimentos o platos dentro de un mismo día y respetando el número de ingestas diarias. En este sentido, se recomienda no cambiar la comida por la cena o viceversa. Antes de ello, consultar al DN.

    Se recomienda hacer como mínimo 5-6 comidas con el fin de no guardar largos ayunos que promueva niveles bajos de glucosa sanguínea y a su vez se eleven los niveles de la hormona cortisol (7) (8). Otra implicación negativa por llegar con hipoglucemia a una comida con contenido en carbohidratos es que tanto los niveles de glucemia como de insulinemia se disparan bruscamente tras la ingestión de estos alimentos a diferencia de si no se llega a una comida en estado de ayuno prolongado (9). La insulina va a propiciar una rápida captación de  la glucosa por parte de tejidos (por ejemplo, tejido adiposo) promocionando así una nueva hipoglucemia. Es a lo que se conoce con el nombre de hipoglucemia pospandrial o reactiva (10).

    En el plan semanal que se porte por el DN y a no ser que este diga lo contrario, no es necesaria la realización de los días consecutivos. Se puede alternar, e incluso repetir un menú de un día, es decir, si el martes se decide hacer un día, el miércoles también podría ser este mismo día. En este sentido, se debe tener extremo cuidado con el fin de no caer en la monotonía de realizar siempre el mismo menú de un día por ser el que más nos agrada. Si esto es así se deberá advertir de este hecho al DN para que siguiendo las instrucciones del paciente adapte y personalice aún más el plan dietético.

    La pérdida de peso en el caso de pacientes con sobrepeso u obesidad disminuye el nivel de colesterol plasmático y aumenta las HDL, especialmente cuando va acompañada de ejercicio físico (1). Por lo tanto, se recomienda la realización diaria de este. A continuación, se explica cuales son las diferentes fases que el paciente debería realizar hasta llegar a un estado físico óptimo ya que el ejercicio físico se debe adaptar a las posibilidades y aptitudes del paciente. En primer lugar aplicar un plan de actividad física lento pero progresivo durante varias semanas que implica reducir el sedentarismo al igual que fomentar las actividades cotidianas que aumentan el gasto calórico, como subir más escaleras, usar la bici o caminar, usar menos el coche, etc. En segundo lugar y conforme se vaya perdiendo peso y aumentando la capacidad funcional del paciente, se debe aumentar tanto la intensidad como el tiempo de estas actividades hasta un mínimo de 45-60 min/día. En tercer lugar, para que la actividad física sea eficaz en la pérdida de peso y/o mantenimiento, se requiere de ejercicios a una determinada intensidad o esfuerzo, siendo así los ejercicios de actividad física moderada o intensa los que permiten alcanzar estos objetivos. Entre ellos, se encuentran el fútbol, baloncesto, natación, ciclismo, jogging, etc  (11). Por último, es recomendable ejercicios de resistencia de 2 a 3 veces por semana que impliquen todos los grupos musculares (con pesas por ejemplo): seleccionar de 8 a 10 tipos de ejercicios y realizar de 10 a 15 repeticiones para cada ejercicio programado (12).

    Cuando se realice el ejercicio físico es mejor hacerlo en estado de ayuno postabsortivo, es decir, de 2 a 3 horas desde la última comida realizada, y no en una situación pospandrial, es decir, después de cualquier ingesta. En fines de semana (sábados y domingos) o días libres se deberá incrementar la dedicación a realizar ejercicio físico.

     

    ENLACES DE INTERÉS

    REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

    1. Cervera P, Clavés J, Rigolfas L. Dieta en las dislipoproteinemias. Alimentación y dietoterapia. Madrid: Ed. McGraw-Hill; 2004. p. 326-337.
    2. Diarrea y estreñimiento. En: Grado en Nutrición Humana y Dietética. Nutrición en la enfermedad y poblaciones con requerimientos especiales. Burgos. Universidad Isabel I; 2017.
    3. Dietas con control de lípidos. Dietas con control de fibra. En: Grado en Nutrición Humana y Dietética. Dietotecnia. Burgos. Universidad Isabel I; 2017.
    4. pdf [Internet]. [cited 2017 Dec 9]. Available from: http://www.fepreva.org/curso/4to_curso/bibliografia/volumen3/vol3_7.pdf
    5. Dietas con control de lípidos. Dietas con control de fibra. En: Grado en Nutrición Humana y Dietética. Dietotecnia. Burgos. Universidad Isabel I; 2017.
    6. Muñoz M, Aranceta J, García-Jalón I. Enfermedades cardiovasculares. Nutrición aplicada y dietoterapia. Madrid: Ed. Edunsa; 2006. P. 409-458.
    7. Ivy J, Portman R. Principios de programación nutricional. Programación nutricional deportiva. Barcelona: Ed. Paidotrivo; 2010. P. 15-35.
    8. Requejo AM,  Ortega RM. Nutrición en el deportista. Nutriguía. Madrid: Complutense editorial; 2009. p. 47 – 54.
    9. Barbany JR. Carbohidratos. Alimentación para el deporte y la salud. Barcelona: Editorial MR; 2002. P 72-74.
    10. Hipoglucemia reactiva: ¿cuál es su causa? [Internet]. Mayo Clinic. [cited 2017 Dec 9]. Available from: http://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/diabetes/expert-answers/reactive-hypoglycemia/faq-20057778
    11. Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad. Consenso SEEDO 2007 para la evaluación del sobrepeso y la obesidad y el establecimiento de criterios de intervención terapéutica. Madrid: Spanish Publisher Associates. 2007.
    12. Mcinnis KJ, Frankilin BA, Rippe JM. Counseling for physical activity in overwheight and obese patients. Am Farm Physician. 2003; 67: 1249-1256.

     

    Publicación realizada por:

    Dr. C. Gabriel García Alejo

    Dietista-Nutricionista

  • DISLIPOPROTEINEMIA DE TIPO I (hiperquilomicronemia familiar); UN TIPO DE HIPERTRIGLICERIDEMIA:RECOMENDACIONES DIETÉTICAS, OBJETIVOS Y ENLACES DE INTERÉS PARA ENTREGAR A PACIENTES.

    DEFINICIÓN Y GENERALIDADES

    Las dislipoproteinemias, también llamadas dislipemias o hiperlipidemias son alteraciones de los lípidos de cualquier tipo en sangre. Estas alteraciones de lípidos en sangre son la causa fundamental de enfermedades del aparato circulatorio y a su vez, la primera causa de mortalidad en países desarrollados (1).

    En el año 2009 la OMS publicó que las enfermedades de origen cardiovascular son la principal causa de muerte en todo el mundo. Y hoy en día, siguen manteniéndose en primer lugar siendo consideradas una verdadera pandemia mundial.

    Aunque en las dislipoproteinemias el factor genético tiene su peso, factores fenotípicos, en este caso la alimentación, es responsable del 90-95% de los niveles elevados de lípidos plasmáticos (2).

    La clasificación de las dislipoproteinemias se puede realizar siguiendo diferentes criterios (3):

    • Según el perfil lipídico: hipercolesterolemia aislada, hipertrigliceridemia aislada, hiperlipemia mixta e hipoalfalipoproteinemia.
    • Según la etiología: primarias, adquiridas o secundarias.
    • Según Fredrikson-OMS: También denominada clasificación fenotípica. A pesar de poseer alguna limitación en cuanto a su clasificación, en esta revisión es la clasificación que se ha seguido por su utilidad en ordenar las dislipoproteinemias y por facilidad desde un punto de vista programático. Estas son: tipo I, tipo IIa, tipo IIb, tipo III, tipo IV y tipo V.

    Con el fin de mejorar el nivel de comprensión respecto a las hiperdislipemias por parte del paciente se explicará a continuación qué son las lipoproteínas, su estructura y clasificación.

    Una lipoproteína es un lípido unido a una proteína.  Esta asociación es de extrema importancia pues los lípidos no se solubilizan bien en la sangre. Y para que se dé esta solubilización un lípido debe estar unido a una proteína y de esta manera pueda ser transportado por el torrente sanguíneo ya sea desde un el punto de absorción al de utilización, bien desde un punto de degradación a otro de eliminación.

    La parte lipídica de la lipoproteína puede ser un fosfolípido, triglicéridos, colesterol libre o esterificado y ácidos grasos no  esterificados. En cuanto a la parte proteica son las denominadas apoproteinas sintetizadas en intestino e hígado y que sirven de vehículo de transporte a los lípidos (1).

    Una vez unido el lípido a la apoproteína se configura la lipoproteína y se clasifican en función de la densidad de estas:

    • Lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL). Son ricas en triglicéridos de origen endógeno sintetizadas por el hígado donde se produce el colesterol, los fosfolípidos y algunas apoproteinas que forman parte de VLDL. Estas lipoproteínas transportan su contenido hacia los tejidos donde liberan los triglicéridos con el fin de ser almacenados o usados como fuente de energía.
    • Lipoproteínas de baja densidad (LDL). Este tipo de lipoproteína contiene la mayor parte de colesterol circulante el cual es transportado a los tejidos. Estas lipoproteónas son las más aterogénicas de ahí que se las conozca popularmente como “colesterol malo”.
    • Lipoproteínas de alta densidad (HDL). Se origina en el hígado y es en el torrente sanguíneo es donde se une a sus principales constituyentes, algunos procedentes de la mucosa intestinal y otros del hígado. Su principal función es la de depurar el colesterol a los tejidos periféricos para llevarlo hasta el hígado y transformarlo en ácidos biliares. De esta manera se excreta por la bilis. Esta acción impide la acumulación de colesterol en las paredes arteriales. Por esta razón se le denomina “colesterol bueno”.

    Los valores de referencia aceptables en sangre de estas lipoproteínas son los siguientes:

    • Colesterol: Menos de 200 mg/dl.
    • LDL: Óptimo < 100 mg/dl; de 100 a 129 mg/dl normal; de 130 a 159 mg/dl moderadamente alto; de 160 a 189 mg/dl elevado y > 190 mg/dl muy elevado.
    • HDL: Óptimo si >40 mg/dl en hombres y >50 en mujeres.
    • Triglicéridos: Óptimo si < 150 mg/dl; de 150 a 199 mg/dl normal-alto; de 200 a 499 mg/dl alto y > 500 mg/dl muy alto. El límite para comenzar con tratamiento se encuentra en 200 mg/dl (4).

    Una dieta terapéutica es un elemento fundamental en el tratamiento de las dislipemias aunque no siempre resulta eficaz. En estos casos de ha de recurrir a la farmacoterapia. En este sentido, los principales medicamentos hipolipemiantes que se prescriben son: estatinas, fibratos, quelantes de ácidos biliares, ácido nicotínico, etc. También en casos excepcionales las técnicas quirúrgicas pueden ser aplicadas aunque estas entrañan grandes riesgos.

    Cada tipo de dislipoproteinemia tiene un tratamiento específico. En el caso de las dislipoproteinemias de tipo I (fenotipo tipo I) también llamada quilomicronemia familiar, son los quilomicrones los que se encuentran elevados produciendo un aumento de los triglicéridos séricos, es decir, una hipertrigliceridemia. Los niveles de colesterol sérico pueden ser normales o ligeramente altos. No se presenta riesgo aterogérico (3).

    Esta patología es debida a algunos defectos genéticos relacionados con la enzima lipoproteinlipasa (LPL) y no es muy frecuente. Su tratamiento consiste en la restricción muy severa de los lípidos totales de la dieta (25 g/día en adultos y de 12 a 15 g/día en niños/as menores de 12 años) (4).

    Con el fin de evitar el aumento de quilomicrones, en la dieta se deben incluir triglicéridos de cadena media (TCM) ya que estos se absorben vía portal, y no se incorporan a quilomicrones.

    OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO

    • Hasta el momento que no haya una terapia génica eficaz y segura (5) (6) reducir radicalmente las grasas de la dieta a un 10% del valor energético total y que además es conveniente que estas sean triglicéridos de cadena media (7).
    • Implementar deportes de resistencia/resistencia con empleo de fuerza con el fin de justificar el incremento de los porcentajes de hidratos de carbono y proteínas en la alimentación del paciente a expensas de la reducción del porcentaje de grasas.
    • Mantener las cifras de triglicéridos plasmáticos por debajo de 1000 mg/dl (7) asegurando una dieta lo más variada y saludable posible en función de los criterios patológicos.
    • Aportar vitaminas liposolubles al paciente (7).
    • Minimizar el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares, sobre todo elevado cuando existe una hipercolesterolemia.
    • Regresión de lesiones ateromatosas.
    • Corregir hábitos alimentarios del paciente.

    RECOMENDACIONES DIETÉTICAS  Y OTROS CONSEJOS PRÁCTICOS

    Como se ha citado anteriormente el consumo de grasas queda totalmente limitado a unos 25 g/día en adultos y a 12-15 g/día en niños/as menores de 12 años. Esta limitación implica una reducción radical de las grasas en la dieta.

    A continuación, se aporta un listado de alimentos desaconsejados y aconsejados:

    ALIMENTOS DESACONSEJADOS o de consumo muy esporádico (8):

    • Zumos comerciales y naturales.
    • Panes especiales (tipo pan de nueces, pan de aceite, pan con semillas y frutos secos, etc.).
    • Pasta al huevo, rellenas.
    • Frutas secas (uva pasa, orejones, dátiles, coco desecado, etc.)
    • Carnes grasas (partes grasas del cordero, vaca buey, ternera cerdo y jamón serrano. Venado y animales de caza)
    • Pescados semigrasos y azules (sardinas, salmón, Anchoa o boquerón, anguila, atún, arenque, bonito, jurel, lamprea, pez espada, emperador, salmonete, caballa o verdel.
    • Conservas de pescados anteriores o conservados en aceite o escabeche.
    • Embutidos y fiambres.
    • Bacon, hamburguesas, salchichas (incluidas las de tipo “light”), vísceras, pato, ganso.
    • Patés, “foie”.
    • Mantequilla, margarinas, manteca, tocino, sebo.
    • Aceites (cualquier tipo).
    • Alcohol de cualquier tipo totalmente prohibido.
    • Quesos curados, semigrasos y frescos.
    • Leches enteras o semidesnatadas.
    • Yogures semidesnatados, enteros o con frutas.
    • Natas, salsas, mousse cremas y flanes.
    • Frutos secos.
    • Bollería (croissants, ensaimadas, donuts, etc.), pastelería, galletería, snacks (tipo ganchitos, morro de cerdo, etc.). Chocolate y sus bebidas derivadas. Café irlandés.
    • Patatas fritas tipo chips y verduras fritas en aceites.
    • Huevos enteros (solo clara permitido)
    • Aguacate, aceitunas
    • Caramelos, turrón, mazapán, otros dulces.
    • Platos precocinados o preparados.
    • Mahonesa, bechamel elaborada con leche entera o semidesnatadas.
    • Refrescos azucarados.

    ALIMENTOS PERMITIDOS de uso diario (8):

    • Pan blanco, arroces, pastas, harinas (todo de preferencia integral).
    • Leche y yogures desnatados o productos comerciales elaborados con leche desnatada.
    • Claras de huevo
    • Pescado blanco (gallo, rape, faneca, merluza, lenguado, maruca, bacalao, bacaladilla, cabracho, congrio, gallineta, rodaballo, lubina, dorada, etc.).
    • Moluscos (almejas, mejillones, ostras, etc.).
    • Pollo y pavo sin piel. Conejo.
    • Frutas (excepto aguacate) y verduras.
    • Cefalópodos (calamar, pulpo, sepia).

     

    Se debe anotar en referencia a los alimentos permitidos o aconsejados que no porque sean “permitidos” pueden comerse en las cantidades que el paciente desee. Por ello, se aconseja visitar este documento en Internet donde se facilita los gramajes y medidas caseras de un gran número de alimentos:  http://www.blancadecastilla.es/edfisica/_ARTICULOS/pesos_y_raciones_caseras.pdf  (copiar este enlace y pegarlo en la barra de navegación).

    Los sistemas de cocción recomendados son los siguientes: horno, vapor, hervido, plancha y papillote. Las sartenes a utilizar preferiblemente deben ser antiadherentes con el fin de utilizar poco aceite.

    La prohibición absoluta de ciertos alimentos puede conducir a la obsesión por consumirlos. Por este motivo, se debe permitir cierta flexibilidad en el consumo de estos y habilitar un día libre a la semana (si el dietista-nutricionista (DN) lo creyese oportuno), ya sea un día completo, o parte de varios (desde sábado noche a domingo tarde, por ejemplo). Igualmente podemos salirnos de forma puntual algunos días en algunas ingestas, siempre bajo el consentimiento del DN por lo que no realizaremos ningún día libre. Son los denominados PUNTOS CRÍTICOS de la semana (cena con amistades todos los jueves noche, ir al cine todas las semanas el día del espectador, sábado cena con amigos, domingo comida familiar, etcétera). En estos casos se puede comer cualquier alimento o plato, pero teniendo siempre en cuenta los alimentos desaconsejados y la cantidad máxima de 25 g/día de grasa a ingerir, por lo que se tendrá que moderar la cantidad.

    Cuando el DN aporta un plan dietético de 7 días existe la posibilidad de adaptar los menús ante circunstancias especiales  intercambiando alimentos o platos dentro de un mismo día y respetando el número de ingestas diarias. En este sentido, se recomienda no cambiar la comida por la cena o viceversa. Antes de ello, consultar al DN.

    Se recomienda hacer como mínimo 5-6 comidas con el fin de no guardar largos ayunos que promueva niveles bajos de glucosa sanguínea y a su vez se eleven los niveles de la hormona cortisol (9) (10). Otra implicación negativa por llegar con hipoglucemia a una comida con contenido en carbohidratos es que tanto los niveles de glucemia como de insulinemia se disparan bruscamente tras la ingestión de estos alimentos a diferencia de si no se llega a una comida en estado de ayuno prolongado (11). La insulina va a propiciar una rápida captación de  la glucosa por parte de tejidos (por ejemplo, tejido adiposo) promocionando así una nueva hipoglucemia. Es a lo que se conoce con el nombre de hipoglucemia pospandrial o reactiva (12).

    En el plan semanal que se porte por el DN y a no ser que este diga lo contrario, no es necesaria la realización de los días consecutivos. Se puede alternar, e incluso repetir un menú de un día, es decir, si el martes se decide hacer un día, el miércoles también podría ser este mismo día. En este sentido, se debe tener extremo cuidado con el fin de no caer en la monotonía de realizar siempre el mismo menú de un día por ser el que más nos agrada. Si esto es así se deberá advertir de este hecho al DN para que siguiendo las instrucciones del paciente adapte y personalice aún más el plan dietético.

    ENLACES DE INTERÉS

    REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

    1. Cervera P, Clavés J, Rigolfas L. Dieta en las dislipoproteinemias. Alimentación y dietoterapia. Madrid: Ed. McGraw-Hill; 2004. p. 326-337.
    2. Diarrea y estreñimiento. En: Grado en Nutrición Humana y Dietética. Nutrición en la enfermedad y poblaciones con requerimientos especiales. Burgos. Universidad Isabel I; 2017.
    3. Clasificación y diagnóstico bioquímico de las dislipemias [Internet]. [cited 2017 Dec 9]. Available from: http://www.fepreva.org/curso/4to_curso/bibliografia/volumen3/vol3_7.pdf
    4. Dietas con control de lípidos. Dietas con control de fibra. En: Grado en Nutrición Humana y Dietética. Dietotecnia. Burgos. Universidad Isabel I; 2017.
    5. Ross CJ, Liu G, Kuivenhoven JA, et al. Complete rescue of lipoprotein lipase-deficient mice by somatic gene transfer of the naturally occurring LPLS447X beneficial mutation. Arterioscler Thromb Vasc Biol. 2005; 25: p. 2143-2150.
    6. Rip J, Nierman MC, Sierts JA, et al. Gene therapy for lipoprotein lipase deficiency: working toward clinical application. Hum Gene Ther. 2005; 16:1276-1286.
    7. Pintó X. Hipertrigliceridemias primarias. Sociedad española de medicina interna: Protocolos hipertrigliceridemias. Madrid: Ed. Elsevier España; 2008. P. 59-74.
    8. Muñoz M, Aranceta J, García-Jalón I. Enfermedades cardiovasculares. Nutrición aplicada y dietoterapia. Madrid: Ed. Edunsa; 2006. P. 409-458.
    9. Ivy J, Portman R. Principios de programación nutricional. Programación nutricional deportiva. Barcelona: Ed. Paidotrivo; 2010. P. 15-35.
    10. Requejo AM,  Ortega RM. Nutrición en el deportista. Nutriguía. Madrid: Complutense editorial; 2009. p. 47 – 54.
    11. Barbany JR. Carbohidratos. Alimentación para el deporte y la salud. Barcelona: Editorial MR; 2002. P 72-74.
    12. Hipoglucemia reactiva: ¿cuál es su causa? [Internet]. Mayo Clinic. [cited 2017 Dec 9]. Available from: http://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/diabetes/expert-answers/reactive-hypoglycemia/faq-20057778

     

    Publicación realizada por:

    Dr. C. Gabriel García Alejo

    Dietista-Nutricionista

  • OBJETIVOS DEPORTIVOS: AUMENTO DE MASA MUSCULAR SIN REDUCIR GRASA CORPORAL PREVIAMENTE (recomendado para deportes de fuerza y potencia): RECOMENDACIONES DIETÉTICAS PARA EL PERIODO DE ENTRENAMIENTO O PREPARACIÓN Y OBJETIVOS PARA ENTREGAR A PACIENTES.

    DEFINICIÓN Y GENERALIDADES

    El mejor sistema para incrementar la masa muscular es aumentar la ingesta de alimentos y evidentemente, no dejar de lado el programa de entrenamiento específico para cada modalidad deportiva. Ante este aumento de la ingesta de alimentos en cantidad y tipo, se ha de tener especial cuidado en aquellos alimentos de elevada densidad energética pues pueden influir directamente en el aumento de la grasa corporal, lo cual puede repercutir en una bajada indeseable del rendimiento deportivo y/o estético en la mayoría de deportistas de fuerza o potencia y en especial los culturistas (1). También una cantidad excesiva de alimentos con una densidad energética baja-moderada pueden favorecer dicho aumento.

    En relación al aporte de micronutrientes (vitaminas y minerales) nunca deberá descuidarse, por lo que se realizará una dieta lo más variada y equilibrada posible (teniendo en cuenta siempre las necesidades de macronutientes de cada modalidad deportiva algunas de las cuales se alejan del concepto de equilibrio dietético).

    Un incremento o desarrollo de masa muscular con el fin de generar fuerza y velocidad es relevante en deportes que implican levantar pesos y arrojarlos; donde el deportista realiza un único esfuerzo explosivo para levantar el mayor peso posible o lanzar un objeto tan lejos como pueda. También estos esfuerzos explosivos de potencia son importantes en carreras velocidad, saltos, fútbol americano, australiano (ciertas posiciones), fisioculturismo, etcétera (1).

    En este tipo de tratamiento dietético-deportivo se da un aumento de peso corporal en el deportista a expensas del aumento de masa muscular. Paralelamente, el sujeto mantiene la porción de masa grasa constante aunque su porcentaje de grasa disminuye.

    Tres factores importantes se han de tener en cuenta para conseguir este objetivo: factor físico–deportivo, la alimentación y el periodo de actividad deportiva en el que se encuentra el deportista. 

    Respecto al primero, debe ser personal altamente cualificado y con las titulaciones académicas pertinentes los que valoren si el deportista se encuentra tanto mental como físicamente preparado para realizar un riguroso programa de entrenamiento, es decir, valorar si el deportista debe sufrir una adaptación anatómica (2) hasta llegar a un entrenamiento de hipertrofia. Será en este punto donde el deportista incrementará en mayor medida su masa muscular.

    En relación al factor “alimentación” será abordada más adelante y las recomendaciones dietéticas oportunas estarán orientadas a la fase de hipertrofia muscular del deportista.

    Por último, y no menos importante, el periodo de actividad deportiva hace referencia al periodo o momento deportivo del año o temporada en que se encuentra el deportista en función de la intensidad de la actividad deportiva (3):

    • Periodo de descanso: relativo a las etapas vacacionales o temporadas fuera de competición.
    • Periodo de entrenamiento o preparación: se corresponde con la etapa previa a la competición y cuya duración es muy variable en función de la disciplina deportiva.
    • Periodo de competición: se corresponde con el día/s de una competición.
    • Periodo de recuperación: posterior al de la realización de una competición.

    Debido a que la alimentación en cada fase presenta diferentes peculiaridades específicas, las pautas dietéticas recomendadas en esta revisión van a estar encaminadas a cubrir las necesidades tanto energéticas como nutricionales del periodo de entrenamiento o preparación. La alimentación específica para los periodos de “competición” y “recuperación” se abordará en otras revisiones.

    Realmente, la realización de la planificación dietética para el incremento de masa muscular debe realizarse durante el periodo de entrenamiento o preparación del deportista.

    El abordaje de la alimentación en el periodo de entrenamiento o preparación se realizará desde el punto de vista de la periodización nutricional pendulando esta en torno al momento de entrenamiento.  Se diferencian tres fases (4):

    • Fase energética o de entrenamiento en la que el objetivo es aportar la energía y nutrientes necesarios para hacer posible la contracción muscular.
    • Fase anabólica o de posentrenamiento donde se trata de reparar los tejidos musculares dañados y hacer frente a la depleción glucogénica gracias a la extrema sensibilidad de los efectos anabólicos de la hormona insulina en lo que se denomina “ventana metabólica”.
    • Fase de crecimiento. Esta fase abarca desde el fin de la fase anabólica hasta que comienza el siguiente entrenamiento, es decir, abarca el resto de la alimentación del deportista en el día.

     

    OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO

    • Lograr un balance energético positivo durante la realización del plan nutricional.
    • Aportar los nutrientes claves antes, durante y después del entrenamiento con el fin de no reducir el volumen de entrenamiento durante esta fase y promover la recuperación óptima.
    • Mantener los kilogramos de grasa corporal total y disminuir el porcentaje de grasa.
    • Conseguir que tanto los depósitos de glucógeno hepático y muscular estén al máximo nivel posible.
    • Aumentar la masa muscular hasta el nivel deseado mediante demanda de energía de los depósitos de ATP/fosfocreatina mayoritariamente (vía de anaeróbica aláctica).
    • En el caso del fisioculturismo, refinar todos los grupos musculares del cuerpo.
    • Ante el aumento de masa muscular generalizado cuidar la proporción entre los diferentes grupos musculares.
    • Asegurar el estado de salud del deportista.

     

    RECOMENDACIONES DIETÉTICAS (6) Y OTROS CONSEJOS PRÁCTICOS

    ALIMENTOS DESACONSEJADOS o de consumo esporádico:

    • Azúcar, confituras, jaleas y miel.
    • Pastelería. Helados.
    • Corn–flakes. Chips.
    • Aguacates. Aceitunas.
    • Carnes grasas. Charcutería. Conservas de carnes.
    • Pescados en aceite y en escabeche.
    • Caldos grasos. Purés instantáneos. Sopas de sobre.
    • Beicon. Manteca de cerdo. Cerdo graso en general.
    • Quesos grasos. Quesos fermentados.
    • Yogur azucarado con frutas o cereales. Queso fresco con frutas y azúcar, tipo petit suisse.
    • Bebidas refrescantes azucaradas. Alcohol: cerveza, licores, aperitivos, vinos, etc.

     

    ALIMENTOS PERMITIDOS de uso diario:

    • Carnes: buey, ternera, caballo, cerdo magro, carnes desgrasadas en general.
    • Cereales: arroz, quinoa, etc. Pasta.
    • Huevos.
    • Aves: pollo, pavo.
    • Caza. Conejo.
    • Vísceras.
    • Pescados, moluscos, crustáceos.
    • Leche desnatada y semidesnatada. Yogures naturales. Quesos frescos desnatados.
    • Verduras en general.
    • Frutas frescas.
    • Frutos secos grasos: almendras, avellanas, nueces. (en pequeñas cantidades)
    • Chocolate. Cacao.(7)
    • Frutas secas: pasas, higos, ciruelas, orejones, etc. (sobre todo recomendadas en post-entrenamientos).
    • Café. Té. Infusiones.
    • Aguas minerales.
    • Especias. Condimentos.

    Se debe anotar en referencia a los alimentos permitidos que no porque sean “permitidos” pueden comerse en las cantidades que el paciente desee. Por ello, se aconseja visitar este documento en Internet donde se facilita los gramajes y medidas caseras de un gran número de alimentos:  http://www.blancadecastilla.es/edfisica/_ARTICULOS/pesos_y_raciones_caseras.pdf  (copiar este enlace y pegarlo en la barra de navegación).

    Los sistemas de cocción recomendados son los siguientes: horno, vapor, hervido, plancha y papillote. Las sartenes a utilizar preferiblemente deben ser antiadherentes con el fin de utilizar poco aceite.

    No es necesario suprimir la sal a no ser que haya alguna patología asociada que así lo requiera.

    La prohibición absoluta de ciertos alimentos puede conducir a la obsesión por consumirlos. Por este motivo, se debe permitir cierta flexibilidad en el consumo de estos y habilitar un día libre a la semana (si el dietista-nutricionista (DN) lo creyese oportuno), ya sea un día completo, o parte de varios (desde sábado noche a domingo tarde, por ejemplo). Igualmente podemos salirnos de forma puntual algunos días en algunas ingestas, siempre bajo el consentimiento del DN por lo que no realizaremos ningún día libre. Son los denominados PUNTOS CRÍTICOS de la semana (cena con amistades todos los jueves noche, ir al cine todas las semanas el día del espectador, sábado cena con amigos, domingo comida familiar, etcétera). En estos casos se puede comer cualquier alimento o plato, pero moderando su cantidad.

    Cuando nuestro DN nos aporta un plan dietético de 7 días existe la posibilidad de adaptar los menús ante circunstancias especiales  intercambiando alimentos o platos dentro de un mismo día y respetando el número de ingestas diarias. En este sentido, se recomienda no cambiar la comida por la cena o viceversa. Antes de ello, consultar a su DN.

    Se recomienda hacer como mínimo 5-6 comidas con el fin de no guardar largos ayunos que promueva niveles bajos de glucosa sanguínea y a su vez se eleven los niveles de la hormona cortisol (4) (5).

    En el plan semanal que nos aporte nuestro DN, y a no ser que este diga lo contrario, no es necesaria la realización de los días consecutivos. Se puede alternar, e incluso repetir un menú de un día, es decir, si el martes se decide hacer un día, el miércoles también podría ser este mismo día. En este sentido se debe tener extremo cuidado con el fin de no caer en la monotonía de realizar siempre el mismo menú de un día por ser el que más nos agrada. Si esto es así se deberá advertir de este hecho a nuestro DN para que siguiendo las instrucciones del paciente adapte y personalice aún más el plan dietético.

     

    REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

    1. Burke L. Deportes de fuerza y potencia. Nutrición en el deporte: un enfoque práctico. Madrid: Editorial médica panamericana;2007. p 265-287.
    2. Bompa T. Fase 1: Adaptación anatómica. Musculación entrenamiento avanzado. Barcelona: Editorial Hispano Europea; 2003. p 63-66.
    3. González J, Sánchez P, Mataix J. La alimentación del deportista: planificación de la dieta. Nutrición en el deporte: Ayudas ergogénicas y dopaje. Madrid: Ed. Díaz de Santos; 2006. p 291-322.
    4. Ivy J, Portman R. Principios de programación nutricional. Programación nutricional deportiva. Barcelona: Ed. Paidotrivo; 2010. P. 15-35.
    5. Requejo AM,  Ortega RM. Nutrición en el deportista. Nutriguía. Madrid: Complutense editorial; 2009. p. 47 – 54.
    6. Cervera P, Clavés J, Rigolfas L. Dieta en la obesidad. Alimentación y dietoterapia. Madrid: Ed. McGraw-Hill; 2004. p. 301-321.
    7. Gutierrez-Salmean G, Ciaraldi TP, Nogueira L, Barboza J, Taub PR, Hogan M, et al. Effects of (−)-epicatechin on molecular modulators of skeletal muscle growth and differentiation. J Nutr Biochem [Internet]. 2014 Jan;25(1). Available from: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3857584/

     

    Publicación realizada por:

    Dr. C. Gabriel García Alejo

    Dietista-Nutricionista

  • ÚLCERA GÁSTRICA/GASTRODUODENAL/PÉPTICA O ULCUS PÉPTICO: RECOMENDACIONES DIETÉTICAS, OBJETIVOS Y ENLACES DE INTERÉS PARA ENTREGAR A PACIENTES.

    DEFINICIÓN Y GENERALIDADES (1)

    La úlcera gastroduodenal es una lesión que se caracteriza por la pérdida de mucosa gástrica. Su aparición va desde el esófago distal hasta la parte final del duodeno aunque con mayor frecuencia se encuentra en la curvatura menor del cuerpo gástrico, el bulbo y la primera porción duodenal. Es una enfermedad crónica caracterizada por la aparición de brotes con una gran tendencia a recidivar.

    El síntoma principal de esta patología es el dolor epigástrico pospandrial el cual se alivia con la ingesta o con la toma de fármacos alcalinos. También son síntomas la pirosis, nauseas, vómitos y sensación de plenitud pospandrial.

    En el 75% de los casos el agente etiológico de la enfermedad es la bacteria Helicobacter pylori. La transmisión de esta materia es orofecal y la podemos encontrar en la capa de moco y en las uniones entre células de la capa más superficial de la mucosa gástrica.

    Por otra parte, el consumo de antiinflamatorios no esteroides (AINE) es el responsable del 10 al 20% de las úlceras.

     

    OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO (2)

    • Calmar el dolor y evitar su aparición.
    • Evitar que el paciente realice una dieta deficitaria desde el punto de vista energético y nutricional ya que por el temor al dolor el paciente reduce la ingesta de alimentos.
    • Aplicación de farmacoterapia con el fin de reducir la secreción ácida del estómago para llevar a cabo una dieta menos severa además de reducirla en el tiempo.
    • Cicatrización de la lesión y la prevención de las recidivas.
    • En el caso de la infección por Helicobacter pylori, el objetivo prioritario es erradicar el germen ya que con ello se consigue cicatrizar la úlcera. El porcentaje de éxito ronda el 90% en unas dos semanas aproximadamente.
    • Realizar una dieta equilibrada repartida en seis pequeñas ingestas evitando alimentos muy condimentados y que por supuesto empeoren la sintomatología.

     

    RECOMENDACIONES DIETÉTICAS Y OTROS CONSEJOS PRÁCTICOS (1,2)

    A continuación, se muestran algunos consejos dietéticos:

    • Es preferible comer a menudo y en pequeñas cantidades frente a comer pocas veces y mucha cantidad.
    • Se deberá evitar los irritantes químicos o físicos (ver listado) o preparaciones culinarias que le provoque molestias.
    • Se aconseja aquellos alimentos que neutralicen el ácido clorhídrico y contraindicados los que promueven su secreción (ver listado).
    • Se debe comer despacio y masticar bien las comidas.
    • Comer de 5 a 6 veces al día.
    • Mejorar las condiciones psicológicas del entorno con el fin de reducir el estrés.
    • Evitar alimentos grasos.

     

    El listado de alimentos que a continuación se muestra es para cuando la patología se encuentra en fase de remisión clínica:

    ALIMENTOS DESACONSEJADOS por ser irritantes químicos:

    — Extractos y caldos de carne (provocan la secreción del ácido clorhídrico y no la neutralizan).

    — Salsas ácidas (p. ej. de tomate).

    — Frutas y zumos ácidos.

    Por ser irritantes físicos o de contacto:

    — Carnes fibrosas. Carnes grasas

    — Cereales de grano entero.

    — Frutas crudas.

    — Verduras y hortalizas crudas.

    — Alimentos o platos salados.

    — Embutidos. Pescado graso. Marisco.

    — Café, incluso descafeinado. Té. Alcohol.

    — Otros: azúcar, en cantidad. Chocolate.

    — Especias, condimentos. Fritos. Salsa mahonesa. Mantequillas, margarinas.

     

     

    ALIMENTOS PERMITIDOS de uso diario:

    — Lácteos(a): Leche (entera, descremada). Yogur. Quesos frescos o semisecos, no salados. Nata y crema de leche. Flan con leche, huevos y poco azúcar. (evitar en los primeros días ya que puede aumentar la atendencia al vómito)

    — Cereales, patatas: todos. Preparación culinaria: caldo vegetal, hervidos. Pan blanco, de preferencia tostado o del día anterior.

    — Carnes: de ternera, pollo, cordero, cerdo, caballo, buey, conejo. Serán tiernas, eliminado las partes fibrosas y la grasa visible. Preparación culinaria: hervida, plancha. En este último caso, se evitará que la superficie del filete se tueste de modo visible.

    — Conservas de carne: jamón cocido poco salado.

    — Pescados: magros (blancos), tipo merluza, rape, etc. Preparación culinaria: hervido, a la plancha, frito, rebozado, teniendo la precaución de eliminar el rebozo antes de tomarlo.

    — Huevos: pasados por agua, en tortilla.

    — Frutas: cocidas (hervidas, al horno). Tipo manzana o pera. Dulce de membrillo.

    — Verduras: en forma de puré, o masticadas cuidadosamente. Tipo acelgas, espinacas, judías verdes; puede incluirse zanahoria hervida.

    — Aceites: de oliva o semillas. Crudos o hervidos en los caldos o arroz. 

    — Bebidas: agua.

    — Dulces: galletas tipo «María», bizcocho.

    (a) Las proteínas láctea y cárnica provocan un aumento de la secreción de ácido clorhídrico, pero el grupo amino de sus aminoácidos lo neutralizan.

    Se debe anotar en referencia a los alimentos permitidos que no porque sean permitidos pueden comerse en las cantidades que el paciente desee. Por ello, se aconseja visitar este documento en Internet donde se facilita los gramajes y medidas caseras de un gran número de alimentos:  http://www.blancadecastilla.es/edfisica/_ARTICULOS/pesos_y_raciones_caseras.pdf  (3) (copiar este enlace y pegarlo en la barra de navegación).

     

    ENLACES DE INTERÉS

     

    REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

    1. Planas M, Pérez-Portabella C. Fisiopatología del esófago y estómago. Fisiología aplicada a la nutrición. Barcelona: Mayo ediciones; 2004. p 87-110.
    2. Cervera P, Clavés J, Rigolfas L. La dieta en las enfermedades del aparato digestivo. Alimentación y dietoterapia. Madrid: Ed. McGraw-Hill; 2004. p. 353-369.
    3. Carbajal A, Sánchez FJ. Guía de prácticas. Dietética y Nutrición. En: García MT , García MC, editores. Nutrición y dietética. Madrid: Secretariado de Publicaciones y Medios Audiovisuales de la Universidad de León. 2003. p 1a-130a.

     

    Publicación realizada por:

    Dr. C. Gabriel García Alejo

    Dietista-Nutricionista

  • GASTRITIS AGUDA: RECOMENDACIONES DIETÉTICAS, OBJETIVOS Y ENLACES DE INTERÉS PARA ENTREGAR A PACIENTES.

    DEFINICIÓN Y GENERALIDADES

    Por gastritis se entiende cualquier inflamación de la mucosa gástrica ya sea de carácter agudo o crónico atendiendo al tiempo de evolución (1). La gastritis aguda (GA) se caracteriza por presentar erosiones superficiales o zonas hemorrágicas en la mucosa gástrica. Pueden ser causa de la ingestión de fármacos, por ejemplo los antiinflamatorios no estiroideos, ácido acetil-salicílico, glucocorticoides, etcétera (2).

    Los principales síntomas de la GA son pirosis, anorexia, malestar epigástrico, náuseas y hemorragias digestivas. Además de una correcta alimentación para no empeorar la mucosa digestiva el tratamiento se realiza además con fármacos antisecretores más protectores de la mucosa gástrica. Estos fármacos reparan la mucosa muy rápidamente (2).

    En pacientes graves o que tomen AINE se hace más importante la prevención que el tratamiento en sí. En la prevención de la patología se suele utilizar inhibidores de la bomba de protones (omeprazol) y antagonistas de los receptores H2 (ranitidina, famotidina)(3).

     

    OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO (3)

    • Calmar el dolor y evitar su aparición.
    • Evitar que el paciente realice una dieta deficitaria desde el punto de vista energético y nutricional ya que por el temor al dolor el paciente reduce la ingesta de alimentos.
    • Aplicación de farmacoterapia con el fin de reducir la secreción ácida del estómago para llevar a cabo una dieta menos severa además de reducirla en el tiempo.

     

    RECOMENDACIONES DIETÉTICAS Y OTROS CONSEJOS PRÁCTICOS (3)

    A continuación, se muestran algunos consejos dietéticos:

    • Es preferible comer a menudo y en pequeñas cantidades frente a comer pocas veces y mucha cantidad.
    • Se deberá evitar los irritantes químicos o físicos (ver listado) o preparaciones culinarias que le provoque molestias.
    • Se aconseja aquellos alimentos que neutralicen el ácido clorhídrico y contraindicados los que promueven su secreción (ver listado).
    • Se debe comer despacio y masticar bien las comidas.
    • Comer de 5 a 6 veces al día.
    • Mejorar las condiciones psicológicas del entorno con el fin de reducir el estrés.
    • Evitar alimentos grasos.

     

    El listado de alimentos que a continuación se muestra es para cuando la patología se encuentra en fase de remisión clínica:

    ALIMENTOS DESACONSEJADOS por ser irritantes químicos:

    — Extractos y caldos de carne (provocan la secreción del ácido clorhídrico y no la neutralizan).

    — Salsas ácidas (p. ej., de tomate).

    — Frutas y zumos ácidos.

    Por ser irritantes físicos o de contacto:

    — Carnes fibrosas. Carnes grasas

    — Cereales de grano entero.

    — Frutas crudas.

    — Verduras y hortalizas crudas.

    — Alimentos o platos salados.

    — Embutidos. Pescado graso. Marisco.

    — Café, incluso descafeinado. Té. Alcohol.

    — Otros: azúcar, en cantidad. Chocolate.

    — Especias, condimentos. Fritos. Salsa mahonesa. Mantequillas, margarinas.

     

    ALIMENTOS PERMITIDOS de uso diario:

    — Lácteos(a): Leche (entera, descremada). Yogur. Quesos frescos o semisecos, no salados. Nata y crema de leche. Flan con leche, huevos y poco azúcar. (evitar en los primeros días ya que puede aumentar la tendencia al vómito)

    — Cereales, patatas: todos. Preparación culinaria: caldo vegetal, hervidos. Pan blanco, de preferencia tostado o del día anterior.

    — Carnes: de ternera, pollo, cordero, cerdo, caballo, buey, conejo. Serán tiernas, eliminado las partes fibrosas y la grasa visible. Preparación culinaria: hervida, plancha. En este último caso, se evitará que la superficie del filete se tueste de modo visible.

    — Conservas de carne: jamón cocido poco salado.

    — Pescados: magros (blancos), tipo merluza, rape, etc. Preparación culinaria: hervido, a la plancha, frito, rebozado, teniendo la precaución de eliminar el rebozo antes de tomarlo.

    — Huevos: pasados por agua, en tortilla.

    — Frutas: cocidas (hervidas, al horno). Tipo manzana o pera. Dulce de membrillo.

    — Verduras: en forma de puré, o masticadas cuidadosamente. Tipo acelgas, espinacas, judías verdes; puede incluirse zanahoria hervida.

    — Aceites: de oliva o semillas. Crudos o hervidos en los caldos o arroz. 

    — Bebidas: agua.

    — Dulces: galletas tipo «María», bizcocho.

    (a) Las proteínas láctea y cárnica provocan un aumento de la secreción de ácido clorhídrico, pero el grupo amino de sus aminoácidos lo neutralizan.

    Se debe anotar en referencia a los alimentos permitidos que no porque sean permitidos pueden comerse en las cantidades que el paciente desee. Por ello, se aconseja visitar este documento en Internet donde se facilita los gramajes y medidas caseras de un gran número de alimentos:  http://www.blancadecastilla.es/edfisica/_ARTICULOS/pesos_y_raciones_caseras.pdf  (4) (copiar este enlace y pegarlo en la barra de navegación).

     

    ENLACES DE INTERÉS

     

    REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

    1. Martínez A, Carlos L. Tipos de gastritis y su tratamiento. Offarm. 2003; 22:57–64.
    2. Planas M, Pérez-Portabella C. Fisiopatología del esófago y estómago.Fisiología aplicada a la nutrición. Barcelona: Mayo ediciones; 2004. p 87-110.
    3. Cervera P, Clavés J, Rigolfas L. La dieta en las enfermedades del aparato disgestivo. Alimentación y dietoterapia. Madrid: Ed. McGraw-Hill; 2004. p. 353-369.
    4. Carbajal A, Sánchez FJ. Guía de prácticas. Dietética y Nutrición. En: García MT , García MC, editores. Nutrición y dietética. Madrid: Secretariado de Publicaciones y Medios Audiovisuales de la Universidad de León. 2003. p 1a-130a.

     

    Publicación realizada por:

    Dr. C. Gabriel García Alejo

    Dietista-Nutricionista

  • EXCESO DE PESO (SOBREPESO Y OBESIDAD): RECOMENDACIONES DIETÉTICAS, OBJETIVOS Y ENLACES DE INTERÉS PARA ENTREGAR A PACIENTES.

    DEFINICIÓN Y GENERALIDADES

    La obesidad se puede definir como el exceso de grasa corporal acumulada en el tejido adiposo blanco, el cual se traduce en un aumento de peso y una reducción de la calidad ponderal corporal (1). Es una enfermedad crónica multifactorial fruto de la interacción entre factores genéticos y fenotípicos en el individuo obeso. Existe una relación entre la composición corporal (adiposidad) y morbimortalidad a largo plazo, incrementándose el riesgo de diabetes, enfermedades cardiovasculares, algunos tipos de cáncer y de otras enfermedades, de tal manera que la obesidad se ha convertido en la segunda causa de muerte evitable, después del tabaco. Una de las herramientas clave en la evaluación nutricional es el llamado índice de masa corporal (IMC) o índice de Quetelet.

    A lo largo de muchos años los parámetros de referencia del IMC se han ido consensuando y actualmente en España, se usa el criterio de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), expresada según la fórmula peso (kg)/talla (m2) (2). Los valores de referencia son los siguientes:

    • Peso Insuficiente: IMC< 18,5
    • Normopeso: IMC 18,5-24,9
    • Sobrepeso grado I: IMC 25,0-26,9
    • Sobrepeso grado II (preobesidad): IMC 27,0-29,9
    • Obesidad de tipo I: IMC 30,0-34,9
    • Obesidad de tipo II: IMC 35,0-39,9
    • Obesidad de tipo III (mórbida): IMC. 40,0-49,9
    • Obesidad de tipo IV (extrema): IMC≥ 50

    Aunque el IMC es altamente recomendable, para un correcto diagnóstico del exceso de peso en un paciente la relación peso/altura debe ir acompañada, entre otros parámetros, del porcentaje de grasa corporal (obesidad si el porcentaje de grasa es mayor de 25% en hombres y 33% en mujeres) en lo que se denomina “calidad ponderal de un individuo”, es decir, la relación masa grasa/masa magra.

    En la mayor parte de personas que desarrollan obesidad es difícil establecer una única causa etiológica puesto que la aparición de esta patología se debe a la interacción entre variables genotípicas y fenotípicas en el individuo. El componente genotípico está liderado por gran cantidad de genes, los cuales hacen referencia a su efecto sobre el peso corporal,  adiposidad, distribución de la grasa, ingestión de nutrientes, señales orexígenas y saciantes, gasto energético, termogénesis inducida por la dieta, actividad física, etc. Debido al genotipo ahorrador (3) ciertos cambios inapropiados en el estilo de vida del individuo (mayor tamaño de las raciones, incremento de la densidad calórica de estas, sedentarismo, mayor disponibilidad de alimentos, desequilbrio en los macronutrientes de la dieta, disminución del número de ingestas…) pueden despertar variantes genéticas que permanecieron ”silenciosas” durante años debido a un estilo de vida saludable, de manera que la obesidad comienza a instaurarse lentamente en nuestro organismo (4,5,6). Asumiendo el desconocimiento de gran parte de las piezas del rompecabezas en lo que a la etiología genética de esta enfermedad se refiere, de forma muy simplificada, se pueden exponer los siguientes factores que pueden ser causa de aparición de la obesidad:

    • Un aumento en la ingesta de alimentos de elevada densidad energética ricos en grasa, sal y/o azúcares.
    • Un descenso en la actividad física como resultado de la naturaleza cada vez más sedentaria de muchas formas de trabajo, de los nuevos modos de desplazamiento y de una creciente urbanización.

    La simple modulación de estos dos factores reduce en gran medida la prevalencia de la obesidad en la población.

    Las principales herramientas disponibles para afrontar el exceso de peso se pueden resumir en:

    • Aplicación de un tratamiento dietético hipocalórico.
    • Aplicación de un plan de ejercicios o actividad física.
    • Someter al paciente a psicoterapia educacional para modificación conductual.
    • En su caso, la aplicación de farmacoterapia.
    • Cirugía bariátrica en última instancia, tanto en casos de especial gravedad como en individuos bien seleccionados.

    Vistas las diferentes disciplinas, para enfrentarse al exceso de peso, el tratamiento debe abordarse desde una visión multidisciplinar consensuada.

     

    OBJETIVOS DEL TRATAMIENTO

    • Eliminación de comorbilidades asociadas al exceso de peso (diabetes, arterosclerosis, hiperuricemias, hiperlipemias…)
    • Cambio en el estilo de vida.
    • Pérdida de peso de entre un 8-10% en 6 meses (7) mediante aplicación de plan dietoterapéutico personalizado. Debido a que la pérdida de peso no es lineal en el tiempo no se debe ni puede establecer una velocidad constante de pérdida. Suele ser recomendable una pérdida hasta del 15 % del peso inicial. Algunas veces se puede llegar a una pérdida de peso del 20 % si no se compromete la salud física y psíquica del paciente. En algunas ocasiones el objetivo debe limitarse a que el paciente no aumente de peso (8).
    • Aportar al paciente las herramientas necesarias para mantener un grado de adhesión óptimo al plan dietético para poder mantenerlo durante el tiempo de tratamiento.
    • Estabilización del peso alcanzado durante el tiempo con el fin de evitar el “efecto rebote o yo-yo”

     

    RECOMENDACIONES DIETÉTICAS (8) Y OTROS CONSEJOS PRÁCTICOS

    ALIMENTOS DESACONSEJADOS o de consumo esporádico:

    — Azúcar, confituras, jaleas y miel.

    — Chocolate. Cacao.

    — Pastelería. Helados.

    — Corn–flakes. Chips.

    — Frutas secas: pasas, higos, ciruelas, orejones, etc.

    — Frutos secos grasos: almendras, avellanas, cacahuetes, nueces (pueden ser ingeridos a diario en cantidades moderadas).

    — Aguacates. Aceitunas.

    — Carnes grasas. Charcutería. Conservas de carnes.

    — Pescados en aceite y en escabeche.

    — Caldos grasos. Purés instantáneos. Sopas de sobre.

    — Beicon. Manteca de cerdo. Cerdo graso en general.

    — Quesos grasos. Quesos fermentados.

    — Yogur azucarado con frutas o cereales. Queso fresco con frutas y azúcar, tipo petit suisse.

    — Bebidas refrescantes azucaradas. Alcohol: cerveza, licores, destilados, vinos, etc.

     

    ALIMENTOS PERMITIDOS de uso diario:

    — Carnes: ternera, caballo, cerdo magro, carnes desgrasadas en general.

    — Aves: pollo, pavo.

    — Caza. Conejo.

    — Vísceras.

    — Pescados, moluscos, crustáceos.

    — Leche desnatada y semidesnatada. Yogures naturales. Quesos frescos desnatados.

    — Verduras en general.

    — Frutas frescas

    — Café. Té. Infusiones.

    — Aguas minerales.

    — Especias. Condimentos.

    Se debe anotar en referencia a los alimentos permitidos que no porque sean permitidos pueden comerse en las cantidades que el paciente desee. Por ello, se aconseja visitar este documento en Internet donde se facilita los gramajes y medidas caseras de un gran número de alimentos:  http://www.blancadecastilla.es/edfisica/_ARTICULOS/pesos_y_raciones_caseras.pdf.

    Los sistemas de cocción recomendados son los siguientes: horno, vapor, hervido, plancha y papillote. Las sartenes a utilizar preferiblemente deben ser antiadherentes con el fin de utilizar poco aceite.

    No es necesario suprimir la sal a no ser que haya alguna patología asociada que así lo requiera.

    La prohibición absoluta de ciertos alimentos puede conducir a la obsesión por consumirlos. Por este motivo, se debe permitir cierta flexibilidad en el consumo de estos y habilitar un día libre a la semana (si el dietista-nutricionista (DN) lo creyese oportuno), ya sea un día completo, o parte de varios (desde sábado noche a domingo tarde, por ejemplo). Igualmente podemos salirnos de forma puntual algunos días en algunas ingestas, siempre bajo el consentimiento del DN por lo que no realizaremos ningún día libre. Son los denominados PUNTOS CRÍTICOS de la semana (cena con amistades todos los jueves noche, ir al cine todas las semanas el día del espectador, sábado cena con amigos, domingo comida familiar, etcétera). En estos casos se puede comer cualquier alimento o plato, pero reduciendo su cantidad.

    Cuando nuestro DN nos aporta un plan dietético de 7 días existe la posibilidad de adaptar los menús ante circunstancias especiales  intercambiando alimentos o platos dentro de un mismo día y respetando el número de ingestas diarias. En este sentido, se recomienda no cambiar la comida por la cena o viceversa. Antes de ello, consultar a su DN.

    Se recomienda hacer como mínimo 5-6 comidas con el fin de no guardar largos ayunos que promueva niveles bajos de glucosa sanguínea y a su vez se eleven los niveles de la hormona cortisol (9) (10). Otra implicación negativa por llegar con hipoglucemia a una comida con contenido en carbohidratos es que tanto los niveles de glucemia como de insulinemia se disparan bruscamente tras la ingestión de estos alimentos a diferencia de si no se llega a una comida en estado de ayuno prolongado (11). La insulina va a propiciar una rápida captación de la glucosa por parte de tejidos (por ejemplo, tejido adiposo) promocionando así una nueva hipoglucemia y con ello la sensación de hambre. Es a lo que se conoce con el nombre de hipoglucemia pospandrial o reactiva (12).

    En el plan semanal que nos aporte nuestro DN, y a no ser que este diga lo contrario, no es necesaria la realización de los días consecutivos. Se puede alternar, e incluso repetir un menú de un día, es decir, si el martes se decide hacer un día, el miércoles también podría ser este mismo día. En este sentido se debe tener extremo cuidado con el fin de no caer en la monotonía de realizar siempre el mismo menú de un día por ser el que más nos agrada. Si esto es así se deberá advertir de este hecho a nuestro DN para que siguiendo las instrucciones del paciente adapte y personalice aún más el plan dietético.

    Se recomienda la realización de actividad o ejercicio físico diario distribuido en varias fases. El ejercicio físico se debe adaptar a las posibilidades y aptitudes del paciente: En primer lugar aplicar un plan de actividad física lento pero progresivo durante varias semanas que implica reducir el sedentarismo al igual que fomentar las actividades cotidianas que aumentan el gasto calórico, como subir más escaleras, usar la bici o caminar, usar menos el coche, etc. En segundo lugar y conforme se vaya perdiendo peso y aumentando la capacidad funcional del paciente, se debe aumentar tanto la intensidad como el tiempo de estas actividades hasta un mínimo de 45-60 min/día. En tercer lugar, para que la actividad física sea eficaz en la pérdida de peso y/o mantenimiento, se requiere de ejercicios a una determinada intensidad o esfuerzo, siendo así los ejercicios de actividad física moderada o intensa los que permiten alcanzar estos objetivos. Entre ellos, se encuentran el fútbol, baloncesto, natación, ciclismo, jogging, etc  (7). Por último, es recomendable ejercicios de resistencia de 2 a 3 veces por semana que impliquen todos los grupos musculares (con pesas por ejemplo): seleccionar de 8 a 10 tipos de ejercicios y realizar de 10 a 15 repeticiones para cada ejercicio programado (9).

    Cuando se realice el ejercicio físico es mejor hacerlo en estado de ayuno postabsortivo, es decir, de 2 a 3 horas desde la última comida realizada, y no en una situación pospandrial, es decir, después de cualquier ingesta. En fines de semana (sábados y domingos) o días libres se deberá incrementar la dedicación a realizar ejercicio físico.

    Beber agua sobre todo fuera de las comidas con el fin de notar una plenitud gástrica. Recordar que el agua no tiene valor calórico por lo tanto no puede ayudarnos a “engordar” independientemente de cuándo se tome.

    En cuanto a las verduras u hortalizas, poseen muy bajo valor energético, (lo que se suele decir incorrectamente  “que no engordan”) por lo que no es preocupante el ingerir un poco más de las cantidades sugeridas.

    La fruta se puede intercambiar por otras frutas en mismas cantidades aproximadamente. El pequeño exceso de azúcares de unas respecto a otras queda compensado si se tiene en cuenta que se ha de promocionar el consumo de frutas de temporada.

    Si desea picar algún alimento podemos comer encurtidos tipo pepinillos, cebolletas, palmito, alguna mazorca (2-3 unidades), hortalizas y verduras, o también algún tipo de molusco bivalvo (mejillones al natural, berberechos, almejas, navajas, (todo al natural), etc.

    Y si se come fuera de casa algunas recomendaciones podrían ser:

    Evitar los platos que sean fritos y elegir platos cocinados a la parrilla, vapor, etc.

    Si es inevitable llegar con hambre al restaurante, se recomienda comer pepinillos (o encurtidos), boquerones, mejillones al vapor, etc.

    Comenzar con ensalada poco aliñada, verduras o sopa, es decir, platos que llenen y que aporten pocas calorías.

    Comer menos cantidad ya que en los restaurantes suelen llenar demasiado los platos. No hace falta que se deje limpio.

    Evitar el alcohol en general, pero especialmente  evitar comer con cualquier tipo de alcohol  (vino, cerveza, etc.). Y si se tiene que tomar una cerveza, que sea sin alcohol.

    Evitar comer con refrescos en las comidas. En este sentido, tomar refrescos que sean light o zero si no pueden eludir.

    A la hora del postre preferir fruta fresca de temporada o yogur desnatado. Si se pidiera un postre tipo tarta, helado, etc. compartirlo con algún comensal.

    Intentar comer despacio, masticando muy bien los alimentos, ¿o es que se tiene también dientes en el estómago? ;-))

    Por último recordar que,  SI SE SUMA, ¡SE DEBE RESTAR!

    ENLACES DE INTERÉS

     

    REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

    1. Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad. Consenso SEEDO’2000 para la evaluación del sobrepeso y la obesidad y el establecimiento de criterios de intervención terapéutica. Med Clin. 2000; 115: p 587-597.
    2. Salas-Salvadó J, Rubio MA, Barbany M, Moreno B. Consenso 2007 para la evaluación del sobrepeso y la obesidad y el establecimiento de criterios de intervención terapéutica. Med Clin, 2007; 128: p 184-196.
    3. Campillo JE. El mono obeso. Madrid: Ed. Crítica. 2004.
    4. Gazzaniga JM, Burns TL. Relationship between diet composition and body fatness, with adjustment for resting energy expenditure and physical activity in preadolescent children. Am J Clin Nutr. 1993; 58: p 21-28.
    5. Miller WC, Niederpruen MG, Wallace JP, Lindeman AK. Dietary fat, sugar and fiber predict body fat content. J AM Diet Assoc. 1994; 94: p 612-615.
    6. Ortega RM, Requejo AM, Andrés P, López, AM, Redondo R, González, M. Relationship between diet composition and body mass index in Spanish adolescents group. Br J Nutr. 1995; 74: p 765-773.
    7. Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad. Consenso SEEDO 2007 para la evaluación del sobrepeso y la obesidad y el establecimiento de criterios de intervención terapéutica. Madrid: Spanish Publisher Associates. 2007.
    8. Cervera P, Clavés J, Rigolfas L. Dieta en la obesidad. Alimentación y dietoterapia. Madrid: Ed. McGraw-Hill; 2004. p. 301-321.
    9. Ivy J, Portman R. Principios de programación nutricional. Programación nutricional deportiva. Barcelona: Ed. Paidotrivo; 2010. P 15-35.
    10. Requejo AM, Ortega RM. Nutrición en el deportista. Nutriguía. Madrid: Complutense editorial; 2009. P 47 – 54.
    11. Barbany JR. Carbohidratos. Alimentación para el deporte y la salud. Barcelona: Editorial MR; 2002. P 72-74.
    12. Hipoglucemia reactiva: ¿cuál es su causa? [Internet]. Mayo Clinic. [cited 2017 Dec 9]. Available from: http://www.mayoclinic.org/es-es/diseases-conditions/diabetes/expert-answers/reactive-hypoglycemia/faq-20057778
    13. Mcinnis KJ, Frankilin BA, Rippe JM. Counseling for physical activity in overwheight and obese patients. Am Farm Physician. 2003; 67: 1249-1256.

     

    Publicación realizada por:

    Dr. C. Gabriel García Alejo

    Dietista-Nutricionista